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Fe, Relación, Religión y Cultura

28 Nov

Fragmento de ‘El Concepto Calvinista de la Cultura’ por Henry Van Til.
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En este post no intento exponer la totalidad de la tesis del autor, sino simplemente una idea que he hallado recurrente en mi pensamiento, y que se explica de mejor manera en sus palabras. A saber, la tensión actual dentro del evangelicalismo entre “relación” y “religión”.
Para la mayoría de evangélicos, es casi una afrenta decir que viven una religión. La propuesta que se maneja mayoritariamente es que se trata más bien de una relación con Dios (personalmente considero que dicha idea no es completa y carece de una sólida base bíblica como para defenderla de la manera ciega con que se lo hace).

Concuerdo con Van Til al decir que no existe diferencia (o contradicción) entre una y otra:

“…el hombre en su fe está pactalmente relacionado con un Ser que es trascendente, y, debido a esta relación pactal, la que constituye la verdadera religión, el hombre tiene un destino eterno, que trasciende la cultura.”

SOLI DEO GLORIA

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Termina un Año

30 Dic

Con el último fin de semana del año se cierra un ciclo. Se termina un año y con él quedan muchas experiencias que dejan su huella en nuestra memoria.

Es común intentar hacer un balance de lo bueno y lo malo que hemos vivido. No pienso hacer eso.

Simplemente quiero terminar de la manera que viví este año:

Con pensamientos. Pensamientos que me han puesto a analizar la manera que me desenvuelvo con otros, conmigo mismo y con Dios; y la manera que otros llegan a desenvolverse conmigo, con otros y con Dios.

Corremos dos peligros: 

  1. Corremos el peligro de pensar más en la manera que ciertas verdades pueden ser aplicadas en las vidas de los demás y olvidarnos de interiorizarlas en las nuestras.
  2. Por otro lado, corremos el peligro de empeñarnos en interiorizar demasiado ciertas verdades y nos olvidamos que podemos servir de ayuda a los demás, no sólo apoyándolos al afirmarlos, sino al reprenderlos y tratar de corregirlos.

Ambas situaciones son un reflejo de nuestro orgullo.

Lamentablemente muchos de nosotros nos resistimos a la corrección como si fueramos niños que se resisten a tomar su cucharada de jarabe. Eso también es orgullo y falta de sabiduría. 

Bien lo dice La Biblia:

La reprensión penetra más en el que tiene entendimiento que cien azotes en el necio.
Proverbios 17:10

Y para completar este post de fin de año, unas frases que estuve pensando esta semana debido a ciertas situaciones que estuvieron sucediendo:

Mientras sigas pensando que todos te debemos algo (incluso Dios), no vas a poder aceptar tus propias faltas y por lo tanto no vas a poder apreciar la necesidad que tienes de Su maravillosa Gracia.
Mientras sigas pensando que todos te debemos algo, no vas a poder reconocer que todo, absolutamente todo existe por Su maravillosa Gracia.
Mientras sigas pensando que todos te debemos algo, vas a continuar intentando recibir en lugar de esforzarte en dar.
Mientras sigas pensando que todos te debemos algo, te esforzarás en imponer tu punto de vista, en lugar de mostrar humildad y mansedumbre.
Mientras sigas pensando (y viviendo de la manera como piensas) que todos te debemos algo, no estás haciendo otra cosa que demostrar y reflejar el estado del centro mismo de tu vida.

Puede ser el post menos elaborado que haya escrito, pero sin embargo sigue siendo tan sincero como los demás.

Adiós 2011……. Hola 2012!

SOLI DEO GLORIA

Ideas que Vienen a la Mente

8 Oct

Publicado el 8 de Octubre del 2011

Últimamente he sido… ¿desafiado?, (la verdad no sé cómo definirlo exactamente) a ser un poco más abierto en ciertos temas, especialmente en mi modo de percibir las cosas de la “vida de iglesia”.

Pienso que es parte del crecimiento cristiano dejar de ver las cosas como niño y hacerlo como alguien que va creciendo poco a poco. Eso implica empezar a cometer errores y aprender de ellos. Implica también pensar y cuestionarse a uno mismo, de una manera sana, acerca de lo que creemos y acerca de la manera en que eso nos dirige en nuestro caminar diario.

Decir que lo que creemos determina nuestros actos no es nada nuevo. Sin embargo, decir que nuestros pensamientos determinan lo que creemos, es algo que muy pocas veces se escucha y pienso que es por esa razón que no existe esa conexión con la realidad que tanta falta nos hace a nosotros los cristianos evangélicos, herederos de la Reforma Protestante y los distintos movimientos de siglos posteriores a ella, que fueron agentes de verdadera transformación con resultados que aún en la actualidad tienen vigencia.

Pensando un poco en lo que acabo de escribir, sale una pregunta a flote: ¿En qué forma, de qué manera lo que pensamos influye en lo que creemos?

Principalmente mi opinión es que: Mientras tus pensamientos se encuentren descarriados, desviados de la Palabra de Dios, definitivamente tus creencias y tu estilo de vida se encontrarán del mismo modo.

Cualquier cristiano puede estar de acuerdo conmigo en esto, y es algo que es notorio en las personas que no han nacido de nuevo, pero al “target” al que estoy apuntando en este momento no son los ‘no creyentes’, sino más bien todo lo contrario.

Y es que aún dentro de la “vida de iglesia” tenemos una noción, una idea sesgada y equivocada, en gran extensión, de lo que significa ser bíblico o de lo que significa llevar una vida de acuerdo a los principios encontrados en La Biblia.

Me he dado cuenta de una tremenda verdad se encuentra en todo lugar y puedo llegar a afirmar que: “El legalismo religioso puede ser tan sutil en nuestras vidas, porque actúa y se desenvuelve de una manera tan sutil, que no lo reconoceríamos si no fuera por la ayuda externa de parte de Dios.”

Analicemos un poco el asunto: ¿Qué quiero decir con legalismo?

Empecemos diciendo que legalismo muchas veces se lo relaciona con “religiosidad” y ha llegado en muchos casos a ser confundido con Religión.

La Religiosidad (o falsa religión) es aquella que te dice que debes vivir de acuerdo a ciertos parámetros, preceptos y mandatos para ser aceptado por Dios.

Tales parámetros, preceptos y mandatos son en su mayoría creación del Hombre: No bailar, No tomar, No fumar, No decir malas palabras, No escuchar ciertos tipos de música, Permanecer siempre muy “bien vestido y comportado” en todo momento, No puedes llevar el cabello muy largo si eres varón, No puedes llevar el cabello muy corto si eres mujer. Si no cumples estos mandatos no eres bienvenido dentro del círculo del “pueblo de Dios” y es posible que termines “yendo al infierno por no obedecer”. En fin se pueden encontrar un sinnúmero de evidencias de legalismo y religiosidad, unas más solapadas que otras, algunas más escandalosas y ridículas que otras, en todo lugar.

Desde mi punto de vista, la Religiosidad es algo que debería ser eliminada de raíz de la “vida de iglesia”, pero no así la Religión.

Yo entiendo que Religión y Religiosidad son dos cosas MUY diferentes y en mis propias palabras la podría definir de la siguiente manera:

Religión es la manifestación tanto externa como interna que realiza el ser Humano como culto en adoración a su Dios, en nuestro caso viviendo de acuerdo a lo revelado en Su Palabra. Se manifiesta externamente con nuestras acciones, las cuales a su vez son un reflejo (aunque en muchos casos no es así, pero deberían serlo) de nuestra manifestación interna (es decir, nuestra relación personal con nuestro Dios).

Religiosidad es todo lo contrario, es vivir bajo la sombra de un engaño, y en mi humilde opinión, pensar y proclamar que Religión es lo mismo que Religiosidad es parte del mismo engaño bajo el cual a veces vivimos.

Pregúntale al evangélico común del siglo XXI si él tiene alguna Religión y verás como su rostro es transfigurado hacia una mueca horrenda (aunque algunos sí sonríen) y responde como robot: “¡Yo no tengo religión, tengo una relación con Cristo!”

Desde mi punto de vista, que ha sido ligeramente influenciado por grandes pensadores cristianos que pusieron las bases para que, nosotros los evangélicos pudiéramos tener libertad de expresión religiosa, puedo decir que partiendo desde la presunción que: ya que TODO cristiano vive inseparablemente con su Dios, y que Aquel Dios es Soberano sobre toda la Creación, sobre toda área de la vida y sobre todo lo que sucede, Religión es todo lo que el cristiano hace, y que todo en lo que se ve envuelto es parte de la Religión.

Enojarse cuando una persona habla de una Religión Cristiana Evangélica es negar la historia y negar a muchos hermanos que dieron su vida alrededor del mundo por defender esta fe que se basa única y exclusivamente en la maravillosa Gracia de Dios. Puedo añadir además sin duda algna que hacerlo es un comportamiento muy legalista y arrogante.

Sé muy bien que en nuestro trasfondo cultural-religioso dominado por una mayoría católico-romana (que persiguió a hermanos cuando estaban llegando con La Biblia a nuestras tierras) deseemos desligarnos de la etiqueta de “religión” pero seamos sinceros, ¿Dónde enseña la Biblia que el Cristianismo no puede ser considerado como Religión? ¿Quién te enseñó que el Cristianismo no es Religión, Cristo o un simple ser humano?

Estamos llevando las cosas un poco más allá de lo que enseña La Biblia y estamos tomando enseñanzas humanas para ser muchas veces, causa de discordia entre la sociedad en la que vivimos y entre los mismos cristianos al comportarnos de una manera sectaria y separatista.

¿Recuerdas las palabras de Jesús en Juan 17?

 “…que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” Juan 17:21

Como dije al principio, estoy en la etapa de crecimiento, de cometer errores y de aprender de ellos. No quiero ser motivo de opiniones polarizadas, sé muy bien que soy una persona que se encuentra muy lejos de ser infalible pero pienso que lo que he compartido tiene validez porque intento ser fiel a las Escrituras.

Simplemente termino con un sano consejo: “¡Abre los ojos, Abre tu Biblia, Léela y Piensa lo que lees!”

El Muro de los Reformadores, Ginebra – Suiza.
De izquierda a derecha: Guillermo Farel, Juan Calvino, Teodoro de Beza y John Knox.

 

 

*Quisiera, en un futuro cercano, hacer una ampliación del tema con algunas otras interrogantes que puedan nacen al leer este post. Estén atentos*

Soli Deo Gloria

Meditaciones 2.1

27 Sep

Este es por así decirlo, la continuación del post anterior. Si prefieres puedes leerlo antes de continuar. Están relacionados en cierta manera, pero no es imposible leer este sin haber leído el anterior, aunque al final hay ciertas ideas que no tendrían el impacto que deseo si no lo has hecho.

La idea de que algo que nos guste y nos resulte placentero pero que no sea muy bueno (o para nada bueno) para nosotros quedó flotando en Meditaciones 2.0 y me gustaría profundizar más al respecto.

Hay que recordar que preferimos lo que nos agrada, lo que nos gusta, lo que nos produce placer, y lo que al final satisface nuestra necesidad, es considerado como lo más importante para alcanzar nuestra felicidad. Hasta ahí todo va bien, pero ¿qué si aquello que te hace feliz no es bueno para tu vida?

Podrías en este caso preguntarte: “¿Por qué habría de cuestionarse lo que elijo si me satisface y me ayuda a ser feliz? ¿Todo lo que hace feliz es bueno, no?”

Pero pensando un poco, pensando incluso en lo que no queremos pensar entendemos que no es así de simple.

Un ejemplo un poco exagerado que he inventado  

Un Domingo en la mañana luego de trasnochar, despiertas muy temprano a tus amigos que no farrearon y salen juntos en un sólo carro para la playa.

Estás un poco atontado después de la fiesta que hubo y no se te ocurre llevar el galón de agua que siempre sueles llevar, ni tampoco una sola botella de agua contigo.

Resulta que tienen planeado ir a una nueva playa “descubierta” por tu primo hace algunas semanas y sólo se llega en vehículo 4×4. El clásico lugar paradisíaco donde nadie más llega y encuentras paz y buenas olas (en otras palabras un sueño hecho realidad).

Entras a surfear con una resaca (chuchaqui) que podría matar a cualquiera menos a tí porque ya estás acostumbrado.

Las olas están estupendas y las corres como es debido. Luego de un par de buenos sets y un revolcón sales molido y muerto de sed.

Los que habían llevado agua se la terminaron, no te dejaron nada y para colmo están surfeando, así que tienes “ni como reclamarles”.

Tienes la garganta reseca y salada luego del revolcón, no está corriendo “la buena brisa” que aplaque el calor, el cielo está completamente despejado y el Sol parece que está “mas grande que nunca”. Sólo te queda decir: “Clásico sol de domingo”.

Buscas deseperadamente agua, pero el lugar es tan desconocido que no existe una tienda en este paraíso tan alejado de la civilización.

De pronto logras ver un estero, de esos que existen al Norte de La Península, que sólo fluyen en fuertes inviernos y que se encuentra a unos 500 metros.

No ha llovido en la zona en meses asi que el agua está estancada, amarillenta, reducida, caliente por el calor del sol y con bichitos nadando en él.

Después de una dura decisión, no encuentras mas remedio que beber. Necesitas satisfacer la necesidad urgentemente (o según tú, morirás).

Bebes de esa agua asquerosa a grandes sorbos. Logras apenas calmar la sed y regresas al lugar donde está el carro antes que salgan del agua tus amigos para evitar levantar sospechas y pasar verguenza con ellos por beber esa asquerosidad.

Al caer la tarde regresan a casa donde durante la noche te dan calambres en la barriga y ahí sí, literalmente prefieres morir a continuar con la deshidratación que conlleva la vomitadera atroz que tienes.

Fin del ejemplo.

 

De aquí salen algunas preguntas:

¿El deseo de satisfacer la sed era legítimo? Sí, totalmente.

¿Fue una buena idea beber de ese puerco estero para aplacar la sed y sobrevivir? En ese momento parecía lo mas obvio, pero a la larga trajo consecuencias peores.

El punto de toda este cuestionamiento es llegar a la conclusión que tenemos un problema para discernir lo que es bueno para nosotros, lo que en realidad satisface y lo que deberíamos tener siempre en mente.

Nos dejamos llevar por simples charcos sucios.

C.S. Lewis (Autor de Las Cronicas de Narnia y muchos otros buenos libros) escribió una vez:

Parece que el Señor encuentra nuestros deseos, no demasiado fuertes, sino demasiado débiles.

Somos criaturas a medias, tonteando con la bebida y el sexo y la ambición cuando se nos ofrece Infinita Alegría, somos como un niño ignorante que quiere seguir haciendo pasteles de lodo en un barrio pobre porque no puede imaginar lo que significa pasar unas vacaciones en el mar. Somos complacidos con demasiada facilidad. “.

Nos contentamos con cualquier “poca cosa” en lugar de buscar conocer al que es Grande y Perfecto.

El problema es que en nuestra mente no logra entrar la loca idea de creer que Dios es mejor que nuestros deseos, planes y placeres.

Vivimos (a veces sin saberlo) en un estado de rebelión hacia Dios que es enmascarado por un sentido de religión (o religiosidad) que no nos permite conocerlo verdaderamente pero que nos mantiene “contentos” con nosotros mismos y al mismo tiempo nos mantiene engañados.

Tenemos una idea de quién es Él pero es una idea errada. En realidad estamos adorando a Dios a “nuestra manera” (y esa al fin de cuentas es tu religión, aunque lo niegues).

Lo cual significa que estamos adorando una proyección de nuestros deseos y planes dirigidos por nuestro orgullo encubierto de una forma sutil y maquillada pero no estamos adorando al verdadero Dios revelado en La Biblia.

¿Cuál es la solución?

Este es un punto al que quería llegar cuando empecé a escribir la versión 2.0.

La solución es pensar correctamente de Dios, buscar conocerlo en realidad y someterse a su autoridad. Y eso solo se puede hacer mediante Su Palabra, conocida popularmente como La Biblia, que es verdadera palabra de Dios.

Después de todo… ¿es importante?

Sé que para algunos a estas alturas me pude haber puesto aburrido con lo de La Biblia y todo eso. Pero eso solo comprueba mi punto.

Si te parece aburrido es porque no encuentras atractivo a Dios, no te causa agrado querer aprender de Él ni mucho menos conocerlo.

No mueve ninguna fibra de tu ser, ni mucho menos te “mueve el piso”.

Seamos sinceros. Comparado para lo que realmente te agrada, te gusta y causa placer, Dios no es más que un estorbo y es mucho mas fácil no pensar ni siquiera que existe (excepto cuando “es necesario”).

Sólo Dios y únicamente por medio de Jesucristo puede producir un cambio en tu modo de ver las cosas y en las cosas que consideras agradables, buenas, placenteras importantes y satisfactorias.

El objetivo de esta publicación es  reflexionar un poco y pensar en cómo estamos llevando nuestra relación con Dios (si es que existe alguna para empezar).

 

Concluyo con palabras de A.W. Tozer (un hombre que entendió la importancia que tiene Dios en la vida del cristiano y que se dedicó a pensar correctamente de Él)

“Antes de que un pecador pueda pensar correctamente de Dios, debe haber ocurrido un trabajo de iluminación dentro de él; puede ser imperfecto, pero no obstante, es un trabajo verdadero, y es la causa secreta de todo deseo, búsqueda y oración que pueda existir a continuación.”

“Buscamos a Dios porque, y sólo porque Él ha puesto primero un deseo dentro de nosotros que nos impulsa a la búsqueda.”

 “Ningún hombre puede venir a mí”, dijo nuestro Señor, “si el Padre que me envió no le trajere”, y es por esta atracción que Dios nos quita todo vestigio de crédito en el acto de acercarnos.

 

 

 

“Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo” (2da a los Corintios 4:6)

 

 

 

Soli Deo Gloria

Meditaciones 2.0

20 Sep

Este post es producto de mis tiempos de meditación. Para quienes no lo saben, me gusta leer bastante y como producto de mis lecturas puedo a veces formular ciertos pensamientos basados en libros o frases con las que se ha cruzado mi mente. Es obvio que algunas de estas meditaciones no son originales (lo acabo de decir en la idea anterior).

Nosotros los seres humanos somos únicos entre toda la creación, y aún entre humanos no se hallará a nadie que mantenga los mismos gustos exactos al de otra persona. Siempre existirá un grado de variación en este sentido.

El tema principal de esta publicación se centra en los gustos y preferencias de las personas y la manera en que aquellas pueden ser beneficiosas o perjudiciales.

La importancia que tiene algún objeto o persona es algo que varía entre persona y persona, es algo que pienso quedó claro desde el principio y que nadie puede discutir.

Muchas veces me he preguntado:

¿De qué depende la importancia que se le dá a algo o alguien? o ¿Por qué es más importante una cosa para mí pero no lo es tanto para tí?

Por ejemplo: ¿Qué hace que yo dé más importancia a cierto estilo o género de música y que por otro lado no me interese en lo mínimo lo que tú u otra persona escucha?

Una respuesta sería: es la música de mi preferencia. Esa es una respuesta correcta pero pienso que al mismo tiempo es un poco incompleta. 

Pensando un poco en mi propia experiencia, la mejor respuesta que pude encontrar fue: el estilo de música que escucho es la que me gusta y por eso es de mi preferencia. La escucho porque me gusta y por eso es de mi preferencia por encima de algún otro tipo de música.

Solemos decir (en el caso de estilos de música) que los otros estilos o géneros musicales simplemente no “nos mueven el piso”.

Y es precisamente por eso que escuchamos lo que escuchamos: nos atrae, nos agrada, nos gusta, se siente bien o en palabras más explícitas que tal vez suenen un poco “fuerte” para algunos: nos da placer escucharla.

 Es mas importante para nosotros lo que nos produce cierto grado de satisfacción. Y tratando de profundizar un poco, llego a la siguiente conclusión: Es más importante para una persona lo que produce cierto grado de satisfacción en su vida.

Eso quiere decir que: Mientras más satisfacción encuentres en algo, mayor importancia tendrá en tu vida.

Es por eso que muchas veces en mi caso me verás escuchando lo mismo una y otra y otra vez. Sin Cansancio!

Creo que es suficiente con los ejemplos musicales. Traslademos esta idea al plano de las relaciones personales.

 Cuando compartes tiempo con alguien que te atrae (de hecho el término atractivo quiere decir que algo en esa persona te atrae hacia ella), o alguien a quien has llegado a querer bastante, o alguien a quien amas o simplemente alguien que te agrada, el principio es el mismo: Es agradable estar con esas personas y por lo tanto a veces sin saberlo son las personas más importantes en tu vida.

Es agradable tenerlos cerca; producen mayor satisfacción que otras personas (Aclaración: NO me refiero a “ese” tipo de satisfacción específicamente). Simplemente se siente bien estar alrededor de ellas, satisfacen una necesidad que todos sentimos en algún momento.

El fin de este post es meditar y pensar un poco en la importancia que le damos a quienes influencian nuestra vida porque en vista de lo expuesto y pensando un poco más llego a otra conclusión: Mientras más importancia tiene algo o alguien en tu vida, mayor será su influencia sobre tí.

                                                          

A manera de conclusión:

El grado de influencia de alguien o algo sobre tu vida está determinada por la importancia que le estés dando, lo cual a su vez va junto de la mano con cuanta satisfacción provee.

No simplemente por lo especial que pueda ser en sí, sino por tu capacidad de sentirte contento con ella (en otras palabras, porque es de tu preferencia). Con esto quiero decir que deberíamos tener un poco de discernimiento porque nos podemos sentir contentos y satisfechos con alguna persona o alguna cosa, pero a la larga puede resultar en perjuicio (resultar perjudicial, dañino) para nosotros.

JUST THINK ABOUT IT…

Meditaciones

26 Ago

Tal vez el título no te diga nada acerca de lo que intento comunicar o implique la idea de algo demasiado amplio como para definir un tema concreto, pero siempre toma en cuenta que a veces así funciona mi mente, y si me tomo el tiempo de pensar y ahondar más en algo a lo mejor resulte en un buen post… quién sabe!

El punto es que todo lo que escribo tiene una finalidad o al menos eso intento hacer: Que todo lo que comunico a través de este humilde blog sirva de motivación, enseñanza, exhortación o lo que Dios desea que produzca en tí y que todo se encuentre centrado en Él; que al final de cada post no recuerdes quién lo escribió, sino acerca de quién fue escrito.

Entrando al tema que quiero compartir y dejando a un lado tanta palabrería, a continuación mi exposición.

Estuve esta semana leyendo un libro que me obsequiaron el año pasado en la II Jornada de Teología Social en la que tuve el privilegio de participar, organizada por Misión Alianza. El libro da ciertas pautas y testimonios acerca del papel que debería tener una iglesia que obedece al mandato de la Misión Integral.

Es un tema un poco complejo de explicar en este momento, espero poder ampliar el tema por partes y en diferentes posts.

Se podría decir que la Misión Integral busca que el Evangelio no sea compartido de un modo sesgado (de la manera que muchos lo hemos aprendido) hacia las personas receptoras del mensaje, todo esto de acuerdo a las enseñanzas bíblicas de Jesús y sus apóstoles, escritores de las cartas que forman parte del Nuevo Testamento.

Es algo que involucra un entendimiento de la soberanía y señorío de Jesús sobre algunas de las áreas en las que hemos mostrado negligencia como protestantes a través de la historia reciente.

Preguntas como ¿Cuál debería ser el papel de un cristiano salvado por gracia ante una sociedad que no tiene idea que existe la gracia de Dios y en otros casos no tiene la más mínima idea de lo que puede abarcar? (Pareciera que la mayoría de cristianos tampoco tienen idea) ¿Estamos siendo esos agentes promotores de Sal y Luz en medio de la corrupción y oscuridad?, son algunas de las que salen a flote.

Esas preguntas se mezclan con otras que se relacionan con la gracia de Dios actuando en la vida del creyente en el día a día. Y aunque me gustaría seguir escribiendo en este momento, prefiero segmentar mis ideas en diferentes posts para que exista claridad y facilidad de lectura y así haya una mejor captación de lo que pienso y lo que he aprendido últimamente de diferentes fuentes, por las cuales estoy agradecido en extremo.

Simplemente quiero dejar claro que: El Evangelio de la Gracia de Dios es un terreno por el que tenemos que cruzar todos los creyentes (antes de nuestra conversión, durante nuestra conversión y durante nuestra vida como creyentes) y sería inteligente y útil explorarlo si queremos continuar glorificándolo y viviendo la Vida por la que Él derramo su sangre. Pienso además que negarnos a hacerlo sería un insulto a lo que significa ese sacrificio y un insulto al amor incondicional de Dios.

Con estas ideas preliminares, sólo me queda decir: Hasta la siguiente publicación!

Soli Deo gloria

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