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Por qué soy Calvinista

17 Nov

He querido dar (desde hace un año mas o menos) una explicación breve, sencilla y clara acerca de mis creencias sobre el Calvinismo y la humildad cristiana.

Luego de escribir en borrador una larga explicación que más bien parecía una disculpa respaldada por citas bíblicas, deserté en el intento porque pienso que no es algo de lo que nadie deba avergonzarse en lo absoluto. Por lo tanto comparto una pequeña parte de un sermón de John Piper basado en Romanos y la “Justificación por la Fe aparte de las obras”.

Si bien, no explica en su totalidad lo que creo es bíblico y verdadero, por lo menos da a entender el centro de la creencia Calvinista desde el punto de vista humano:

La realidad, que mi fe es un regalo de Dios, significa un mundo para mí. Y es la última solución ante la jactancia.
Soy Calvinista porque quiero una teología que remueva toda base para la jactancia humana. Y la ultima solución es la Soberanía de Dios en la libre e incondicional dádiva de fe a quien Él le plazca.
John Piper
Soli Deo Gloria
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Vintage: Cristo según Edwards

1 Dic
Muy a menudo me ha parecido algo delicioso el estar unido a Cristo; tenerlo a Él por mi Cabeza, y ser un miembro de su cuerpo;  también tener a Cristo por mi Maestro y Profeta.
Muy seguido pienso con dulzura, anhelos y palpitaciones del alma, el ser un niño pequeño, agarrándose de Cristo para ser conducido por Él a través del desierto de este mundo. Ese texto (Mateo 18:3) ha sido muy dulce frecuentemente para mí, el recibir la salvación de Él, siendo yo pobre en espíritu, y estando bastante vacío en mi ser, humildemente exaltarlo a Él únicamente;  cortado completamente de mi propia raíz, cambiar de dirección para crecer por dentro y fuera en Cristo; tener a Dios en Cristo para que sea el todo en todo; y vivir por la fe en el Hijo de Dios, una vida de humildad, teniendo una genuina confianza en Él.
Esa escritura ha sido frecuentemente dulce para mí (Salmo 115:1): “No a nosotros oh Jehová, no a nosotros, sino a tu Nombre da gloria por tu misericordia, por tu verdad.” Y esas palabras de Cristo que aparecen en Lucas 10:21 “En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu y dijo: ‘Yo te alabo oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó’.”
Esa soberanía de Dios, en la cual Cristo se regocija, me parece digna de tal gozo; y ese regocijarse me muestra la excelencia de Cristo y de qué Espíritu Él era.
Jonathan Edwards
Soli Deo Gloria

Vintage: Lutero y la Fe

10 Nov
10 Noviembre 1483 – 18 Febrero 1546
La fe no es algo soñado, ni una ilusión humana, aunque esto es lo que mucha gente entiende por el término. Cuando ven que no es seguida por una mejora en la moral o en las buenas obras, caen en el error de declarar que la fe no es suficiente, que tenemos que hacer obras si queremos ser justos y así alcanzar la salvación.
La razón es que al escuchar el Evangelio, se equivocan. En sus corazones evocan una idea de lo que ellos llaman creencia, a la cual tratan como fe auténtica. De todos modos, no es sino una invención humana, una idea sin una experiencia correspondiente en el fondo del corazón. Por tanto, es ineficaz y no es seguida por un mejor tipo de vida.
La fe, sin embargo, es algo que Dios efectúa en nosotros. Nos cambia y nos hace renacer de Dios mismo. La fe pone el viejo Adán a morir y nos hace hombres muy diferentes en nuestro corazón, en nuestra mente y en todas nuestras facultades. Y es acompañada por el Espíritu Santo.
El hombre que no ha nacido de nuevo es un hombre sin fe; se encuentra a tientas tratando de palparla y buscando hacer buenas obras, pero ni siquiera sabe lo que es la fe o las buenas obras.
 En verdad es imposible separar las obras de la fe, de la manera en que es imposible separar el calor y la luz del fuego.
Martín Lutero
SOLI DEO GLORIA

Vintage: La Fe y la Escritura

25 Jul
“Si la fe depende de la sola Palabra de Dios; si solamente en ella debe fijar sus ojos, y en ella exclusivamente se apoya, ¿qué lugar queda ya para la palabra de los demás? Y no puede tener de ello duda alguna el que supiere bien lo que es la fe. Porque la fe debe tener tal firmeza, que permanezca invencible y sin temor frente a Satanás, frente a todas las maquinaciones del infierno, y frente a todo el Universo. Esta firmeza sólo la encontramos en la Palabra de Dios”
Juan Calvino – Institución de la Religión Cristiana 4.8.9

Calvin 19

SOLI DEO GLORIA

Pensamiento Vintage: Fe

18 Dic

Pensamientos fugaces… ¿en serio?

10 Nov

No he tenido la oportunidad últimamente de escribir (ni siquiera de pensar) de la manera en que quisiera. Mis posts programados se terminaron y es hora de producir nuevos.

Este es el fruto de pensamientos fugaces y sin mucha meditación, pero con convicción. 

El mes pasado publiqué un post en el que compartía un poco acerca de un libro de John Piper: “Los Deleites de Dios”.

Bueno, en esta ocasión quiero centrarme en un parrafo que me ha movido a pensar y analizar mi manera de ver las cosas, en cuanto a la “vida de iglesia” que solemos llevar. 

La pregunta que viene a mi mente tal vez no sea: ¿Es correcto lo que hacemos?, sino ¿Estamos haciendo las cosas en base a la motivación correcta?

“…saber que Dios se deleita en la obediencia es una buena noticia, porque la obediencia que a Él le agrada es aquella que viene de la fe. Otra manera de formular esto sería afirmando que Dios está contento por nuestra obediencia cuando esa obediencia constituye un desborde de nuestra felicidad con Dios. Dios se deleita e la obediencia cuando es el fruto de nuestro deleite en Él. Nuestra obediencia se convierte en el deleite de Dios cuando demuestra que Dios es nuestro tesoro. Esas son buenas noticias, porque significa que el mandamiento de obedecer es simplemente el mandamiento de estar contentos en Dios. Es difícil obedecer los mandamientos de Dios cuando nos es difícil creer en sus promesas. Es difícil obedecer la Palabra de Dios cuando nos es difícil apreciar la belleza de Dios”
John Piper, Los Deleites de Dios

 

Sabemos por el testimonio de la Biblia que “sin fe es IMPOSIBLE agradar a Dios” (Hebreos 11:6).

Si cumplimos algún mandamiento o cualquier otra cosa que hagamos, y no existe fe genuina de por medio, es claro y se tiene por entendido que esa obra (por muy buena que pueda parecer) no agradará a Dios en lo absoluto. 

El Catecismo de Heidelberg de 1563 lo deja muy claro en la Pregunta/Respuesta 91:

Buenas Obras son aquellas que se realizan con fe verdadera conforme a la Palabra de Dios y se aplican solamente a Su Gloria, y no aquellas que están fundadas en nuestra propia opinión o en preceptos humanos.

De ahí la importancia de analizar nuestra motivación.

Pero lo interesante de la cita de Piper es que él va un poco más allá, y la dirige hacia un punto en el cual casi nunca nos detenemos a pensar (tal vez  no es un tema nuevo para quienes siguen este blog): La relación entre vivir satisfechos con Dios y la manera en que expresamos nuestra fe de manera pública/privada.

Lo he dicho antes, lo diré en este momento y lo volverá a decir en el futuro:

¡Deléitate en Dios!

Deleitarse (hallar placer, vivir contento y satisfecho) en Él una de las claves para poder llevar una vida que fluya en obediencia y adoración. 

El problema inicia con nosotros; nuestra tendencia es no permanecer por mucho tiempo en ese “estado” de deleite debido a que nos es difícil creer, lo cual es simplemente una manifestación de otra cosa: nos es difícil apreciar cuan grande, majestuoso y digno de nuestra confianza es Dios.

La solución, a mi parecer, es Simple y Complicada al mismo tiempo: Dios mismo y su obra en nuestras vidas. Parte de esa obra es hacer morir nuestros propios deseos a través del Espíritu, y confiar en que lo que Dios tiene para cada uno es mucho mejor de lo que podamos imaginar. 

Sin embargo pienso que una parte fundamental de la solución (y para algunos la parte complicada), es aprender a apreciar de verdad al Dios de La Biblia de una manera pura y sin diluir. Sólo de esa manera podemos en realidad permanecer asombrados y humildes ante Él con un corazón dispuesto y enseñable.

Existe en la actualidad una necesidad (enorme, maratónica y casi imposible de percibir) de conocer y dar a conocer a Dios de una manera fiel a Las Escrituras; existe también la necesidad de ser sinceros (y humildes) ante la revelación de lo que Dios quiere cambiar en nosotros.

Para llegar a esto es necesario romper con muchas ideas que hemos heredado y poner otras en la balanza de La Biblia para comprobar si son en realidad ideas que agradan a Dios o si son simples artificios humanos “disfrazados de Palabra de Dios”.

Esta inquietud ha estado rondando en mi cabeza por algún tiempo y sé que no soy el único (estoy convencido de ello).

Dios continúa hablando y lo seguirá haciendo mientras alrededor del mundo existan personas que no lo conocen aún cuando profesan hacerlo. Y aún más, mientras existan personas que nunca han oído el verdadero Evangelio de la Gracia de Dios en la persona de Jesucristo.  

¿Estás orando por un cambio? Yo no.

Yo estoy orando por algo mucho más allá de eso, estoy orando por una verdadera revolución, una revolución donde cada persona que asista a una iglesia lo haga con verdadera convicción, verdadera convicción!

Donde todos podamos echarnos y disfrutar en las profundidades de la Gracia de Dios y así mismo podamos vivir y comunicar esa verdad de una manera que demuestre cuan grande es Él y cuan profundo es Su amor y Su bondad hacia Su pueblo.

Donde ese pueblo capte y entienda de una vez por todas que la “vida de iglesia” no es para que se “viva” EN la iglesia únicamente. 

Lo que Dios demanda de nosotros es todo nuestro ser, no simples secciones de nuestra vida.

Con el fin de profundizar más en esta idea termino con una frase del holandés Abraham Kuyper tomada de sus renombradas “Conferencias Stone” de 1898:

“Dondequiera que el hombre esté, cualquier cosa que haga, en la agricultura, en el comercio, en la industria o en la mente, en el mundo de las artes, en la ciencia, en cualquier cosa que sea; el hombre está constantemente parado ante el rostro de Dios, es empleado en el servicio de su Dios, tiene que obedecer estrictamente a su Dios, y sobre todo tiene que apuntar hacia la Gloria de Dios”

 

 

Soli Deo Gloria

Cristianismo Verdadero

22 Ago

Existen cosas complejas de definir. A veces nuestras mentes flotan hacia la respuesta más fácil o simplemente no pensamos de la manera que deberíamos hacerlo. Con esto en mente me dispongo a hacer una pregunta con el fin de entrar “en debate”.

Qué es un Cristiano?

No estoy preguntando: ¿Qué cree un cristiano o ¿Cómo se comporta un cristiano?

Mi pregunta es simple y compleja al mismo tiempo: Qué ES un Cristiano?

 ¿Cuál es la definición de Cristiano? (Si empiezas respondiendo que es alguien que cree, sigue, vive de acuerdo a algún estilo de vida específico, CREO QUE DEBERÍAS VOLVER A LEER LAS LÍNEAS ANTERIORES, porque esas respuestas, aunque forman parte de la vida del cristiano, denotan algo que cree, hace o vive un cristiano, no dan ninguna respuesta satisfactoria acerca de su ser en esencia)

La respuesta que es bíblica, es la más acertada SIEMPRE.

De acuerdo a la tertulia que tuvieron Jesús y Nicodemo a altas horas de la noche (Leer Juan 3:1-10), un Cristiano es alguien que ha nacido por segunda vez (algo que los teólogos llaman regeneración, y que es una enseñanza que lamentablemente se ha ido perdiendo).

En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.” (Juan 3:3). “…es necesario nacer de nuevo.(Juan 3:7).

ACLARACIÓN 1: Los términos nacido de nuevo, nacido del Espíritu (o del cielo), persona regenerada o simplemente regenerado son utilizados como sinónimos.

Qué es regeneración?

La regeneración es una obra sobrenatural de parte de Dios en nosotros, donde nos infunde vida espiritual independientemente de nuestra vida natural. (Según La Biblia aunque estemos respirando y consumiendo recursos naturales, antes del nuevo nacimiento nos encontramos muertos espiritualmente en nuestros pecados. [Ef. 2:1,6])

Cuando La Biblia habla de ser Nueva Criatura, no se está refiriendo a una “figura literaria”. Es la transformación REAL de algo muerto y en estado de descomposición en un nuevo ser (espiritual en unión con Cristo)

La regeneración es un principio que siempre ha estado en La Biblia; desde hace miles de años se encuentra escrito tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. 

Fue una de las enseñanzas (doctrinas) principales durante la Reforma Protestante del siglo XVI (16).

No es algo que me estoy inventando, si dudas revisa Ezequiel 36: 26-27.

De ahí por qué Jesús le dice también a Nicodemo: Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas? (Juan 3:10)

 

Creados por segunda vez

Jonathan Edwards, un pastor/teólogo nacido en el tiempo de las Colonias Norteamericanas (Actual E.E.U.U.) explica qué sucede en el nuevo nacimiento(tengo que decir que si entiendes la explicación la primera vez que lo lees, tienes de seguro MIS RESPETOS) :

“El creyente tiene tal visión y conocimiento de las cosas que es otra persona muy distinta a la que era antes. Sus ánimos internos y disposición se ven sumamente alterados. El conocimiento que tiene es tan significante, tan activo, y afecta tanto a su ser que le ha transformado totalmente el alma y le ha sido puesta una nueva naturaleza en él, ha cambiado sus principios más íntimos, y ha hecho las cosas de otro modo, incluso desde el mismo fundamento, por lo que todas las cosas han sido hechas nuevas. Sí, él es una criatura nueva, es como si él no fuera el mismo, sino que ha nacido de nuevo, creado por una segunda vez.” 

Ser una buena persona no es lo mismo que ser una persona regenerada

Es increíblemente fácil tratar de suavizar un corazón que está podrido con una cubierta de amabilidad. El mundo (y las iglesias cristianas) está lleno de “buenas” personas que no han nacido de nuevo.

La bondad y la maldad no se excluyen a sí mismas. Incluso pueden reforzarse mutuamente (Ver 2 Tim 3:1-5).

Un cristiano convertido, según Edwards, no es la misma persona de antes que ha cambiado y se ha hecho alguien realmente agradable.

Un cristiano convertido no es la versión mejorada de la misma persona sino una persona nueva, cuyas bases (sus fundamentos) han sido cambiadas.

El nuevo nacimiento no nos da una nueva forma o manera de satisfacer nuestros viejos deseos. Nos da nuevos deseos.

Un creyente no se diferencia de un no creyente, de la manera que un jugador de la Serie A se diferencia de un jugador de la Serie B o del Interbarrial (tienen la misma habilidad innata, simplemente promovida a un nivel mas alto).

Un creyente se diferencia de un no creyente asi como cualquier jugador de futbol se diferencia de un cadáver (Ef.2:1,5).

Un verdadero cristiano ha recibido resurrección, no una mejoría o un upgrade en su modo de vivir. (Ef. 2:6; Col 3:1).

 

Una nueva dirección, no perfección

Por supuesto, todo jugador falla, tropieza, y cae de vez en cuando (a veces más de lo que uno quisiera); y como consecuencia es criticado por el público. Así mismo, la persona regenerada falla, tropieza y cae de vez en cuando (con las mismas consecuencia del jugador de futbol).

La regeneración no produce perfección; inicia una nueva dirección.

Mientras los efectos de este cambio radical se mantienen durante toda la vida, el cambio inicial es instantáneo, decisivo y permanente. 

ACLARACIÓN 2: Ser una persona regenerada significa pasar por un cambio interno. Seguirás siendo el mismo físicamente y tus vivencias y recuerdos anteriores no serán borradas, pero en esencia eres otro ser.

Volviendo al tema. Ser Cristiano no significa añadir algo a nuestras vidas, sino ser parte de una Nueva Creación (2 Cor 4:6; 5:17).

Podemos exhortar a una oruga para que vuele hasta que las venas del cuello nos broten y nuestro rostro quede rojo por la falta de respiración, pero no servirá de nada hasta que no sea transformada en una nueva criatura con alas (una mariposa).

Y podemos exhortar a una persona no nacida de nuevo para que atesore a Cristo por sobre todas las cosas y crea en Él para perdón de pecados y salvación de la ira venidera, que confíe en que Su vida vivida perfectamente es suficiente para que él sea declarado justo, que ame a otros y derrame verdadera bondad y gracia inclusive hacia sus enemigos, pero no servirá de nada hasta que esa persona sea transformada y convertida en una Nueva Criatura por medio de la obra del Espíritu. 

Contestando la pregunta inicial: Un Cristiano es una persona que ha pasado de muerte espiritual hacia la verdadera vida en unión con Cristo por medio del Espíritu Santo a través de la fe, sólo por la Gracia de Dios.

He sido regenerado (y ahora que?)

  • Practica una vida de humildad. Así como Lázaro (Juan11:43) no forzó a Jesús a resucitarlo (llevaba varios días muerto), aquellos nacidos de nuevo no forzaron a Dios a entrar en sus corazones y darles nueva vida. Nuestra fe y arrepentimiento son dones de gracia y son fruto del amor que Dios nos tiene. Por lo tanto es necesario vivir en humildad sin intentar sentirnos superiores a otros como si nos mereciéramos la Salvación y aquellos no.
  • Pasa tiempo en oración por otros. Dios puede traer a la vida los corazones de nuestros familiares, amigos y vecinos, de la misma manera que hizo contigo. Ora que Dios abra los corazones de las personas por las que pides (Hechos 16:14). Recuerda que Dios es poderoso para hacerlo.
  • Regocíjate en esta seguridad y en calma. La regeneración es irreversible. El empezó una buena obra en tí, y El la perfeccionará (Filip1:6). Lo contrario sería vivir engañado pensando que porque eres “agradable,  bueno” y has asistido toda tu vida a la iglesia,  has sido regenerado por el Espíritu cuando en realidad nunca ha ocurrido esa transformación en tí.

 RECUERDA: “…el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.” (Juan 3:3)

¿Estás segur@ de haber nacido de nuevo?

Adaptado, traducido, editado (recortado y aumentado) del blog The Resurgence

http://theresurgence.com/2010/10/16/edwards-on-true-christianity-resurrection-not-refinement

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