Tag Archives: Vida

Vintage: Lewis

18 Abr

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Si lees la historia encontrarás que los cristianos que hicieron más por el mundo presente fueron los que precisamente pensaron más en el que vendrá.
Es desde que los cristianos dejaron de pensar en el otro mundo que se han vuelto tan ineficaces en este sentido.

C. S. Lewis

Dios… ¿Mentiroso?

6 Abr

Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio de Dios: que Él ha dado testimonio acerca de su hijo.

El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, ha hecho a Dios mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado respecto a su Hijo.

 Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo.

 El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.

 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.

1era Carta de San Juan 5:9-13

Pensamiento Vintage: De las Autoridades Civiles

31 Ago

Misión Integral, algunos pensamientos

28 Ago

Revisando hoy el libro del que comentaba en el post anterior, me di cuenta de la importancia de hacerlo conocido, así que voy a publicar ciertos pensamientos de C. René Padilla hallados en “La Iglesia Local Como Agente de Transformación”, con el fin de que lo consigan sin tardanza. Es muy bueno de verdad, se los recomiendo.

Una de las proposiciones que hace Padilla y que llamó mi atención es la siguiente:

…el requisito para la puesta en práctica de la misión integral es una iglesia integral”

Es decir que sin un involucramiento de parte de la iglesia ( pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo, o como sea que quieras llamarle), no es posible hacer misión de una manera efectiva y completa. De ahí la necesidad de compartir la visión y el mandato de Dios a la congregación entera y mostrar intencionalmente por medio de una fiel predicación bíblica nuestras fallas y deficiencias con el fin de tomar correctivos o de potencializar lo que ya se está cumpliendo y al mismo tiempo hacer énfasis en el balance que debe existir entre lo que debemos hacer y lo que hace Jesús a favor nuestro mediante su gobierno en el universo.

Acto seguido, Padilla enumera las caracteristicas de lo que piensa debería tener una iglesia en camino a cumplir la misión de forma integral:

  1. El compromiso con Jesucristo como Señor de todo y de todos.
  2. El discipulado cristiano como un estilo de vida misionera al cual toda la iglesia y cada uno de sus miembros han sido convocados.
  3. La visión de la iglesia como la comunidad que confiesa a Jesucristo como Señor y vive a la luz de esa confesión de tal modo que en ella se vislumbra la iniciación de una nueva humanidad.
  4. Los dones y ministerios como los medios que el Espíritu de Dios utiliza para capacitar a la iglesia y a todos sus miembros para el cumplimiento de su vocación (llamado) como colaboradores de Dios en el mundo.

Pero creo que es necesario detenerse un momento aquí y volver a explicar que significa la misión integral.

Misión Integral en mis términos es: La tarea que tiene la Iglesia en base al mandato del Jesucristo resucitado de Ir y Hacer discípulos a todas las naciones de una manera que evidencie que el Señorío de Cristo no actúa sesgadamente, enfocándose únicamente en la esfera espiritual y de una manera “hiper-espiritualizada”, tal como se la viene tomando desde hace algún tiempo, sino que involucra todo lo concerniente al ser humano y la creación.

En palabras de Padilla: “La misión integral es la expresión concreta del compromiso con Jesucristo como el Señor de la totalidad de la vida y de toda la creación”

No puede existir una apertura a la misión integral donde no existe un reconocimiento y sometimiento pleno a la total soberanía y al total señorío de Jesucristo. Se dice que la base para una eclesiología para la misión integral (yo entiendo que se refiere a una eclesiología saludable), es una correcta cristología.

Sin un sano y correcto entendimiento de la persona y del Señorío de Jesucristo, es practicamente imposible impactar de una manera integral a la sociedad en la que vivimos, porque en consecuencia nuestro concepto de Iglesia será también incorrecta y apartada de la verdad.

Si decimos que Cristo es el Señor, deberíamos estar apercibidos de lo que significa. En terminos generales es decir que: De la misma manera en que Él desea que cada área de nuestra vida y de la sociedad sean redimidos y transformados, así mismo cada área de nuestra vida debe estar sometida ante Él y así mismo en obediencia también deberíamos buscar compartir el amor transformador de Dios a quienes lo necesiten de una manera completa, así como en cada área de la sociedad en la que vivimos.

Este tema es algo con lo que me encuentro luchando últimamente, me refiero a la complejidad, profundidad y amplitud de lo que puede hacer el Evangelio de Gracia para cambiar vidas y sociedades de una manera que afecte cada una de sus fibras. Me gustaría ver al pueblo de Dios que sale de la caja, de sus cuatro paredes físicas y mentales en las que nos encontramos y donde creemos que encontramos paz y tranquilidad. Me gustaría que nos critiquen por hacer lo correcto, motivados por las causas correctas, no por nuestras negligencias y deficiencias o el acaparamiento mediático que tienen algunos.

Hemos aprendido (aprendido mal) que ciertas cosas que no “suenan” espirituales no deben ser buenas, y por lo menos yo me he chocado de frente con la realidad que La Biblia enseña. Me he chocado también con la contradicción de quienes viven un “cristianismo hiper-espiritual” y sin embargo no pueden convivir en paz con otras personas en su propio hogar, pero eso es tema de una publicación que por respeto a los involucrados tal vez nunca salga a la luz.

Para cerrar este post quisiera hacerlo citando algunos párrafos que me hicieron estrellar y empezar a recapacitar sobre este tema y tener una visión un poco más amplia, y que para mí son al mismo tiempo palabras de esperanza para el futuro de la misión, ya que al tener una alta visión de la soberanía de Jesucristo queda claro, en el transcurso  de la historia, que no puede permanecer mucho tiempo sin que Su nombre sea glorificado de la manera que Él lo desea:

Sin la proclamación de Jesucristo como Señor no hay evangelio integral, y sin éste tampoco puede haber misión integral. Aquí radica el problema con versiones del mensaje cristiano que restringen la acción de Jesucristo al ámbito de la religión privada -“lo espiritual”- y excluyen toda referencia a su soberanía sobre otros ámbitos de la vida humana. Si Jesucristo es el Señor de todo el universo, a quien le ha sido dada autoridad en el cielo y en la tierra, su soberanía se extiende tanto al ámbito económico como al político, tanto al ámbito social como al cultural, tanto al ámbito estético como al ecológico, tanto al ámbito personal como al comunitario. Nada ni nadie queda excluido de su señorío. 

Cuando la iglesia pierde de vista la centralidad del Señor Jesucristo, deja de ser iglesia y se constituye en una secta religiosa incapaz de relacionar su mensaje con la vida práctica y la vida pública. La iglesia integral es aquella que entiende que todos los ámbitos de la vida son “campos misioneros” y busca maneras de afirmar la soberanía de Jesucristo en todos ellos.

La misión de la iglesia, por lo tanto, no puede limitarse a proclamar un mensaje de “salvación del alma”: su misión es “hacer discípulos” que aprendan a obedecer al Señor en todas las circunstancias de la vida diaria, tanto en lo privado como en lo público, tanto en lo personal como en lo social, tanto en lo espiritual como en lo material. El llamado del evangelio es un llamado a una transformación integral que refleje el propósito de Dios de redimir la vida humana en todas sus dimensiones.

C. René Padilla, La Iglesia Local Como Agente de Transformación: Una Eclesiología para La Misión Integral, Kairós, Buenos Aires, 2003

 

Hasta la próxima publicación.

Solio Deo gloria

Meditaciones

26 Ago

Tal vez el título no te diga nada acerca de lo que intento comunicar o implique la idea de algo demasiado amplio como para definir un tema concreto, pero siempre toma en cuenta que a veces así funciona mi mente, y si me tomo el tiempo de pensar y ahondar más en algo a lo mejor resulte en un buen post… quién sabe!

El punto es que todo lo que escribo tiene una finalidad o al menos eso intento hacer: Que todo lo que comunico a través de este humilde blog sirva de motivación, enseñanza, exhortación o lo que Dios desea que produzca en tí y que todo se encuentre centrado en Él; que al final de cada post no recuerdes quién lo escribió, sino acerca de quién fue escrito.

Entrando al tema que quiero compartir y dejando a un lado tanta palabrería, a continuación mi exposición.

Estuve esta semana leyendo un libro que me obsequiaron el año pasado en la II Jornada de Teología Social en la que tuve el privilegio de participar, organizada por Misión Alianza. El libro da ciertas pautas y testimonios acerca del papel que debería tener una iglesia que obedece al mandato de la Misión Integral.

Es un tema un poco complejo de explicar en este momento, espero poder ampliar el tema por partes y en diferentes posts.

Se podría decir que la Misión Integral busca que el Evangelio no sea compartido de un modo sesgado (de la manera que muchos lo hemos aprendido) hacia las personas receptoras del mensaje, todo esto de acuerdo a las enseñanzas bíblicas de Jesús y sus apóstoles, escritores de las cartas que forman parte del Nuevo Testamento.

Es algo que involucra un entendimiento de la soberanía y señorío de Jesús sobre algunas de las áreas en las que hemos mostrado negligencia como protestantes a través de la historia reciente.

Preguntas como ¿Cuál debería ser el papel de un cristiano salvado por gracia ante una sociedad que no tiene idea que existe la gracia de Dios y en otros casos no tiene la más mínima idea de lo que puede abarcar? (Pareciera que la mayoría de cristianos tampoco tienen idea) ¿Estamos siendo esos agentes promotores de Sal y Luz en medio de la corrupción y oscuridad?, son algunas de las que salen a flote.

Esas preguntas se mezclan con otras que se relacionan con la gracia de Dios actuando en la vida del creyente en el día a día. Y aunque me gustaría seguir escribiendo en este momento, prefiero segmentar mis ideas en diferentes posts para que exista claridad y facilidad de lectura y así haya una mejor captación de lo que pienso y lo que he aprendido últimamente de diferentes fuentes, por las cuales estoy agradecido en extremo.

Simplemente quiero dejar claro que: El Evangelio de la Gracia de Dios es un terreno por el que tenemos que cruzar todos los creyentes (antes de nuestra conversión, durante nuestra conversión y durante nuestra vida como creyentes) y sería inteligente y útil explorarlo si queremos continuar glorificándolo y viviendo la Vida por la que Él derramo su sangre. Pienso además que negarnos a hacerlo sería un insulto a lo que significa ese sacrificio y un insulto al amor incondicional de Dios.

Con estas ideas preliminares, sólo me queda decir: Hasta la siguiente publicación!

Soli Deo gloria

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