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Proverbios 16

1 Mar

Capítulo 16 del libro de Proverbios de La Biblia de las Américas, primer versículo:

“Del hombre son los propósitos del corazón, mas del SEÑOR es la respuesta de la lengua”;

último versículo:

“La suerte se echa en el regazo, mas del SEÑOR viene toda decisión”.

SOLI DEO GLORIA

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Sufrimiento y Soberanía de Dios VII

30 Jul

Razón #6
6. La Supremacía de Cristo se hace manifiesta en el sufrimiento.
Dios usa el sufrimiento de los misioneros para magnificar el poder y la suficiencia de Cristo. Al final, el sufrimiento sirve para mostrar la Supremacía de Dios. Cuando Dios se negó a librar a Pablo del sufrimiento que le causaba el “aguijón en la carne”, le dijo: “Te basta mi Gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad”. A esto, Pablo respondió: “Por tanto, muy gustosamente me gloriaré en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (2 Corintios 12:9-10).
Pablo era fuerte cuando le perseguían, porque “el poder de Cristo” estaba sobre él y se perfeccionaba en él. Dicho de otro modo, el poder e Cristo era el único poder de Pablo cuando los sufrimientos acababan con todos sus recursos y fuerzas y se tenía que dejar completamente en las manos de Jesús. Este era el propósito que Dios tenía para el aguijón de Pablo y es el propósito de todos nuestros sufrimientos. Dios quiere que descansemos en Él, que tengamos en Él una confianza plena. “A fin de que no confiáramos en nosotros, sino en Dios que resucita a los muertos” (2 Corintios 1:9). La razón por la que Dios quiere que depositemos en Él nuestra confianza es porque ese tipo de confianza muestra su poder y su amor supremos, que nos sostiene cuando nosotros no podemos hacer nada para sostenernos.
Empezamos este capítulo con la siguiente afirmación: La pérdida y el sufrimiento, cuando son aceptados con gozo por causa del reino de Dios muestran la Supremacía de Dios en el mundo de una forma más clara que toda la adoración y la oración. Hemos visto esta verdad implícita al analizar seis razones por las que Dios ha establecido que los mensajeros de su Gracia sufran. Pero ahora diremos de una forma explícita que la razón principal del sufrimiento es la Supremacía de Dios, Dios ha determinado el sufrimiento porque a  través de las otras razones, el sufrimiento muestra al mundo la Supremacía del valor que Dios tiene sobre cualquier otro tesoro.
Jesús deja bien claro cómo podemos regocijarnos en medio de la persecución. “Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí, Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande” (Mateo 5:11-12). Podemos regocijarnos en medio del sufrimiento porque el valor de nuestra recompensa es mayor que el valor de todo lo que perdemos a causa del sufrimiento en esta tierra. Por tanto, el sufrimiento con gozo muestra al mundo que nuestro tesoro está en los cielos, no en la Tiera, y que ese tesoro es mayor que todo lo que el mundo ofrece. La Supremacía del valor de Dios resplanece a través del dolor que su pueblo sufrirá gozoso por amor a su nombre.
Muy gustosamente me gloriaré en la debilidad y la angustia
Uso la expresión “muy gustosamente” porque así hablaban los santos cuando se referían al sufrimiento. Un ejemplo son las palabras de Pablo, cuando dice: “Por tanto, muy gustosamente me gloriaré en mis debilidades… en insultos, en privaciones, en persecusiones y en angustias” (2 Corintios 12:9-10). Dice lo mismo en Romanos 5:3: “Nos gloriamos en las tribulaciones”. Y la razón que da es que las tribulaciones producen paciencia, un carácter probado y una esperanza indestructible (Romanos 5:3-4). Dicho de otro modo, su gozo fluía de su esperanza, tal como Jesús dijo que debía ser. Y Pablo dice claramente que la recompensa es la gloria de Dios. “Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” (Romanos 5:2). Así que la supremacía de Dios reluce por medio del gozo de Pablo en medio de la aflicción.
Los otros apóstoles reaccionaron del mismo modo en Hechos 5:41 después de haber sido azotados por predicar: “Ellos, pues, salieron de la presencia del concilio, regocijándose de que hubieran sido tenidos por dignos de padecer afrenta por su Nombre”. Este gozo indestructible y atrevido en medio del peligro y el dolor, muestra la superioridad de Dios sobre todo lo que el mundo ofrece.
Aceptasteis con gozo el despojo de vuestros bienes
Y también tenemos el ejemplo de los cristianos que visitaban a sus amigos que estaban en la cárcel, y lo hacían con gozo aunque eso les costó sus posesiones. “Porque tuvisteis compasión de los prisioneros y aceptasteis con gozo el despojo de vuestros bienes, sabiendo que tenéis para vosotros mismos una mejor y más duradera posesión” (Hebreos 10:34). El gozo en medio del sufrimiento nace de la esperanza en una gran recompensa, Los cristianos no están llamados a llevar una vida malhumorada, ni siquiera en medio del sufrimiento. Hemos sido llamados a gozarnos. “En la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos” (1 Pedro 4:13). “Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas” (Santiago 1:2).
El amor de Dios es mejor que la vida
La base de este gozo indomable es la Supremacía del amor de Dios por encima de la vida misma. “Tu misericordia es mejor que la vida” Salmo (63:3). Los placeres de esta vida son “temporales” (Hebreos 11:25), y las aflicciones son “leves y pasajeras” (2 Corintios 4:17). Pero el amor y la misericordia de Dios son para siempre. Todos sus placeres son superiores, y ya no habrá más dolor. “En tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre” (Salmo 16:11).
El sufrimiento gozoso brilla más que la gratitud
Es cierto que deberíamos dar testimonio de la Supremacía de la bondad de Dios, recibiendo sus buenos regalos con gratitud (1 Timoteo 4:4). Pero muchos cristianos creen que ésa es la única forma de glorificar a Dios. Dios ha sido bueno dándoles muchas cosas. Por tanto, dan testimonio de la realidad de Dios aceptando sus regalos y siendo agradecidos.
Pero aunque es verdad que deberíamos disfrutar con gratitud de todo lo que tenemos, la Biblia no nos llama a acumular más y más cosas, sino a dar y a desprenderse de las cosas si el amor a los demás y al reino de Dios así nos lo indica. No hay reglas sencillas que nos digan si hemos sido llamados a dar todo lo que tenemos, como el joven rico, o a dar la mitad de lo que tenemos, como Zaqueo. Lo que sí queda claro en el Nuevo Testamento es que Jesús brilla con mucha más fuerza a través del sufrimiento con gozo, que a través de la gratitud por las riquezas. Nadie puede dudar de que la Supremacía de Cristo brille con todo su resplandor en una vida como ésta:
Pero todo  lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo. (Filipenses 3:7-8)
No podemos mostrar el valor de una persona mostrándonos contentos por los regalos que nos da. Es cierto que si no somos agradecidos, quedará claro que no amamos a quien nos los ha dado, pero la gratitud no prueba que la persona que los da sea muy valiosa. Lo que muestra el valor de una persona es la disposición alegre de renunciar a todos sus regalos para poder estar con ella. Es por esa razón por la que el sufrimiento es un elemento central de la misión de la Iglesia. El objetivo de nuestra misión es que las personas de todas las naciones adoren al Dios verdadero. Pero la adoración implica valorar a Dios por encima de todo, incluso la vida misma. No es coherente pedirle a la gente que ame a Dios si nuestro estilo de vida transmite amor hacia las cosas. Por tanto, Dios ha establecido que el sufrimiento de sus mensajeros les haga romper sus lazos con el mundo. Cuando el gozo y el amor nos ayudan a superar esa ruptura, estamos preparados para decirle a las naciones con autenticidad y poder: ¡Esperad en Dios!
¿De qué modo se hace visible la esperanza en Dios?
Pedro habla de la visibilidad de esta esperanza: “Santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15). ¿Por qué iba la gente a preguntarnos sobre nuestra esperanza? ¿Cómo hemos de vivir la vida si se supone que la gente se tendría que estra preguntando por la esperanza que tenemos? Si nuestra seguridad y felicidad en cuanto al futuro estuvieran basadas en lo que lo que el mundo basa su futuro, nadie nos preguntaría sobre nuestra esperanza. Porque nadie vería nada diferente a lo que ya tiene. Lo que Pedro está diciendo  es que el mundo debería ver en la vida de los cristianos una esperanza diferente, no una esperanza puesta en la seguridad del dinero, del poder, de la vivienda o de las propiedades, sino una esperanza puesta en la seguridad de “la Gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo” (1 Pedro 1:13).
Por tanto, Dios ha establecido el sufrimiento para ayudarnos a desprendernos de las esperanzas terrenales y a poner nuestra esperanza “en Dios” (1 Pedro 1:21). Las pruebas hacen que nuestra dependencia en las cosas terrenales vaya desapareciendo hasta dejar la “fe genuina” (1 Pedro 1:7). “Los que sufren conforme a la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, haciendo bien” (1 Pedro 4:19). La Supremacía de la gran fidelidad de Dios sobre cualquier otra seguridad nos libera para regocijarnos “en la medida en que compartimos los padecimientos de Cristo” (1 Pedro 4:13). Por tanto, si nos gozamos cuando sufrimos por causa de Cristo, haremos brillar la Supremacía de Cristo mucho más intensamente que cuando mostramos gratitud por las riquezas que nos da.
John Piper
Alégrense Las Naciones

La Relevancia de Dios y Su Poder en el Sufrimiento

30 Jun

“…nuestra visión de Dios en relación con el mal y el sufrimiento resultó ser frívola. La Iglesia no ha dedicado sus energías en adentrarse a lo más profundo con el Dios insondable de La Biblia. Frente al peso y la seriedad contundentes de La Biblia, en estos momentos, gran parte de la Iglesia ha optado por ser ligera y superficial, orientada al entretenimiento y por tanto, irrelevante en la presencia masiva del sufrimiento y el mal. El Dios popular de la Iglesia divertida es simplemente demasiado pequeño y demasiado afable para sostener un huracán en sus manos.
Las categorías bíblicas de la soberanía de Dios aparecen como minas terrestres en las páginas de La Biblia esperando que alguien abra el libro en serio. No matan, pero sí echan por tierra conceptos triviales sobre el Todopoderoso.
…mi convicción es que el dejar que Dios hable despertará en nosotros la adoración, como la de Job, y la adoración moldeará nuestro corazón para entender cualquier magnitud del misterio de Dios que Él disponga que conozcamos.
Lo que quiero dar a entender cuando digo que Dios es soberano no es simplemente que Dios tenga el poder y el derecho de gobernar todas las cosas, sino que de hecho las gobierna para su sabio y santo propósito.”
John Piper

Sufrimiento y Soberanía de Dios V

30 May

Razón # 4
4. El sufrimiento completa lo que falta de las aflicciones de Cristo
El sufrimiento de los mensajeros de Cristo ministra a los que éstos están evangelizando y puede hacer que se abran al Evangelio. Esa es una de las formas en las que Pablo llevó el Evangelio a los tesalonicenses. “Sabéis qué clase de personas demostramos ser entre vosotros por amor a vosotros. Y vosotros vinistes a ser imitadores de nosotros y del Señor, habiendo recibido la palabra, en medio de mucha tribulación, con el gozo del Espíritu Santo” (1era Tesalonicenses 1:5-6). Los tesalonicenses habían imitado a Pablo soportando la aflicción con gozo. Sabían que él había vivido así por ellos. Y fue su sufrimiento el que les atrajo hacia su amor y su verdad.
Este es el tipo de misionero que Pablo tenía en mente cuando dijo: “Porque así como los sufrimientos de Cristo son nuestros en abundancia, así también abunda nuestro consuelo por medio de Cristo. Pero si somos atribulados, es para vuestro consuelo y salvación; o si somos consolados, es para vuestro consuelo, que obra al soportar las mismas aflicciones que nosotros también sufrimos” (2da Corintios 1:5-6). Su sufrimiento fue el medio que Dios usó para llevar salvación a la iglesia de Corinto. Los corintios pudieron ver el amor entregado de Cristo. Los corintios pudieron ver cómo Pablo participaba de los padecimientos de Cristo, por lo que pudieron entenderlo de una forma más real.
Esto es parte de lo que Pablo quiso decir con aquella magnífica declaración que encontramos en Colosenses 1:24: “Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros, y en mi carne, completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por su cuerpo (que es la iglesia)”. A las aflicciones de Cristo no les falta nada en cuanto a su suficiencia expiatoria. Cuando Pablo dice “lo que falta de las aflicciones de Cristo” se refiere a que aún no todo el mundo las conoce ni ha aceptado que Jesús tuvo que pasar por aquellas aflicciones por su causa. Pablo se entrega no solo a llevar el mensaje de esas aflicciones a las naciones, sino que también se entrega para sufrir con Cristo y por Cristo para que la gente pueda ver “los padecimientos de Cristo”. Así, él sigue el ejemplo de Cristo poniendo su vida por la vida de la Iglesia. “Todo lo soporto por amor a los escogidos, para que también ellos obtengan la salvación que está en Cristo Jesús, y con ella gloria eterna” (2da Timoteo 2:10).
 
A la tercera paliza las mujeres lloraron
Nadie hubiera pensado que José, un guerrero masai, acabara participando en la Conferencia de Evangelistas Itinerantes en Ámsterdam patrocinada por la Asociación Billy Graham. Pero su historia le llevó a recibir una invitación del mismo Billy Graham. Michael Card nos habla del increíble testimonio de este hombre.

Un día que José caminaba por una de aquellas carreteras sucias y calurosas de África, se encontró con alguien que le habló del Evangelio de Jesucristo. En aquel mismo momento, y en aquel mismo lugar, aceptó a Jesús como su Salvador. El poder del Espíritu empezó a transformar su vida; estaba tan emocionado, tan lleno de gozo, que lo primero que quería hacer era volver a su aldea y compartir aquellas Buenas Nuevas con los miembros de su tribu.

José empezó a ir puerta por puerta hablando a todo el que se encontraba de la cruz de Jesús y de la salvación que ofrecía, esperando que las caras de sus interlocutores se iluminaran, igual que le había ocurrido a él. Para su sorpresa, los habitantes de su aldea no solo se mostraron indiferentes, sino que además respondieron de forma violenta. Los hombres de la aldea lo tiraron al suelo y lo agarraban mientras las mujeres le golpeaban con varas de alambre de espino. Luego lo arrastraron fuera de la ciudad al lado de un arbusto, y lo abandonaron allí para qye muriera solo.

De algún modo, José se las arregló para arrastrarse hasta un charco, y allí, después de unos días en los que perdió el conocimiento en varias ocasiones, encontró las fuerzas suficientes para levantarse. Se estuvo preguntando sobre el recibimiento hostil que había recibido de parte de la gente que conocía de toda la vida. Llegó a la conclusión de que se tenía que haber dejado parte de la historia de Jesús, o que debía de haberla contado mal. Después de ensayar la naracción que a él le habían contado, decidiío volver a la aldea y hablarles de Jesús una vez más.

José cojeó hasta el círculo de cabañas y empezó a proclamar el mensaje de Jesús. “Él murió por vosotros, para que podáis encontrar perdón y llegar a conocer al Dios vivo”. De nuevo, se echaron sobre él, y le golpearon, abriéndole las heridas que hacía poco habían empezado a cerrar. Y otra vez, lo arrastraron inconsciente fuera de la aldea, y lo abandonaron.

Sobrevivir a la primera paliza ya era algo remarcable. Pero sobrevivir a la segunda, fue un milagro. Otra vez, después de unos días, José volvió en sí allí en el desierto, amoratado, herido,y decidido a volver a su aldea.

Volvió, y esta vez, le atacaron antes que pudiera abrir la boca. Mientras lo azotaban por tercera vez y quizá por última vez, empezó a hablarles de Jesucristo, el Señor. Antes de desmayarse, la última cosa que vió fue que las mujeres que le estaban pegando empezaban a llorar.

Esta vez despertó en su cama. Los que le habían agredido de una forma tan salvaje ahora le estaban curando las heridas intentando así salvarle la vida.

Toda la aldea se había convertido a Cristo.

Está claro que esto viene a ser lo que Pablo quería decir cuando dijo: “Completando lo que falta de las aflicciones de Cristo, hago mi parte por su cuerpo”.
John Piper, Alégrense Las Naciones

Sufrimiento y Soberanía de Dios IV

27 May

Razón # 3
3. El sufrimiento es el precio que a veces hay que pagar para que otros sean valientes
Dios usa el sufrimiento de sus misioneros para despertar a otros de la indiferencia y hacerles valientes. Cuando Pablo estaba encarcelado en Roma escribió a la Iglesia en Filipos diciendo: “La mayoría de los hermanos, confiando en el Señor por causa de mis prisiones, tienen mucho más valor para hablar la Palabra de Dios sin temor” (Filipenses 1:14). Si tiene que hacerlo, Dios usará el sufrimiento de sus devotos emisarios para que la Iglesia que duerme se despierte y esté dispuesta a correr riesgos por el avance del Evangelio.
Cinco mujeres inspiradoras
En nuestros días es difícil exagerar el impacto que el martirio de Jim Elliot, Nate Saint, Ed McCully, Pete Fleming y Roger Youderian ha tenido sobre toda una generación de estudiantes. La palabra que aparecía una y otra vez en los testimonios de aquellos que oían la historia de los huaorani era “entrega”. Pero en muchísimas ocasiones, lo que nos empujó a muchos de nosotros a desear tener la entrega que ellos tuvieron fue la fuerza de sus mujeres.
Barbara Youderian, la mujer de Roger, escribió en su diario aquella noche de enero de 1956:
“Esta noche el capitán nos ha dicho que ha encontrado cuatro cadáveres en el río. Uno llevaba una camiseta y unos tejanos (jeans). Roger era el único que iba vestido así… Dios me dio este versículo hace dos días, el Salmo 48:14: “Porque éste es Dios nuestro, nuestro Dios por siempre jamás; Él nos guiará hasta la muerte”. Mientras pensaba en las noticias sobre la muerte de Roger, mi corazón se llenó de alabanza. Dios lo consideró digno de llevárselo a casa. Señor, ayúdame a ser tanto madre como padre”
Despues de su muerte se duplicó el número de solicitudes
La ejecución del misionero de Wycliffe, Chet Bitterman por la guerrilla colombiana M-19 el 6 de marzo de 1981 logro suscitar un gran celo por la causa de Cristo. Chet había estado secuestrado durante siete semanas, mientras su mujer, Brenda, y sus hijitas, Anna y Esther, esperaban en Bogotá. La petición del grupo M-19 era que Wycliffe abandonara su trabajo en Colombia.
Le asesinaron un día al atardecer, de un solo disparo en el pecho. La policía encontró su cuerpo en el autobús donde murió, en un parking al sur de la ciudad. Estaba limpio, afeitado, con el semblante tranquilo, envuelto en una bandera de la guerrila. No tenía señales de tortura.
El año siguiente al asesinato, el número de solicitudes para trabajar con Wycliffe se duplicó. Este no es el tipo de movilización misionera que escogeríamos. Pero en ese caso, fue el que Dios escogió. “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, quedará él solo; pero si muere, produce mucho fruto” (Juan 12:24).
John Piper,  Alégrense Las Naciones 

Vintage: Heidelberg 27 y 28

23 May

LA DIRECCIÓN Y PROVIDENCIA DE DIOS

Dios cuida de la creación a través de los siglos, e incluso se ocupa de ella cada día. Jesús dijo a los fariseos: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5:17). Aludiendo a su Padre de esta manera cuando los fariseos le recriminaban que curase enfermos en el día de descanso, sábado, quería decirles que su Padre cuida también en sábado de la creación: “Él hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre” (Salmo 104:14), manteniendo con su dirección y providencia a todas las criaturas. Pero no debemos olvidar que, cuando la cristiandad se aparta de sus caminos, Dios puede responder con la venganza; puede quebrantar el ritmo normal de la vida, y demostrar que no fue la casualidad la que  hizo que no descendiese la lluvia durante tres años y medio en días del rey Acab. Dios envió esta sequía en contestación al ruego de Elías, e hizo que volviese a llover cuando Elías clamó por la lluvia.

Tanto la prosperidad como la adversidad vienen de su mano, e incluso el aire que respiramos viene de Él, que se cuida de satisfacer todas las necesidades de nuestra vida material y espiritual. Bajo su mano están el oro y la plata de la tierra, y los da a quien cree conveniente. Todas las cosas están bajo su dirección.

Los hijos de Jacob pudieron trazar planes malvados acerca de la venta de José; pero la mano de Dios le protegía para impedir que su familia pereciese por el hambre (la familia de Jacob estaba destinada por Dios para el cumplimiento de las promesas). Lo que los hermanos pensaron para mal, Dios lo encaminó a bien (Génesis 50:20). Por eso la Iglesia admira la dirección de Dios, le agradece la prosperidad, y le alaba por sus dones, mostrándose al mismo tiempo paciente en la adversidad. Sabemos que el mal que nos puede venir ha sido permitido por Él. Cuando Job lo perdió todo, habló con humildad, diciendo: “Jehová dio, y Jehová quitó; bendito sea el nombre de Jehová” (Job 1:21).

Dios mantiene todo lo creado bajo su vigilancia, e incluso Satanás no puede hacer lo que quiere, de manera que nada nos acontece por casualidad, ni nadie puede arrebatarnos de la mano del Pastor, nuestro Señor Jesucristo (Juan 10:29)

J.C. Janse

SOLI DEO GLORIA

Sufrimiento y Soberanía de Dios III

20 May

Razón #2
2. El sufrimiento hace que tu copa aumente
Cuando soportamos el sufrimiento con paciencia, lo que ocurre es que la recompensa de experimentar la gloria de Dios en los cielos aumenta. Esto es parte de lo que Pablo dice en 2da Corintios 4:17-18:
Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”
La aflicción de Pablo “prepara” o “produce” un peso de gloria que sobrepasa toda comparación. Debemos tomar estas palabras muy en serio. No solo está diciendo que la esperanza que tiene en los cielos le ayuda a soportar el sufrimiento. También está diciendo que el sufrimiento tiene un efecto sobre el peso de gloria. Parece que hay una relación entre el sufrimiento que uno soporta y el grado de gloria del que disfrutará. Está claro que la gloria supera con creces el sufrimiento, como Pablo dice en Romanos 8:18 “Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada”. No obstante, el peso de esa gloria, o la experiencia de esa gloria, parece depender en parte, de las aflicciones que hayamos soportado con fe y con paciencia.
Jesús apuntó a la misma idea cuando dijo: “Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande” (Mateo 5:11-12). Estas palabras deberían ser suficientes para regocijarnos en medio de cualquier tribulación, si lo que Jesús está diciendo es que cuanto más sufras por la fe, mayor será tu recompensa.
Si un cristiano que ha sufrido mucho por causa de Jesús experimentara la misma gloria final de Dios del mismo modo  y en el mismo grado que un cristiano que no ha sufrido mucho, resultaría extraño decirle al cristiano que sufre que se alegre y salte de gozo (en el día del sufrimiento; cf. Lucas 6:23) por una recompensa que iba a recibir de todos modos. Parece ser, pues, que la recompensa recibida será en función del sufrimiento que uno ha soportado. Aunque este texto no lodice de forma explícita, queda claramente implícito en otros pasajes del Nuevo Testamento.
Dejaré que Jonathan Edwards así lo demuestre. Leamos una de las reflexiones más profundas que jamás he leído sobre este tema. En estas líneas, Edwards explica, de una manera impresionante, la posibilidad de que en un mundo de gozo haya diferentes grados de felicidad.

En el cielo hay diferentes grados de felicidad y gloria… La gloria de los santos en los cielos se corresponderá a la eminencia de su santidad y buenas obras aquí en la Tierra [y la paciencia en medio de la tribulación es una de esas obras más elevadas, cf. Romanos 2:7]. Cristo recompensará a todos los cristianos según sus obras. El que ganó diez minas recibió autoridad sobre diez ciudades y el que ganó cinco minas, sobre cinco ciudades (Lucas 19:17-19).

“El que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará” (2da Corintios 9:6). Y el apóstol Pablo nos dice que del mismo modo en el que una estrella es distinta a otra en gloria, así también será en la resurrección de los muertos (1era Corintios 15:41). Cristo dice que el que dé un vaso de agua fría a un discípulo en el nombre de un discípulo, no perderá su recompensa. Pero eso no sería cierto si una persona que hubiera hecho muchas buenas obras no fuera a recibir una mayor recompensa que si no hubiera hecho tantas buenas obras.

No obstante, eso no significa que el hecho de que haya personas con una gloria mayor afectará a los de menor gloria y felicidad: todos experimentarán una felicidad perfecta, una satisfacción perfecta. Todas las vasijas de aquel océano de felicidad estarán llenas, aunque habrá vasijas más grandes que otras. En el cielo no habrá envidia, sino que en aquella sociedad reinará el amor perfecto. Los que tengan una gloria menor no tendrán envidia de los que tengan una gloria mayor, sino que los amarán con un amor tan puro, tan intenso, que se gozarán por su felicidad superior; los amarán de tal manera que se recijarán al saber que son más felices que ellos; así que en lugar de afectarles negativamente, les hará más felices.

Y, por otro lado, los que tienen una gloria mayor, de forma proporcional también tendrán más benevolencia y más amor; y tendrán más amor hacia Dios y hacia los santos que aquellos que son inferiores en santidad y felicidad. Y, además, los que tienen más gloria tendrán más humildad. Aquí en este mundo, los que están por encima de los demás son objeto de envidia; pero en el cielo no ocurrirá así, sino que los santos de mayoe felicidad, serán mayores en santidad y, en consecuencia, en humildad… Aunque en los cielos se exaltará más a unos que a otros, eso no disminuirá el gozo perfecto de los que están por debajo de los que han recibido una mayor exaltación; la unión será tal que los unos serán partícipes de la felicidad de los otros y viceversa. Entonces se cumplirá de forma perfecta lo que dice en 1ra Corintios 12:26: “Y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él” 

Así, uno de los objetivos del sufrimiento de los santos es aumentar su capacidad de disfrutar la gloria de Dios tanto aquí como en la era venidera. Cuando Dios recoja sus vasos de entre “la escoria del mundo” (1era Corintios 4:13) y los lance al océano celestial de la felicidad, contendrán más felicidad cuanto más despegados hayan estado del mundo y más dependientes hayan sido de Dios.
John Piper, Alégrense Las Naciones
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