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Por qué soy Calvinista

17 Nov

He querido dar (desde hace un año mas o menos) una explicación breve, sencilla y clara acerca de mis creencias sobre el Calvinismo y la humildad cristiana.

Luego de escribir en borrador una larga explicación que más bien parecía una disculpa respaldada por citas bíblicas, deserté en el intento porque pienso que no es algo de lo que nadie deba avergonzarse en lo absoluto. Por lo tanto comparto una pequeña parte de un sermón de John Piper basado en Romanos y la “Justificación por la Fe aparte de las obras”.

Si bien, no explica en su totalidad lo que creo es bíblico y verdadero, por lo menos da a entender el centro de la creencia Calvinista desde el punto de vista humano:

La realidad, que mi fe es un regalo de Dios, significa un mundo para mí. Y es la última solución ante la jactancia.
Soy Calvinista porque quiero una teología que remueva toda base para la jactancia humana. Y la ultima solución es la Soberanía de Dios en la libre e incondicional dádiva de fe a quien Él le plazca.
John Piper
Soli Deo Gloria

Soy Cristiano Evangélico

21 Mar

Estoy escribiendo este post de manera voluntaria con el fin  explicar qué es lo que creo de una manera puntual y fácil de leer. Haré el intento de ser breve.

Me encuentro dentro de la rama del Cristianismo Occidental conocido como Evangélico (no “Evangelista” como suelen confundir algunas personas), que salió del Protestantismo del siglo XVI. Voy a ampliar un poco en los términos para ser más preciso.

*Debo antes hacer una pausa*

No soy pastor como piensan erróneamente algunos y como suelen mencionar en tono de burla otros (En realidad no entiendo la segunda actitud. El pastorado es uno de los llamados más difíciles del mundo y uno de los más especiales. Es un llamado de Dios mismo. Juzgar a alguien por culpa de tus errores de entendimiento o por los conocidos pecados de algunos “pastores mediáticos” no puede considerarse correcto). Simplemente soy un laico más al servicio de Jesucristo y me gusta compartir un poco acerca de Él. Generalmente, las congregaciones cristianas evangélicas y la Biblia misma, motivan al involucramiento de personal laico voluntario para poder cumplir parte de la misión de Dios. ¡Lo hacemos libremente y con mucho gusto!

*Vuelvo al tema principal*

  • Cristiano: en el sentido amplio de la palabra sirve para designar a una persona que cree en un solo Dios que se ha manifestado en tres distintas personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo quienes son Uno en esencia, lo que históricamente se ha conocido como la Trinidad. Todo cristiano cree en esto, ya sea católico, ortodoxo griego o protestante. Un resumen de esto se encuentra en el Credo de los Apóstoles y en los otros Concilios. Todos los cristianos creemos en un solo Dios, el Dios revelado en Su Palabra, La Biblia.

Siguiendo esta idea, es correcto decir que los Mormones y los Testigos de Jehová NO son cristianos, ya que no se adhieren a la creencia histórica y bíblica de la Trinidad. Buscarles un sitio dentro del cristianismo clásico es comprometer seriamente las creencias básicas del mismo. Los grupos de “sanidad milagrosa” a cambio de dinero como los “Pare de Sufrir” y otros quienes siguen esa línea, son también considerados como sectas ajenas al Cristianismo y al Evangelicalismo. Han negado la fe, y destruyen la imagen popular de los evangélicos al confundir al ciudadano común y sin el necesario conocimiento del tema.

  • Evangélico: El término se utiliza actualmente para designar a cierta rama del protestantismo cristiano, heredero de la Reforma del siglo XVI y de los subsiguientes “avivamientos” cristianos de Europa y América del Norte, quienes decidieron desvincularse del control político del Papa y de las creencias e interpretaciones erróneas de las Escrituras sostenidas por él y sus magistrados cardenalicios. Los Cristianos Evangélicos se caracterizan por tener como autoridad suprema en tema de fe directamente a La Biblia bajo la dirección del Espíritu Santo. El testimonio bíblico pesa más que lo que pueda decir el ser humano, aún un Papa u Obispo.

Existe una completa libertad de acercarse a Dios de una manera personal a través de Jesucristo, no es necesaria la mediación de ningún sacerdote. La Biblia enseña que Cristo es nuestro Sumo Sacerdote, Sumo Pontífice (Él es el único “puente” entre Dios y la Humanidad), y es la única Cabeza de la Iglesia. La figura del Papa como “Santo Padre” desaparece en la vida cristiana evangélica, no por rebeldía, sino por fidelidad a lo que dice la Biblia. En la Biblia nuestro Santo Padre es Dios Padre mismo.

De la misma manera, se hace especial énfasis en la exclusividad de Cristo como intermediario ante Dios Padre en la oración. En este sentido, no existe lugar para las oraciones a los santos, la virgen María, imagen o persona alguna que no sea al Cristo crucificado y resucitado. Las oraciones pueden ser conversacionales y no repetitivas. Estamos convencidos que Dios es un ser inteligente y con vida, no una pared de mármol o de yeso.

  • La salvación es solo por Gracia mediante la fe. Por Gracia quiero decir que se nos extiende un favor que no merecemos. Las obras no sirven para nada en cuanto a nuestra salvación. No existe nada que podamos hacer para “ganarnos” el cielo. Las buenas obras solo son buenas si son hechas en obediencia y sumisión a Dios, y si proceden de la fe que da Dios. No como un intento de “mejorar” lo que Cristo logró en la cruz a través de su sacrificio.
  • La Santa Cena o Comunión tiene un significado muy distinto al de la iglesia católica romana. No significa el centro de la celebración dominical en sí, como lo es para los católicos romanos, ni mucho menos es un repetitivo sacrificio de Cristo que se realiza en presencia de la congregación para el beneficio de vivos y muertos. El sacrificio de Cristo fue uno solo y con el suficiente poder para salvar a los suyos en tiempos pasados, presentes y futuros. La celebración de la Santa Cena, Cena del Señor o Comunión entendida desde el punto de vista bíblico es más bien un hecho memorial y simbólico que nos recuerda la muerte de Cristo en la cruz, la relación y unión indestructibles del creyente con Cristo y un recordatorio del anhelo del cristiano por el regreso de su Cristo.

Al no vivir bajo el no bíblico gobierno de un Papa, existen diferentes ramas dentro del Evangelicalismo de acuerdo a circunstancias culturales o a ciertas interpretaciones bíblicas. Pero la Iglesia es Una.

En Ecuador existen grupos de congregaciones agrupadas unas con otras de acuerdo a sus mismas creencias. A esto se les conoce como Denominaciones Cristianas. Así tenemos a los Anglicanos (Episcopales en Estados Unidos), Bautistas, Metodistas, Luteranos, Presbiterianos, Aliancistas, Nazarenos, Menonitas, Asambleas de Dios, así como las congregaciones evangélicas de habla quichua, entre muchas otras, cada una con su sello característico.

Existen entre ellas diferencias en ciertos puntos doctrinales no esenciales, es decir diferencias menores que no deberían causar controversia entre una y otra congregación. De igual manera existen congregaciones “independientes” (no agrupadas en alguna denominación, pero, algunas veces, unidas por algún tipo de organismo común) que comparten lo fundamental de las creencias evangélicas con las demás congregaciones denominacionales mencionadas anteriormente. Existe un cierto vínculo de hermandad entre las diferentes denominaciones y las diferentes congregaciones cristianas. La costumbre es llamarse hermanos entre sí.

Podemos decir que no todas las congregaciones evangélicas son idénticas. No todos los cristianos evangélicos son idénticos.Pero todos tienen (o deberían tener) la misma base además de lo ya explicado antes:

  • Creemos que La Biblia fue escrita por seres humanos bajo inspiración directa del Espíritu Santo. Por lo tanto, la Biblia es la Palabra de Dios y contiene las palabras y pensamientos de Dios. Creemos que es perfecta, infalible, sin ninguna clase de error en cuanto a materia de fe se refiere,  y es la única regla de fe ante cualquier duda con respecto a Dios y su voluntad que es perfecta y sin malicia alguna.
  • Creemos que Dios es el Creador de todas las cosas y que las sostiene de acuerdo a su santa voluntad para la magnificencia y engrandecimiento de su Nombre y para el bienestar de su pueblo escogido. No existe ningún hecho que se escape del control de Dios. Creemos que todo lo que Dios hace lo realiza libremente sin ningún tipo de presión externa. Todo lo que creó en el principio fue perfecto.
  • Creemos que a causa del pecado cometido por los primeros seres Humanos (que de ahí en adelante manchó al resto de la Humanidad), comúnmente llamado Pecado Original, el Hombre se encuentra propenso a pecar de distintas formas y no puede hacer nada más sino pecar.
  • Creemos que el pecado es una ofensa horrible y un acto de rebeldía en contra de un Dios Santo, perfecto y justo.
  • Creemos que debido a su mismo carácter Santo y Perfecto, Dios no puede tolerar el pecado y la maldad. Por lo tanto debe satisfacer su lógica y santa ira. En otras palabras, para que entienda el lector promedio, si mueres sin Cristo no “vas automáticamente al Cielo”. El error que enseña que el bautismo católico romano tiene el poder de salvar personas ha llevado a generaciones enteras a morir separados de Cristo.
  • Creemos que Dios ama a los suyos y no desea hacerles mal pero al mismo tiempo creemos que debe ser fiel a sí mismo y debe ser justo al castigar el pecado. De lo contrario no sería un Dios justo, sería como un juez corrupto que perdona al criminal sin tener en cuenta el daño realizado.

Es en medio de este aparente dilema que aparece la persona de Jesucristo.

  • Creemos que Dios mediante su Gracia  encontró la manera de librar a su pueblo del castigo de su ira, Jesucristo.
  • Creemos que Jesucristo es 100% Dios y 100% hombre y que vivió una vida pura y sin pecado, lo cual era necesario para servir como el sacrificio perfecto por nuestros pecados.
  • Creemos que el sacrifico de Jesús fue suficiente para satisfacer la justa ira de Dios y para imputarnos su propia justicia. Cristo pagó en sustitución por nuestros pecados. Nuestros pecados le fueron contados a Él como suyos y su justa y perfecta vida nos es contada a nosotros a favor nuestro.
  • Creemos que Jesucristo resucitó al tercer día para nuestra justificación (ser declarados justos) delante de Dios, y como una antesala de nuestro futuro estado corporal, con la esperanza de la vida eterna.
  • Creemos que quien cree en Jesucristo como el único capaz de pagar y borrar sus pecados ha pasado de muerte (espiritual) a vida (eterna). Todo gira alrededor de Jesucristo.
  • Creemos que la vida eterna es un regalo dado libremente por Dios, que se acepta y se recibe por la fe.
  • Creemos que para recibirla además de la fe debe existir antes un genuino arrepentimiento de los pecados.
  • Creemos que tanto la fe como el arrepentimiento son un regalo de Dios.
  • Creemos que a pesar de ser salvados de la ira de Dios solamente por fe y no por obras, Dios espera que produzcamos buenos frutos (entendidos como buenas obras). Las buenas obras no son causantes de nuestra salvación pero sí son evidencia de la misma y serán recompensadas al final. 
  • Creemos que la vida eterna empieza aquí en esta vida y luego de nuestra muerte corporal/terrenal no tendrá final. Es una de las grandes esperanzas del cristianismo por más de 2.000 años.
  • Creemos en que viviremos por toda la eternidad para disfrutar de Dios para siempre.
Conclusión personal

Soy cristiano evangélico porque Dios me rescató y me llevó a su Iglesia. Yo no fui a su Iglesia para ser rescatado como quien reclama un derecho inherente. Nadie tiene ese derecho. Es de gracia que Dios lo hace.

Soy cristiano evangélico,  y no creo ser mejor que otros. Si soy hallado justo ante los ojos del Padre es absoluta y completamente por el sacrificio de Jesús en favor de su pueblo, y no por algo que yo pueda haber realizado. Mis oraciones no son escuchadas por ser diferentes a las repetitivas oraciones católicas romanas sino porque Dios dice en su libro que tiene oídos para sus rescatados hijos, y lo hace con placer.

Soy cristiano evangélico, a pesar que la sociedad tenga un mal concepto de nosotros.

Soy cristiano evangélico, y soy tan humano como cualquiera de ustedes. No busques en nosotros perfección o, al contrario, pretextos para hundirnos por nuestras fallas y pecados. Soy cristiano evangélico NO soy Dios para ser perfecto.

Soy cristiano evangélico, y soy una obra en continua construcción.

Soy cristiano evangélico, y mis errores, rebeliones y pecados son más palpables y me causan más pesar que antes de serlo.

Soy cristiano evangélico, parte de un pueblo llamado a ser diferente. Llamado a buscar una vida de santidad y a vivir de una manera agradable ante Dios en medio de nuestra propia humanidad predispuesta al pecado y en medio de un mundo que está contra Dios y su pueblo. Somos minoría.

Soy cristiano evangélico, y la lucha que mantenemos contra nuestros propios deseos (lo que a simple vista pueden parecer actos hipócritas) es una de las batallas más difíciles que uno puede tener. No seas tan pronto para juzgar, no tienes idea de lo que vivimos.

Soy cristiano evangélico, y mi vida no la vivo yo solo, sino que la vivo por la fe en Jesucristo con la asistencia, capacitación y ayuda del Espíritu Santo. Dios no nos ha abandonado nunca.

Soy cristiano evangélico, y aunque a veces sí me avergüenza la manera de proceder de algunos de nosotros, no me avergüenzo de ser contado  entre los que formamos esta “tribu” del Evangelio de la Gloria de Dios. Porque la Biblia dice que nuestra infidelidad no anulará la fidelidad de Dios.

Soy cristiano evangélico, y estoy dispuesto a defender la verdad del amor de Dios y la pecaminosidad humana ante una sociedad que no entiende que nuestros derechos terminan cuando los derechos de un Dios soberano por encima de todas las cosas empiezan.

Soy cristiano evangélico y mi identidad como tal se centra en esto: Soy lo que Dios dice que soy mediante su Palabra, no lo que alguien de “afuera” dice que soy (o quisiera que sea), ni lo que otras personas dentro de la Iglesia quieran decir.

Soy cristiano evangélico, y he dejado intencionalmente fuera algunos temas que son mucho más extensos de argumentar, por cuanto son controversiales, como el aborto, el homosexualismo y otros. Pero creo que he dejado clara mi posición sobre la búsqueda de santidad y de vivir de una manera que agrade a Dios, por lo tanto es casi obvio mi punto de vista respecto a estos temas. ¿No es tan obvio? Bueno, posiblemente en algún futuro post los trataré (aunque tal vez no, así que no se hagan ilusiones).

Soy cristiano evangélico, y si he dejado afuera de este resumen cualquier creencia cultural que se pueda conocer como “clásica de los ‘hermanitos’ evangélicos”, es precisamente por ser creencias (o tradiciones) culturales.  No forman parte central de las creencias esenciales que encontramos en la Escritura.

Tales cosas tienen a la verdad, la apariencia de sabiduría en una religión humana, en la humillación de sí mismo y en el trato severo del cuerpo, pero carecen de valor alguno contra los apetitos de la carne. (Colosenses 2:23 – La Biblia de las Américas)

Estoy abierto a toda clase de preguntas acerca de dudas que puedan existir

***

SOLI DEO GLORIA

Vintage: Nuestro Único Tesoro

24 Feb
Cristo es Nuestro Único Tesoro

 


Puesto que vemos que toda nuestra salvación está comprendida en
Cristo, guardémonos de atribuir a nadie la mínima parte del mundo.
Si buscamos salvación, el nombre solo de Jesús nos enseña que en Él está.
Si deseamos cualesquiera otros dones del Espíritu, en su unción los
hallaremos.
 
Si buscamos fortaleza, en su Señorío la hay; 
si limpieza, en su concepción se da; si dulzura y amor, en su nacimiento se puede encontrar,
pues por él se hizo semejante a nosotros en todo, para aprender a
condolerse de nosotros;
si redención, su pasión nos la da; si absolución, su condena; si remisión de la maldición, su cruz; si satisfacción, su sacrificio;
si purificación, su sangre; si reconciliación, su descenso a los infiernos;
si mortificación de la carne, su sepultura; si vida nueva, su resurrección,
en la cual también está la esperanza de la inmortalidad;
si la herencia del reino de los cielos, su ascensión; si ayuda, amparo, seguridad y
abundancia de todos los bienes, su reino; si tranquila esperanza de su
juicio, la tenemos en la autoridad de juzgar que el Padre puso en sus manos.
 
En fin, como quiera que los tesoros de todos los bienes están en Él,
de Él se han de sacar hasta saciarse, y de ninguna otra parte.
 
Porque los que no contentos con Él andan vacilantes de acá para allá entre vanas
esperanzas, aunque tengan sus ojos puestos en Él principalmente. sin
embargo no van por el recto camino, puesto que vuelven hacia otro lado
una parte de sus pensamientos.
 
Por lo demás, esta desconfianza no puede penetrar en nuestro entendimiento una vez que hemos conocido bien la abundancia de sus riquezas.
 
Juan Calvino – Institución de la Religión Cristiana 2.16.19

SOLI DEO GLORIA

Vintage: Spurgeon & Evangelio II

16 Dic

No existe tal cosa de predicar a Cristo y a este crucificado, a menos que prediquemos lo que en estos días es llamado Calvinismo. Es un apodo llamarlo Calvinismo; el Calvinismo es el Evangelio y nada más.
No creo que podamos predicar el Evangelio, si no predicamos la justificación por la fe, sin obras; a menos que prediquemos la soberanía de Dios en Su dispensación de la gracia; a menos que exaltemos el amor de Jehová que elige, incambiable, eterno, inmutable y conquistador; ni tampoco pienso que podamos predicar el Evangelio, a menos que lo basemos en la redención especial y particular de Sus elegidos y escogidos que Cristo realizó en la cruz; ni puedo comprender un Evangelio que deja que los santos caigan después que han sido llamados, y sufran los hijos de Dios el ser quemados en las llamas de la condenación.
Charles H. Spurgeon
SOLI DEO GLORIA

Etiquetas más, etiquetas menos

9 Mar

Generalmente suelo tener cierta aversión ante esa manía que existe entre nosotros, los seres humanos, de etiquetar y catalogar a los demás.

Mi mente, en la mayoría de los casos no acepta los absolutos, y se encuentra en constante lucha cuando se topa de frente con este tipo de “absolutismos” en cuanto a lo cotidiano de nuestra vida.

Estoy convencido que en algunas situaciones las cosas tienden a ser y deben ser relativas (al menos para nuestro corto y limitado entendimiento), y me empeño en que las palabras que salgan de mi mente lo demuestren.

“Siempre”, “Nunca”, “Todos”, “Ninguno”, “Todo el tiempo”, etc., son palabras que pocas veces pronuncio y pocas veces suelo pensar.

Pero que no haya dudas. Sí creo en los absolutos. Existen cosas que sí merecen entrar en esa categoría. Pero pienso que no siempre es aplicable para todos los casos y para todas las cosas.

De la mano a los absolutos van las etiquetas. Elaborar una etiqueta muchas veces (no siempre) va ligado al pensamiento “absolutista”.

Recordemos algunas frases que involucren etiquetar a situaciones o personas y verás la relación que existe con los absolutos. En este caso pienso utilizar solamente una, y de manera incompleta para evitar ser ofensivo:

“TODOS(AS) los(as) __________ son ____________” (Deja que tus propios prejuicios llenen los espacios)

Pero volviendo al tema principal y que me interesa es que en realidad me gusta atribuirle lo Absoluto únicamente a Dios.

Él es el verdadero Ser Supremo en todo el Universo y desde toda la Eternidad; de toda la Historia Humana y del Único que puedo decir con certeza que se merece los calificativos máximos de Soberano Total y Absoluto de Todo el Universo, Siempre Amoroso y Bondadoso, Creador de Todo lo que existe, sean cosas invisibles como visibles, quien “…dirige, dispone, sostiene y  gobierna a todas las criaturas, acciones y cosas, desde la más grande hasta la más pequeña, por su santa y sabia providencia” (Confesión de Fe de Westminster : De La Providencia).

Basándome en esta confianza: que Dios obra todas las cosas para bien de su pueblo llamado y escogido (Romanos 8:28; 8:33), es que me alegro y gozo en sus decisiones, y así mismo me empeño en que sea conocido por otros para que puedan ver y disfrutar su bondad, perfección, hermosura y gloria.

He llegado a un punto en mi vida en el cual, con sinceridad me identifico con las palabras de Jonathan Edwards cuando dice:

“…ha ocurrido una maravillosa alteración en mi mente, con respecto a la doctrina de la soberanía de Dios, desde ese día hasta ahora; por lo que escasamente he encontrado algo parecido a una objeción contra ella, en el sentido más absoluto, en la decisión de Dios de mostrar misericordia a quien mostrará misericordia, y de endurecer a quien quiere endurecer. La absoluta soberanía y justicia de Dios, con respecto a la salvación y la condenación, parece ser la causa del descanso de mi alma, tanto como algo que hubiera visto con mis ojos, al menos así sucede en ocasiones. La doctrina, a menudo, ha parecido extremadamente placentera, resplandeciente, y dulce. La soberanía absoluta es lo que más disfruto de reconocer en Dios”.

(Jonathan Edwards, Selections [New York: Hill and Wang, 1962], pp. 58-59.)

 

1703-1758

SOLI DEO GLORIA

Recuerda y Regocíjate!

6 Oct

 

 

 

 

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