Tag Archives: Cristianismo Evangélico

Gracia Común & Cultura

27 Sep

Aquí me encuentro, intentando abarcar la inmensidad de la gloria de Dios en el día a día. Felizmente no me encuentro abandonado  en esta loca y autoimpuesta tarea.  Cuento con la asistencia de personas que han recorrido los mismos pasos y han dejado su propia huella como una guía para el caminante. Cristianos que no se limitaron a ver a Dios dentro de cuatro paredes sino que a través de una correcta y completa exposición  y aplicación de la Biblia y del correcto conocimiento del Dios de la Biblia, abrieron camino para que la sociedad entera sea transformada.

Especialmente, para este post de última hora, tengo al holandés Abraham Kuyper, periodista, estadista, reformador político, Primer Ministro de la reina, teólogo y fundamentalmente cristiano. 

Según Kuyper, la gracia común es el fundamento de la cultura. Y la gracia común fluye de la absoluta soberanía de Dios.

La soberanía de Dios abarca cada aspecto del creyente, en cualquier lugar y situación en las que esté viviendo.

No existe ni un solo centímetro de creación que no le pertenezca, y sobre el cual no quiera ejercer su dominio y planes de redención.

Juntando esos dos conceptos (Gracia Común y Soberanía Absoluta) encontramos que es el deber del cristiano buscar el bien común en todo ámbito.

Tanto amaron y aceptaron la dirección de este hombre de Dios y hombre de Estado, que el día de su cumpleaños número 70 fue declarado feriado nacional.

Vivió para hacer ver a otros que Dios es todo en todo y benefició a su nación al hacerlo. De esta manera dejó bien claro que así también Dios es glorificado.

Por medio de él y de muchos otros, podemos saber que es posible “traer” a Dios a la esfera pública de una manera sabia, sencilla, sin fórmulas mágicas o algún tipo de  manipulación extraña a los ojos del pueblo no cristiano.

***

About 1890, Singel Canal by TravelPod Member Chronometers

Amsterdam a inicios del siglo XX

Estoy empezando a leer un libro relacionado al tema en cuestión y quisiera compartir un pequeño fragmento del mismo:

“La gracia común, aunque es no-salvadora y está restringida a esta vida, tiene su fuente en Cristo como el mediador de la creación puesto que todas las cosas existen por medio de la Palabra eterna.”

El Concepto Calvinista de la Cultura – Henry R. Van Til

SOLI DEO GLORIA

Anuncios

Soy Cristiano Evangélico

21 Mar

Estoy escribiendo este post de manera voluntaria con el fin  explicar qué es lo que creo de una manera puntual y fácil de leer. Haré el intento de ser breve.

Me encuentro dentro de la rama del Cristianismo Occidental conocido como Evangélico (no “Evangelista” como suelen confundir algunas personas), que salió del Protestantismo del siglo XVI. Voy a ampliar un poco en los términos para ser más preciso.

*Debo antes hacer una pausa*

No soy pastor como piensan erróneamente algunos y como suelen mencionar en tono de burla otros (En realidad no entiendo la segunda actitud. El pastorado es uno de los llamados más difíciles del mundo y uno de los más especiales. Es un llamado de Dios mismo. Juzgar a alguien por culpa de tus errores de entendimiento o por los conocidos pecados de algunos “pastores mediáticos” no puede considerarse correcto). Simplemente soy un laico más al servicio de Jesucristo y me gusta compartir un poco acerca de Él. Generalmente, las congregaciones cristianas evangélicas y la Biblia misma, motivan al involucramiento de personal laico voluntario para poder cumplir parte de la misión de Dios. ¡Lo hacemos libremente y con mucho gusto!

*Vuelvo al tema principal*

  • Cristiano: en el sentido amplio de la palabra sirve para designar a una persona que cree en un solo Dios que se ha manifestado en tres distintas personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo quienes son Uno en esencia, lo que históricamente se ha conocido como la Trinidad. Todo cristiano cree en esto, ya sea católico, ortodoxo griego o protestante. Un resumen de esto se encuentra en el Credo de los Apóstoles y en los otros Concilios. Todos los cristianos creemos en un solo Dios, el Dios revelado en Su Palabra, La Biblia.

Siguiendo esta idea, es correcto decir que los Mormones y los Testigos de Jehová NO son cristianos, ya que no se adhieren a la creencia histórica y bíblica de la Trinidad. Buscarles un sitio dentro del cristianismo clásico es comprometer seriamente las creencias básicas del mismo. Los grupos de “sanidad milagrosa” a cambio de dinero como los “Pare de Sufrir” y otros quienes siguen esa línea, son también considerados como sectas ajenas al Cristianismo y al Evangelicalismo. Han negado la fe, y destruyen la imagen popular de los evangélicos al confundir al ciudadano común y sin el necesario conocimiento del tema.

  • Evangélico: El término se utiliza actualmente para designar a cierta rama del protestantismo cristiano, heredero de la Reforma del siglo XVI y de los subsiguientes “avivamientos” cristianos de Europa y América del Norte, quienes decidieron desvincularse del control político del Papa y de las creencias e interpretaciones erróneas de las Escrituras sostenidas por él y sus magistrados cardenalicios. Los Cristianos Evangélicos se caracterizan por tener como autoridad suprema en tema de fe directamente a La Biblia bajo la dirección del Espíritu Santo. El testimonio bíblico pesa más que lo que pueda decir el ser humano, aún un Papa u Obispo.

Existe una completa libertad de acercarse a Dios de una manera personal a través de Jesucristo, no es necesaria la mediación de ningún sacerdote. La Biblia enseña que Cristo es nuestro Sumo Sacerdote, Sumo Pontífice (Él es el único “puente” entre Dios y la Humanidad), y es la única Cabeza de la Iglesia. La figura del Papa como “Santo Padre” desaparece en la vida cristiana evangélica, no por rebeldía, sino por fidelidad a lo que dice la Biblia. En la Biblia nuestro Santo Padre es Dios Padre mismo.

De la misma manera, se hace especial énfasis en la exclusividad de Cristo como intermediario ante Dios Padre en la oración. En este sentido, no existe lugar para las oraciones a los santos, la virgen María, imagen o persona alguna que no sea al Cristo crucificado y resucitado. Las oraciones pueden ser conversacionales y no repetitivas. Estamos convencidos que Dios es un ser inteligente y con vida, no una pared de mármol o de yeso.

  • La salvación es solo por Gracia mediante la fe. Por Gracia quiero decir que se nos extiende un favor que no merecemos. Las obras no sirven para nada en cuanto a nuestra salvación. No existe nada que podamos hacer para “ganarnos” el cielo. Las buenas obras solo son buenas si son hechas en obediencia y sumisión a Dios, y si proceden de la fe que da Dios. No como un intento de “mejorar” lo que Cristo logró en la cruz a través de su sacrificio.
  • La Santa Cena o Comunión tiene un significado muy distinto al de la iglesia católica romana. No significa el centro de la celebración dominical en sí, como lo es para los católicos romanos, ni mucho menos es un repetitivo sacrificio de Cristo que se realiza en presencia de la congregación para el beneficio de vivos y muertos. El sacrificio de Cristo fue uno solo y con el suficiente poder para salvar a los suyos en tiempos pasados, presentes y futuros. La celebración de la Santa Cena, Cena del Señor o Comunión entendida desde el punto de vista bíblico es más bien un hecho memorial y simbólico que nos recuerda la muerte de Cristo en la cruz, la relación y unión indestructibles del creyente con Cristo y un recordatorio del anhelo del cristiano por el regreso de su Cristo.

Al no vivir bajo el no bíblico gobierno de un Papa, existen diferentes ramas dentro del Evangelicalismo de acuerdo a circunstancias culturales o a ciertas interpretaciones bíblicas. Pero la Iglesia es Una.

En Ecuador existen grupos de congregaciones agrupadas unas con otras de acuerdo a sus mismas creencias. A esto se les conoce como Denominaciones Cristianas. Así tenemos a los Anglicanos (Episcopales en Estados Unidos), Bautistas, Metodistas, Luteranos, Presbiterianos, Aliancistas, Nazarenos, Menonitas, Asambleas de Dios, así como las congregaciones evangélicas de habla quichua, entre muchas otras, cada una con su sello característico.

Existen entre ellas diferencias en ciertos puntos doctrinales no esenciales, es decir diferencias menores que no deberían causar controversia entre una y otra congregación. De igual manera existen congregaciones “independientes” (no agrupadas en alguna denominación, pero, algunas veces, unidas por algún tipo de organismo común) que comparten lo fundamental de las creencias evangélicas con las demás congregaciones denominacionales mencionadas anteriormente. Existe un cierto vínculo de hermandad entre las diferentes denominaciones y las diferentes congregaciones cristianas. La costumbre es llamarse hermanos entre sí.

Podemos decir que no todas las congregaciones evangélicas son idénticas. No todos los cristianos evangélicos son idénticos.Pero todos tienen (o deberían tener) la misma base además de lo ya explicado antes:

  • Creemos que La Biblia fue escrita por seres humanos bajo inspiración directa del Espíritu Santo. Por lo tanto, la Biblia es la Palabra de Dios y contiene las palabras y pensamientos de Dios. Creemos que es perfecta, infalible, sin ninguna clase de error en cuanto a materia de fe se refiere,  y es la única regla de fe ante cualquier duda con respecto a Dios y su voluntad que es perfecta y sin malicia alguna.
  • Creemos que Dios es el Creador de todas las cosas y que las sostiene de acuerdo a su santa voluntad para la magnificencia y engrandecimiento de su Nombre y para el bienestar de su pueblo escogido. No existe ningún hecho que se escape del control de Dios. Creemos que todo lo que Dios hace lo realiza libremente sin ningún tipo de presión externa. Todo lo que creó en el principio fue perfecto.
  • Creemos que a causa del pecado cometido por los primeros seres Humanos (que de ahí en adelante manchó al resto de la Humanidad), comúnmente llamado Pecado Original, el Hombre se encuentra propenso a pecar de distintas formas y no puede hacer nada más sino pecar.
  • Creemos que el pecado es una ofensa horrible y un acto de rebeldía en contra de un Dios Santo, perfecto y justo.
  • Creemos que debido a su mismo carácter Santo y Perfecto, Dios no puede tolerar el pecado y la maldad. Por lo tanto debe satisfacer su lógica y santa ira. En otras palabras, para que entienda el lector promedio, si mueres sin Cristo no “vas automáticamente al Cielo”. El error que enseña que el bautismo católico romano tiene el poder de salvar personas ha llevado a generaciones enteras a morir separados de Cristo.
  • Creemos que Dios ama a los suyos y no desea hacerles mal pero al mismo tiempo creemos que debe ser fiel a sí mismo y debe ser justo al castigar el pecado. De lo contrario no sería un Dios justo, sería como un juez corrupto que perdona al criminal sin tener en cuenta el daño realizado.

Es en medio de este aparente dilema que aparece la persona de Jesucristo.

  • Creemos que Dios mediante su Gracia  encontró la manera de librar a su pueblo del castigo de su ira, Jesucristo.
  • Creemos que Jesucristo es 100% Dios y 100% hombre y que vivió una vida pura y sin pecado, lo cual era necesario para servir como el sacrificio perfecto por nuestros pecados.
  • Creemos que el sacrifico de Jesús fue suficiente para satisfacer la justa ira de Dios y para imputarnos su propia justicia. Cristo pagó en sustitución por nuestros pecados. Nuestros pecados le fueron contados a Él como suyos y su justa y perfecta vida nos es contada a nosotros a favor nuestro.
  • Creemos que Jesucristo resucitó al tercer día para nuestra justificación (ser declarados justos) delante de Dios, y como una antesala de nuestro futuro estado corporal, con la esperanza de la vida eterna.
  • Creemos que quien cree en Jesucristo como el único capaz de pagar y borrar sus pecados ha pasado de muerte (espiritual) a vida (eterna). Todo gira alrededor de Jesucristo.
  • Creemos que la vida eterna es un regalo dado libremente por Dios, que se acepta y se recibe por la fe.
  • Creemos que para recibirla además de la fe debe existir antes un genuino arrepentimiento de los pecados.
  • Creemos que tanto la fe como el arrepentimiento son un regalo de Dios.
  • Creemos que a pesar de ser salvados de la ira de Dios solamente por fe y no por obras, Dios espera que produzcamos buenos frutos (entendidos como buenas obras). Las buenas obras no son causantes de nuestra salvación pero sí son evidencia de la misma y serán recompensadas al final. 
  • Creemos que la vida eterna empieza aquí en esta vida y luego de nuestra muerte corporal/terrenal no tendrá final. Es una de las grandes esperanzas del cristianismo por más de 2.000 años.
  • Creemos en que viviremos por toda la eternidad para disfrutar de Dios para siempre.
Conclusión personal

Soy cristiano evangélico porque Dios me rescató y me llevó a su Iglesia. Yo no fui a su Iglesia para ser rescatado como quien reclama un derecho inherente. Nadie tiene ese derecho. Es de gracia que Dios lo hace.

Soy cristiano evangélico,  y no creo ser mejor que otros. Si soy hallado justo ante los ojos del Padre es absoluta y completamente por el sacrificio de Jesús en favor de su pueblo, y no por algo que yo pueda haber realizado. Mis oraciones no son escuchadas por ser diferentes a las repetitivas oraciones católicas romanas sino porque Dios dice en su libro que tiene oídos para sus rescatados hijos, y lo hace con placer.

Soy cristiano evangélico, a pesar que la sociedad tenga un mal concepto de nosotros.

Soy cristiano evangélico, y soy tan humano como cualquiera de ustedes. No busques en nosotros perfección o, al contrario, pretextos para hundirnos por nuestras fallas y pecados. Soy cristiano evangélico NO soy Dios para ser perfecto.

Soy cristiano evangélico, y soy una obra en continua construcción.

Soy cristiano evangélico, y mis errores, rebeliones y pecados son más palpables y me causan más pesar que antes de serlo.

Soy cristiano evangélico, parte de un pueblo llamado a ser diferente. Llamado a buscar una vida de santidad y a vivir de una manera agradable ante Dios en medio de nuestra propia humanidad predispuesta al pecado y en medio de un mundo que está contra Dios y su pueblo. Somos minoría.

Soy cristiano evangélico, y la lucha que mantenemos contra nuestros propios deseos (lo que a simple vista pueden parecer actos hipócritas) es una de las batallas más difíciles que uno puede tener. No seas tan pronto para juzgar, no tienes idea de lo que vivimos.

Soy cristiano evangélico, y mi vida no la vivo yo solo, sino que la vivo por la fe en Jesucristo con la asistencia, capacitación y ayuda del Espíritu Santo. Dios no nos ha abandonado nunca.

Soy cristiano evangélico, y aunque a veces sí me avergüenza la manera de proceder de algunos de nosotros, no me avergüenzo de ser contado  entre los que formamos esta “tribu” del Evangelio de la Gloria de Dios. Porque la Biblia dice que nuestra infidelidad no anulará la fidelidad de Dios.

Soy cristiano evangélico, y estoy dispuesto a defender la verdad del amor de Dios y la pecaminosidad humana ante una sociedad que no entiende que nuestros derechos terminan cuando los derechos de un Dios soberano por encima de todas las cosas empiezan.

Soy cristiano evangélico y mi identidad como tal se centra en esto: Soy lo que Dios dice que soy mediante su Palabra, no lo que alguien de “afuera” dice que soy (o quisiera que sea), ni lo que otras personas dentro de la Iglesia quieran decir.

Soy cristiano evangélico, y he dejado intencionalmente fuera algunos temas que son mucho más extensos de argumentar, por cuanto son controversiales, como el aborto, el homosexualismo y otros. Pero creo que he dejado clara mi posición sobre la búsqueda de santidad y de vivir de una manera que agrade a Dios, por lo tanto es casi obvio mi punto de vista respecto a estos temas. ¿No es tan obvio? Bueno, posiblemente en algún futuro post los trataré (aunque tal vez no, así que no se hagan ilusiones).

Soy cristiano evangélico, y si he dejado afuera de este resumen cualquier creencia cultural que se pueda conocer como “clásica de los ‘hermanitos’ evangélicos”, es precisamente por ser creencias (o tradiciones) culturales.  No forman parte central de las creencias esenciales que encontramos en la Escritura.

Tales cosas tienen a la verdad, la apariencia de sabiduría en una religión humana, en la humillación de sí mismo y en el trato severo del cuerpo, pero carecen de valor alguno contra los apetitos de la carne. (Colosenses 2:23 – La Biblia de las Américas)

Estoy abierto a toda clase de preguntas acerca de dudas que puedan existir

***

SOLI DEO GLORIA

Teología de la Prosperidad

18 Feb

Cuando hablamos de la Teología de la Prosperidad no nos estamos refiriendo a una propuesta teológica basada en un serio análisis bíblico sobre el tema de la prosperidad, sino a un discurso social y económico que pretende estar fundamentado en la Biblia.

***

Esta teología pone un énfasis desmedido en la prosperidad , entendida como riqueza material; y la presenta no sólo como una perspectiva desde la cual hay que interpretar toda la Biblia, sino que convierte a la prosperidad en un canon para medir la fe, la espiritualidad y la práctica de las leyes de prosperidad (siembra y cosecha, ciento por uno) tanto a nivel personal como grupal. Así, si alguien no es rico, sencillamente se debe a que carece de fe o tiene algún pecado. La Teología de la Prosperidad, nos parece, es un intento de solucionar tanto una necesidad como una aspiración: la seguridad y la abundancia material. Para ello se recurre a la Biblia y ofrece una salida que es tanto un abandono de la vieja ética protestante (trabajo, ahorro e inversión) como una mezcla con diversos rituales mágicos (la ley de siembra y cosecha).

***

…la Teología de la Prosperidad no tiene raíces bíblicas y posee una lógica mágica para obtener sanidad y prosperidad. Esa teología, en consecuencia, estaría lejos de un protestantismo ilustrado, mas o menos racional (no racionalista).

El hecho concreto es que  cuando escuchamos la Teología de la Prosperidad en versión de la confesión positiva, realmente parece un discurso mágico. Hay muchos predicadores que enseñan que “podemos tener todo lo que confesamos”, pues “la palabara tiene poder creador”. Todo problema, y su superación, radica en saber, desarrollar el poder de la mente y de la palabra. En toda América Latina se predica que debemos confesar grandes casas con piscina, autos de lujos, joyas, vestidos caros, riquezas materiales, trabajos lucrativos, para que Dios -usando nuestra fe y nuestra palabra- nos otorgue tales favores. Es bastante claro que este tipo de confesión positiva (o confesión creativa para algunos) rompe con el protestantismo y con el pentecostalismo clásico en lo que se refiere a alcanzar bendiciones. Su dependencia de las técnicas de poder mental y del poder de la palabra de los estadounidenses William Kenyon, Norman Vincent Peale y Napoleón Hill, no se ajusta al imperativo protestante del trabajo como medio de realización humana.

No podemos negar que la confesión positiva tiene un rostro mágico. Por lo menos lo aparenta. Dicen que todo se puede lograr en esta vida, incluyendo los más mínimos caprichos y anhelos. Justamente porque abusa del “poder creativo de la palabra”, los críticos de la Teología de la Prosperidad la han identificado con una nueva “religiosidad popular”, en versión evangélica esta vez, pues se encuentra al interior de los templos y en los medios de comunicación evangélicos. Paul Freston cree que esa “religiosidad” tiene la lógica o el principio de la inversión al puro estilo mercantilista: dar a Dios para que Él devuelva con lucro. La transacción comercial, lucrativa, estaría-según este respetable analista- en el centro de dicha religiosidad.

No podemos negar que algo está pasando en las comunidades de raíces evangélicas. ¿Cómo es posible que haya arraigado tan rápida y fuertemente la confesión positiva en algunos sectores, incluso entre pastores con sólida formación en ciencias sociales y en teología? Creo que la respuesta debe buscarse no en la carencia de doctrina bíblica al interior de las iglesias, sino en los profundos cambios culturales en los que religión y magia parece que empiezan a tener significado en todo ámbito, incluyendo la política y la economía

Martín Ocaña Flores

SOLI DEO GLORIA

Bajo la Aguja pt.3

5 Feb

La Amoralidad de los Tatuajes y Piercings

Un estudio de estos pasajes bíblicos (puedes encontrar los pasajes a los que se hace referencia en el post anterior) revela que los tatuajes, piercings y marcas permanentes no son esencialmente inmorales; en cambio, son simples símbolos que indican propiedad, devoción e identificación. Por lo tanto, creo que los tatuajes y los piercings no son intrísecamente morales o inmorales; son amorales. Esto es porque inherentemente no profanan o demuestran la imagen de Dios, aunque tengan el potencial de hacer ambas.

Creo que:
1. Los tatuajes y piercings no profanan inherentemente el aspecto  estructural de la imagen de Dios porque no violan inherentemente la conciencia del cristiano. La prohibición contra los tatuajes en Levítico 19:28 es parte de la Ley que Cristo ha sustituido (Ef. 2:5). Los cristianos son libres de la Ley Levítica y están ahora bajo la ley de Cristo, la cual no reitera la prohibición contra los tatuajes.

Los principios intemporales relacionados a los tatuajes y piercings permanecen: El pueblo de Dios no debe ser idólatra o dar a entender devoción a falsos dioses a través de sus decoraciones o adornos corporales. Además los tatuajes demuestran el aspecto estructural de la imagen de Dios porque los humanos son creados con la habilidad de reconocer la belleza y decorarse a sí mismos en consecuencia. Seguramente la apreciación de la belleza es muy subjetiva y la belleza puede depender en la persona que esté mirando. Cualquiera que sea la opinión personal de belleza, de todas formas, los tatuajes son legalmente considerados como un arte.

2. En general, los tatuajes y piercings no profanan el aspecto funcional de la imagen deDios. Los tatuajes marcan al cuerpo permanentemente, pero no pienso que puedan ser clasificados con modificación corporal o mutilación, la cual irreversiblemente altera la función estructural del cuerpo. De manera similar, la mayoría de piercings son temporales y pueden ser removidos sin causar daño permanente. Adicionalmente, los tatuajes y piercings no están demostrados como causa de enfermedades. Durante el período del Antiguo Testamento, los instrumentos para tatuar y hacer escarificaciones eran presumiblemente fuente de enfermedades e infecciones.Un tema común dentro del codigo de santidad es que muchas de las leyes fueron dadas a los israelitas para prevenir enfermedades. La prohibición de Dios contra los tatuajes en Levítico 19:28, por lo tanto, pudo ser una manera para prevenir enfermedades. Las técnicas actuales para tatuar y hacer piercings, incluyen agujas de un solo uso, pocillos de tinta individuales, guantes de latex, equipo de autoclave (esterilizante por calor), e instrumentación y joyería de acero inoxidable, todo esto ha ayudado a eliminar las enfermedades. No existen datos (en E.E.U.U., el autor es de ese país) que indiquen que únicamente la exposición a tatuajess y piercings coloquen a la gente en un riesgo mayor ante Hepatitis C o VIH.

3. Lamentablemente, los tatuajes y piercings pueden profanar el aspecto relacional de la imagen de Dios en la medida que dificultan la unidad dentro del cuerpo de Cristo y violan las conciencias de hermanos cristianos. En 1 Corintios 8:1–13, Pablo exhorta a los cristianos a cuidadosamente evitar violar la conciencia de un hermano más débil. El erudito bíblico David Lowery explica este pasaje: “Pablo no dijo que un cristiano entendido deba abandonar su libertad en prejuicio de un intolerante ‘espiritual’ ignorante. El ‘hermano débil’ era uno que seguía el ejemplo de otro cristiano, no uno que criticaba y obligaba al hermano entendido a comportarse de acuerdo a un patrón  de conducta en particular.” El principio aparente es que los cristianos deben ser cuidadosos de sus acciones para prevenir concientemente obligar a un “hermano débil” a violar su propia conciencia. Aplicando este principio a nuestra discusión, si un hermano entendido al hacerse un tatuaje o piercing obliga a un hermano débil a hacer lo mismo y de esa manera causa que la conciencia del hermano débil se vea violada, Pablo instruye al hermano entendido a simplemente refrenarse por amor a la unidad.

4. Los tatuajes y piercings pueden profanar o demostrar el aspecto teleológico de la imagen de Dios, dependiendo del enfoque de su simbolismo. Ya que los tatuajes y piercings son símbolos amorales que indican propiedad, devoción e identificación, la moralidad de estas decoraciones depende en su significado pretendido y a la deidad o amo a quien se expresa devoción. Si una persona está tatuada o tiene un piercing simplemente para verse ostentoso o para retratar algo odioso u ofensivo, esto profanaría el aspecto teleológico de la imagen de Dios (1 Tim. 2:9; 1 Pet. 3:3).

Los tatuajes y piercings, en todo caso, también tienen el potencial de comunicar el carácter y las verdades de Dios a un mundo externo, así como de recordar a sus portadores de las verdades que estas decoraciones simbolizan.

Así como los tatuajes y piercings simbolizan que sus portadores  son devotos a un amo o dios, también les recuerda a sus portadores a quién pertenecen. Los cristianos a través de la historia han sido tatuados con simbolos cristianos como indicativos de propiedad y devoción a Cristo.

Procopio de Gaza, escribiendo al final del siglo quinto, dice que muchos cristianos escogieron ser marcados en sus muñecas o brazos con el signo de la cruz o el nombre de Cristo. Mark Gustafson escribe, “Los tatuajes religiosos eran utilizados al mismo tiempo que las instituciones de autoridad politica estaban utilizando tatuajes a manera de castigo.” En la antigüedad tardía y la Edad Media, el tatuaje punitivo era tan frecuente como lo fue en las eras clásicas griegas y romanas, sin embargo cristianos ortodoxos de buena gana se hacían tatuar con los emblemas y el nombre de Jesús. Estos ejemplos indican que los tatuajes empezaron a tomar un nuevo significado dentro de la comunidad cristiana: pasaron de identificar a una persona como criminal o propiedad de un amo terrenal a ser una expresión de devoción a Cristo. Los piercings de igual manera han tomado un nuevo significado dentro de la comunidad cristiana como un recordatorio que Cristo fue perforado por quienes llevan dichos piercings.

Los tatuajes y los piercings, entonces, son amorales sobre la base que no profanan inherentemente la imagen de Dios, sino que en cambio tienen la habilidad de demostrar la imagen de Dios. Dentro de la comunidad cristiana, sin embargo, los tatuajes y piercings desafortunadamente han tenido un efecto divisivo y consecuentemente han profanado el aspecto relacional de la imagen de Dios. La unidad dentro de la comunidad cristiana ha sido poco común, aunque importante porque es una manera principal de testificar a no creyentes. Jesús oró al Padre que todos los creyentes podamos ser “perfeccionados en la unidad, para que el mundo pueda conocer que Tú me has enviado, y los has amado de la manera en que Tú me has amado” (Juan 17:23). Pablo repetidamente recuerda, anima y ordena a las comunidades cristianas a ser unidas, ya que todos son hijos de Dios a través de la fe en Cristo Jesús (Gal. 3:26).

¿Es posible que las marcas de Pablo mencionadas en Gálatas  6:17 hayan violado la conciencia de un “hermano débil” y causado desunión? Probablemente no, ya que fueron involuntariamente causadas. Alguien descubriría el significado de las marcas de Pablo solo si él se las explicara. El significado detrás de los tatuajes y piercings necesitan ser discutidos y explicado abiertamente entre cristianos en ambos lados de la cuestión para preservar la unidad. Espero que sigan buscando entender las preocupaciones del otro y hagan apropiadas conciliaciones. Aquellos que creen que los tatuajes y piercings son una profanación a la imagen de Dios pueden tener sus conciencias fortalecidas al darse cuenta de verdades espirituales que estas decoraciones pueden representar; mientras que aquellos que creen que los tatuajes y piercings son una demostración de la imagen de Dios pueden regular su libertad en Cristo al no decorarse ellos mismos para lucir como artistas de circo.

“Mamá, Quiero Mangas y Mis Orejas Calibradas”

Si eres padre o estás involucrado en alguna forma de ministerio juvenil, sospecho que has estado (o estarás pronto) enfrentando este dilema ético. Recomiendo asesorar a cualquier cristiano que considere tener un tatuaje o piercing para que tome en cuenta cómo estas decoraciones podrían afectar los cuatro aspectos de la imagen de Dios. Algunas preguntas a considerar pueden ser:

(1) ¿Cuál es tu motivación para tener tatuajes o piercings? ¿Violaría tu conciencia o la de tus familiares, amigos, y hermanos creyentes en Cristo? ¿Es legal en donde vives y a tu edad ser tatuado o tener un piercing?

(2) ¿Es el salón al que vas un lugar certificado y limpio? ¿Has visto otros tatuajes o piercings que tu artista de preferencia ha hecho? ¿Estás preparado para tener ese símbolo permanentemente impreso en tu cuerpo? ¿Cómo te sentirás dentro de 20 años con respecto a tu tatuaje? ¿Eres adicto a los tatuajes o piercings?

(3) ¿Qué pensarán tus padres, pareja o los miembros de la iglesia acerca de tu tatuaje o piercing? ¿Interrumpirá la unidad dentro de tu comunidad cristiana? ¿Evitará esta decoración el cumplimiento de la voluntad de Dios en tu vida? ¿Es esta decoración favorable? ¿Serás capaz de cubrirla?

(4) ¿Simboliza este tatuaje o piercing algo que es relevante para tu relación Cristo? ¿Beneficiaría o dificultaría tu relación con él?

Si el tatuaje o piercing (1) no violará tu conciencia o la conciencia de otros, (2) no causará daño permanente o enfermedad a tu cuerpo físico, (3) no lastimará tus relaciones interpersonales, y  (4) es símbolo de una verdad espiritual que beneficiará tu relación con Cristo y tu testimonio al mundo, entonces creo que no profanará la imagen de Dios y como cristiano eres libre de ir bajo la aguja.

 

***

SOLI DEO GLORIA

Bajo La Aguja pt.2

29 Ene

Por favor, lee el post anterior antes de continuar.

¿Profanación de la Imagen de Dios?

Tradicionalmente, los cristianos han visto a los tatuajes como inmorales sobre la base que profanan la imagen de Dios. Los adherentes a este punto de vista dicen: (1) Los tatuajes profanan el aspecto estructural de la imagen de Dios porque violan nuestras conciencias (Rom. 2:15) y la Ley de Dios (Lev. 19:28). En referencia a su tatuaje, un cristiano escribe, “Con mi mente depravada y apóstata, justifiqué una abominación para Dios mismo, quien nos instruye a través de su divina ley a no imprimir marca alguna en nuestros cuerpos (Lev. 19:28).”

(2) Los tatuajes profanan el aspecto funcional de la imagen de Dios porque mutilan el cuerpo que se supone debe ser nutrido y sostenido, haciéndolo vulnerable a infecciones.

(3) El aspecto relacional de la imagen de Dios es profanado por los tatuajes porque dificultan la unidad dentro del cuerpo de Cristo y violan las conciencias de hermanos cristianos (1 Cor. 8:9–12). El psiquiatra Armando R. Favazza sintetiza: “Muchas personas—especialmente aquellos pertenecientes a grupos no conformistas—se tatúan para demostrar su rebeldía a la autoridad tradicional…Muchos estudios vinculan múltiples tatuajes con personalidades antisociales, [y] un incremento de incidencia comportamiento agresivo”

(4) Finalmente, el aspecto teleológico de la imagen de Dios es profanado por los tatuajes porque glorifican lo impío y lo vulgar, así como también transmiten narcisismo, rebeldía y arrogancia—vicios que son inapropiados para los cristianos (1 Pet. 3:3). Jean-Chris Miller, autor de “The
Body Art Book”, apoya este punto al declarar, “Muerte y oscuridad han sido siempre un tema clásico de tatuajes—calaveras, serpientes, demonios, y telarañas son todas parte de los tatuajes tradicionales.” Muchos de estos mismos argumentos son usados para apoyar la idea que los piercings son inmorales.

Proponentes de este punto de vista dicen:

(1) Los piercings profanan el aspecto estructural de la imagen de Dios porque son una adición no natural al marco físico del cuerpo.

(2) Profanan el aspecto funcional de la imagen de Dios porque mutilan el cuerpo.

(3) Los piercings profanan el aspecto relacional de la imagen de Dios porque dificultan la unidad dentro del cuerpo de Cristo y violan las conciencias de hermanos cristianos.

(4) Los piercings profanan el aspecto teleológico de la imagen de Dios porque son ostentosos (1 Tim. 2:9) y pueden indicar enfermedades psicológicas y de comportamiento. En su libro, “In the Flesh”, Victoria Pitts escribe, “Prácticas tales como hacerse piercings, escarificaciones, y marcas están vinsuladas a anorexia, bulimia, y lo que ha sido llamado  ‘síndrome de autolesiones delicado,’ que es una forma de cortarse la piel adictiva, repetitiva, no decorativa, usualmente en brazos o piernas. Esto es considerado como una expresión absoluta de odio e ira.”

¿Demostración de la Imagen de Dios?

Una pequeña minoría está en desacuerdo con la opinión tradicional y cree que los tatuajes son morales sobre la base que son una demostración de la imagen de Dios. Proponentes de este punto de vista dicen:

(1) Los tatuajes son una demostración del aspecto estructural de la imagen de Dios porque los humanos son creados con la habilidad de reconocer belleza artística y decorarse a sí mismos en consecuencia. Miller identifica la estética como una de las muchas razones por las que la gente se hace tatuajes.

(2) Los tatuajes son una demostración del aspecto funcional de la imagen de Dios porque los humanos tienen la libre voluntad de hacer lo que deseen con sus cuerpos (1 Cor. 6:12). Miller, nuevamente, sin rodeos afirma, “Es tu cuerpo y puedes hacer lo que desees con él.

(3) El aspecto relacional de la imagen de Dios es demostrado por los tatuajes porque crean diversidad dentro del cuerpo de Cristo. Amy Krakow clama por unidad entre la humanidad cuando exclama que los tatuajes son “solo tinta; arte corporal. No alguna letra escarlata diciéndole al mundo que somos criminales desenfrenados, pervertidos sexuales, motociclistas, marineros, soldados o simplemente raros.”

(4) Finalmente, los tatuajes demuestran el aspecto teleológico de la imagen de Dios porque son un medio por el cual un cristiano puede comunicar el carácter de Dios. A. Gell expresa la naturaleza comunicadora externa e interna de los tatuajes diciendo, “El rostro interior y el rostro exterior de la piel son…una estructura indivisible, y de esta manera la piel continuamente comunica el mundo externo al interior, y el mundo interior al exterior.”

Muchos de estos argumentos son usados para apoyar la idea que los piercings son morales. Proponentes de este punto de vista dicen:

(1) Los piercings demuestran el aspecto estructural de la  imagen de Dios porque los humanos son capaces de decorarse a sí mismos en una forma que ellos ven como estéticamente placentera.

(2) Demuestran el aspecto funcional de la imagen de Dios porque los humanos tienen la libre voluntad de hacer lo que deseen con sus cuerpos (1 Cor. 6:12).

(3) El aspecto relacional de la imagen de Dios es demostrada por los piercings porque crean diversidad dentro del cuerpo de Cristo.

(4) Los piercings demuestran el aspecto teleológico de la imagen de Dios porque son medios por los cuales los cristianos pueden comunicar el carácter de Dios.

Pasajes Bíblicos Relevantes

La palabra hebrea qa‘aqa‘, traducida como “tatuaje,” aparece solo una vez en el Antiguo Testamento, en una prohibición:
“No haréis sajaduras en vuestro cuerpo por un muerto, ni os haréis tatuajes; yo soy el SEÑOR” (Lev. 19:28). Qa‘aqa‘ es comúnmente definida como “corte, incisión” o “corte grueso de la piel,” sin embargo dentro del contexto es más probable que se refiera a pinturas o escarificaciones de la piel. Es poco probable que qa‘aqa‘ se refiera a automutilación, ya que esa idea ya fue referida previamente en el versículo en la prohibición en contra de cortarse el cuerpo.

Creo que el contexto cultural ayuda a explicar esta prohibición en contra de los tatuajes. Durante este período, los tatuajes tenían el significado de propiedad y devoción, ya que una práctica común en Babilonia y Egipto era tatuar un esclavo con el nombre de su dueño o el nombre de un dios. Tatuajes y automutilación eran también ritos religiosos de duelo conectados con la diosa canaanita de la fertilidad. El teólogo Gerhard Kittel explica la naturaleza idolátrica de los tatuajes en la cultura israelita: “Cuando una persona era tatuada, era dedicada al dios y se convertía en su siervo, también se encontraba bajo su protección, para que no sea lastimado.” Los tatuajes, por lo tanto, estaban fuertemente asociados con la idolatría y fueron prohibidos porque la demanda exclusiva de propiedad y devoción a Jehová no es compatible con los cultos a falsos dioses.

Algunas fuentes rabínicas sugieren que la prohibición estaba limitada solo a tatuajes paganos, idolátricos y supersticiosos. Por ejemplo, los rabinos creían que el hecho que el amo que marcara a su esclavo para que no huyera, era un acto exento de la prohibición en Levítico 19:28, y la Tosepta registra una prohibición rabínica de únicamente no tatuar el nombre de otro dios. Juzgando por el número de referencias bíblicas, parece aparente que las perforaciones corporales eran una costumbre establecida entre los israelitass. Estas decoraciones eran utilizadas primariamente por razones estéticas, aunque ellas también representaban propiedad y estatus.

Realeza, novias, y la nación de  Israel son todos descritos como adornados con anillos nasales (Gen. 24:47; Isa. 3:21; Eze. 16:12) y aretes (Isa. 3:19; Eze. 16:12). Estas decoraciones eran utilizadas no solo por mujeres, sino tambien por hombres y niños (Éxodo. 32:2; Jueces 8:24).
Igual a los tatuajes, los piercings pueden tener una connotación idolátrica. Por ejemplo, cuando Jacob renovó el pacto con Jehová, su casa entregó “todos los dioses extranjeros que tenían en su poder y los pendientes que tenían en sus orejas” (Gen. 35:4).

A diferencia de los tatuajes que fueron prohibidos en el Pentateuco, los piercings fueron prescritos. Éxodo 21:6 y Deuteronomio 15:17 indican que un amo debía perforar la oreja de de su esclavo para simbolizar su propiedad y permanente servidumbre.

Los tatuajes y piercings no son mencionados en el Nuevo Testamento. En Gálatas 6:17, sin embargo, Pablo exclama, “De aquí en adelante nadie me cause molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús”. La palabra griega traducida como “marca” es stigma, que era una marca en el cuerpo. Similar a los tatuajes en la cultura mesopotámica, un stigma denotaba propiedad y devoción, así como identificación. En el mundo greco-romano, propiedades como animales, esclavos, criminales y soldados llevaron estas marcas. Era probable que a los reclutas del ejército romano se les tatuase en la mano con el nombre abreviado del emperador, los criminales y esclavos eran marcados en la frente con sus ofensas.

Cuál era el significado de las marcas de Pablo, es algo que no puede ser contestado con completa certeza. Históricamente, un tatuaje, era fuente del imaginario y exageraciones en literatura. En el quinto siglo a.C, un esclavo en “Las Avispas” de Aristófanes se queja: “Me están tatuando hasta la muerte con un palo.” El humor yace en la similitud de un tatuaje con las marcas negras y azules dejadas por una golpiza. Quizás Pablo estaba usando “marcas” como una metáfora a sus magulladuras, verdugones y cicatrices—los signos visibles del maltrato que recibió como esclavo de Cristo (2 Cor. 11:23–29; Hechos 14:19). Las marcas de Pablo además servían como señas de su devoción, y señas de propiedad a Jesús. Tal como los tatuajes simbolizaban devoción y protección de parte de un dios, nadie era capaz de lastimar a Pablo—el esclavo y propiedad de Jesús—y salir impune.

Simbolismo a través del Antiguo y Nuevo Testamentos

Otros pasajes bíblicos también describen marcas literales y figuradas y escritos en el cuerpo que pueden simbolizar propiedad, o devoción a un amo. En Génesis 17:11, Dios instituyó la circuncisión como un símbolo del pacto entre Abraham y Él mismo. Para Israel, el Shema (Deut. 6:4) debía ser recordado como si estuviera permanentemente marcado en sus manos y frentes (Deut. 6:8). El profeta Isaías proclama que un día la gente escribirá en sus manos, “Del SEÑOR soy” (Isa. 44:5), y en referencia a Jerusalén, Dios mismo declara, “He aquí, en las palmas de mis manos, te he grabado” (Isa. 49:16). El profeta Ezequiel describe una marca que un ángel colocará en las frentes de los fieles para protegerlos de la espada del ángel vengador (Eze. 9:4, 6). La infame marca de la Bestia en el libro de Apocalipsis es descrita como una marca que reciben los impíos en sus frentes o manos como símbolo de su devoción a ella (13:16–17). Los fieles reciben una marca diferente en sus frentes: el nombre de Dios o Cristo (14:1; 22:4).

Para resumir, el Antiguo y Nuevo Testamentos indican que los tatuajes y piercings son símbolos de propiedad, devoción e identificación. Estos símbolos denotan protección de parte de la deidad o amo a quienes ellos se adhieren, y venganza hacia aquellos que lastimen a quienes los lleven.

Continuará y finalizará en el siguiente post.

***

SOLI DEO GLORIA

Bajo La Aguja pt.1

22 Ene

Lo  siguiente es una traducción parcial de un tratado, escrito por Lorne Zelyck, sobre uno de esos temas que no deja de causar controversia entre algunos cristianos: Tatuajes y perforaciones corporales (piercings).

En círculos cristianos evangélicos he podido ver un terror (odio, en realidad) visceral en contra de éstos. También he podido presenciar cómo un pequeño grupo se levanta en defensa de lo que creen es su derecho de ejercer su libertad en Cristo. Y aunque no tengo pensado (por el momento) someterme a ninguna de estas experiencias “novedosas”, he querido compartir algo que puede ser de ayuda para poder debatir con calma y con razones sensatas.

Viene dividido en tres posts. Espero que puedas leerlos con detenimiento antes de hacer algún tipo de objeción.

Puedes descargar el archivo PDF original y completo en inglés aquí.

Bajo la Aguja

Sinopsis

Decorar nuestro propio cuerpo con tatuajes y piercings es un fenómeno cultural reciente con raíces antiguas. La moralidad de estas practicas deben ser evaluadas de acuerdo a sus efectos sobre los cuatro aspectos de la imagen de Dios—(1) estructural, (2) funcional, (3) relacional, y (4) teleológica.

Hay quienes dentro de la comunidad cristiana consideran los tatuajes y perforaciones corporales (piercings) como una profanación de la imagen de Dios sobre la base que (1) violan la conciencia del creyente y la Ley de Dios, (2) mutilan el cuerpo físico, (3) dificultan la unidad dentro de la iglesia, y (4) glorifican lo impío y vulgar. En contraste, otros creyentes los consideran como una demostración de la imagen de Dios sobre la base que (1) exhiben belleza artística, (2) expresan la libre voluntad del creyente, (3) crean diversidad dentro de la iglesia, y (4) pueden ser medios para expresar una verdad espiritual.

Los tatuajes y piercings en sí mismos no son morales ni inmorales. En las culturas bíblicas, los tatuajes y piercings eran símbolos de propiedad, de devoción, identificación y protección por parte de una deidad o amo. Dependiendo qué deidad o amo estos símbolos representen, los tatuajes y piercings pueden profanar o demostrar la imagen de Dios. Los creyentes que estén considerando hacerse tatuajes o piercings primero deberían ser dirigidos por sus conciencias, y luego considerar los efectos que tales símbolos tendrán en sus cuerpos físicos, relaciones interpersonales, y vidas espirituales.

“No te hice así.”

Regresé del “Salón de Tatuajes de Sid” para encontrar a mi padre de pie en la cocina con una expresión de horror en su cara. Sin decir una palabara, me quité la camisa y le señale para que me ayude. Mientras retiraba el vendaje manchado de sangre de mi espalda, el horror de mi padre pronto se convirtió en lamento. Con lágrimas corriendo por su rostro, sollozó, “No te hice así.” Estas palabars de desaprobación de mi amado padre me lastimaron peor que las marcas en mi espalda. Me sentí rechazado y no supe qué hacer, así que subí en mi carro, manejé hasta el extremo del pueblo, y empecé a orar. Mientras la voz de mi padre terrenal hacía eco en mi mente, empecé a preguntarle a mi Padre celestial si había tomado una mala decisión al ir bajo la aguja.

Los tatuajes y piercings nunca han sido tan populares como el día de hoy. Sospecho que muchos han tenido experiencias similares a la mía—han ido bajo la aguja y se han hecho tatuajes o piercings, tan solo para encontrarse con escepticismo y asombro ante sus nuevas “decoraciones. Mucho del escepticismo está basado en la permanencia y localización. Los tatuajes temporales y perforaciones en las orejas usualmente no producen preocupación, sin embargo los tatuajes permanentes y piercings inusuales pueden producir una respuesta visceral y negativa. Además, muchos dentro de la comunidad cristiana ponen objeciones a los tatuajes y piercings, ya que dicen, al ser algo no natural, son inmorales.

Mientras los tatuajes y piercings continúan ganando popularidad dentro de la cultura dominante, creo que es importante para la comunidad cristiana evaluar críticamente la moralidad de tales “decoraciones”.

¿Son los tatuajes y piercings intrínsecamente  (es decir, en sí mismos) inmorales?

¿Cuál es la base para determinar su moralidad?

¿Qué, en todo caso, es lo que la Biblia dice acerca de estas “decoraciones”?

¿Acaso Dios ve con aprobación a aquellos tatuados y perforados? ¿O es que Él los ve con desaprobación, diciendo, “No te hice así”?

Breve Historia de los tatuajes y perforaciones corporales

Los tatuajes y piercings no son únicamente algo de la cultura comtemporánea. En 1991 se encontró un cuerpo de 5.000 años congelado en un glaciar con muchos tatuajes impresos en su piel. Una figura de arcilla de 4.000 años descubierta en Irán tenía multiples perforaciones auriculares (en las orejas). El Pentateuco revela que aproximadamente en 1.400 a.C, los tatuajes y piercings eran prácticas muy bien conocidas en el antiguo Israel y entre sus vecinos Mesopotámicos (Éxodo 32:2–3; Levítico. 19:28). Además, un notable número de escritores griegos y romanos del primer siglo mencionan la prevalencia de los tatuajes, y, el historiador del segundo siglo Herodiano incluso describió al pueblo del norte de Bretaña como “Pictos” por la abierta exhibición de sus marcas corporales. A lo largo de la historia de la Iglesia, los tatuajes han sido referidos también en edictos, concilios, y correspondencia personal entre el clero.

Una Base para la Evaluación Ética

¿Tienen los cristianos bases sobre las cuales evaluar la moralidad de los tatuajes y piercings? Sí. En el primer capítulo de la Biblia, la Humanidad es descrita como única. Dios decretó su voluntad creativa cuando dijo, “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”
(Gen. 1:26). La palabra hebrea para “imagen” tselem, significa “algo cortado de”. Tselem es frecuentemente usada en el Antiguo Testamento para describir cosas como gente, monedad, estatuas, y tumores que se asemejan o representan alguna otra cosa. La palabra hebrea para “semejanza” es demuth, que significa “similitud” y viene de una raíz idiomática que significa “ser como”. En este contexto, por lo tanto, tselem y demuth indican que la Humanidad se asemeja a Dios y es como Él. Esta similutud y semejanza es lo que tradicionalmente se conoce como imago Dei, la imagen de Dios.

Cuatro Aspectos de la Imagen de Dios

Los teólogos han identificado cuatro aspectos de la imagen de Dios según la cual los humanos fueron hechos: (1) estructural,
(2) funcional, (3) relacional, y (4) teleológica. Cada aspecto indica un rasgo particular que hace a los humanos únicos como Dios.

(1) El aspecto estructural de la imagen de Dios indica que los humanos tenemos la capacidad de conocer, razonar, y de hacer decisiones morales (Gen. 2:16–17).

(2) el aspecto funcional indica que los humanos operan como representantes de Dios en la Tierra al gobernar sobre la naturaleza (Gen. 1:26; 2:5).

(3) El aspecto relacional de la imagen de Dios indica que los humanos tiene n la capacidad de reflejar la unidad  dentro de la Trinidad a través de su relación con Dios y con otros humanos, y

(4) el aspecto teleológico indica que los humanos son creados para glorificar a Dios haciendo visible Su carácter.

Mucha atención ha sido dirigida a identificar solo las implicaciones espirituales de la imagen de Dios, descuidando desafortunadamente sus implicaciones físicas. Estoy de acuerdo con la afirmación de Herman Bavinck que estos cuatro aspectos de la imagen de Dios abarcan a toda la persona, espiritual y físicamente: “El cuerpo del hombre también pertenece a la imagen de Dios … El cuerpo no es una tumba, sino una obra de arte maravillosa de Dios, que constituye la esencia del hombre tan plenamente como el alma.” Ya que el cuerpo físico está incluído en la imagen de Dios, la moralidad de decoraciones añadidos a éste—incluídos los tatuajes y piercings—deben ser evaluados según a sus efectos sobre estos cuatro aspectos de la imagen de Dios.

Continuará en el próximo post.

***

SOLI DEO GLORIA

Ideas que Vienen a la Mente

8 Oct

Publicado el 8 de Octubre del 2011

Últimamente he sido… ¿desafiado?, (la verdad no sé cómo definirlo exactamente) a ser un poco más abierto en ciertos temas, especialmente en mi modo de percibir las cosas de la “vida de iglesia”.

Pienso que es parte del crecimiento cristiano dejar de ver las cosas como niño y hacerlo como alguien que va creciendo poco a poco. Eso implica empezar a cometer errores y aprender de ellos. Implica también pensar y cuestionarse a uno mismo, de una manera sana, acerca de lo que creemos y acerca de la manera en que eso nos dirige en nuestro caminar diario.

Decir que lo que creemos determina nuestros actos no es nada nuevo. Sin embargo, decir que nuestros pensamientos determinan lo que creemos, es algo que muy pocas veces se escucha y pienso que es por esa razón que no existe esa conexión con la realidad que tanta falta nos hace a nosotros los cristianos evangélicos, herederos de la Reforma Protestante y los distintos movimientos de siglos posteriores a ella, que fueron agentes de verdadera transformación con resultados que aún en la actualidad tienen vigencia.

Pensando un poco en lo que acabo de escribir, sale una pregunta a flote: ¿En qué forma, de qué manera lo que pensamos influye en lo que creemos?

Principalmente mi opinión es que: Mientras tus pensamientos se encuentren descarriados, desviados de la Palabra de Dios, definitivamente tus creencias y tu estilo de vida se encontrarán del mismo modo.

Cualquier cristiano puede estar de acuerdo conmigo en esto, y es algo que es notorio en las personas que no han nacido de nuevo, pero al “target” al que estoy apuntando en este momento no son los ‘no creyentes’, sino más bien todo lo contrario.

Y es que aún dentro de la “vida de iglesia” tenemos una noción, una idea sesgada y equivocada, en gran extensión, de lo que significa ser bíblico o de lo que significa llevar una vida de acuerdo a los principios encontrados en La Biblia.

Me he dado cuenta de una tremenda verdad se encuentra en todo lugar y puedo llegar a afirmar que: “El legalismo religioso puede ser tan sutil en nuestras vidas, porque actúa y se desenvuelve de una manera tan sutil, que no lo reconoceríamos si no fuera por la ayuda externa de parte de Dios.”

Analicemos un poco el asunto: ¿Qué quiero decir con legalismo?

Empecemos diciendo que legalismo muchas veces se lo relaciona con “religiosidad” y ha llegado en muchos casos a ser confundido con Religión.

La Religiosidad (o falsa religión) es aquella que te dice que debes vivir de acuerdo a ciertos parámetros, preceptos y mandatos para ser aceptado por Dios.

Tales parámetros, preceptos y mandatos son en su mayoría creación del Hombre: No bailar, No tomar, No fumar, No decir malas palabras, No escuchar ciertos tipos de música, Permanecer siempre muy “bien vestido y comportado” en todo momento, No puedes llevar el cabello muy largo si eres varón, No puedes llevar el cabello muy corto si eres mujer. Si no cumples estos mandatos no eres bienvenido dentro del círculo del “pueblo de Dios” y es posible que termines “yendo al infierno por no obedecer”. En fin se pueden encontrar un sinnúmero de evidencias de legalismo y religiosidad, unas más solapadas que otras, algunas más escandalosas y ridículas que otras, en todo lugar.

Desde mi punto de vista, la Religiosidad es algo que debería ser eliminada de raíz de la “vida de iglesia”, pero no así la Religión.

Yo entiendo que Religión y Religiosidad son dos cosas MUY diferentes y en mis propias palabras la podría definir de la siguiente manera:

Religión es la manifestación tanto externa como interna que realiza el ser Humano como culto en adoración a su Dios, en nuestro caso viviendo de acuerdo a lo revelado en Su Palabra. Se manifiesta externamente con nuestras acciones, las cuales a su vez son un reflejo (aunque en muchos casos no es así, pero deberían serlo) de nuestra manifestación interna (es decir, nuestra relación personal con nuestro Dios).

Religiosidad es todo lo contrario, es vivir bajo la sombra de un engaño, y en mi humilde opinión, pensar y proclamar que Religión es lo mismo que Religiosidad es parte del mismo engaño bajo el cual a veces vivimos.

Pregúntale al evangélico común del siglo XXI si él tiene alguna Religión y verás como su rostro es transfigurado hacia una mueca horrenda (aunque algunos sí sonríen) y responde como robot: “¡Yo no tengo religión, tengo una relación con Cristo!”

Desde mi punto de vista, que ha sido ligeramente influenciado por grandes pensadores cristianos que pusieron las bases para que, nosotros los evangélicos pudiéramos tener libertad de expresión religiosa, puedo decir que partiendo desde la presunción que: ya que TODO cristiano vive inseparablemente con su Dios, y que Aquel Dios es Soberano sobre toda la Creación, sobre toda área de la vida y sobre todo lo que sucede, Religión es todo lo que el cristiano hace, y que todo en lo que se ve envuelto es parte de la Religión.

Enojarse cuando una persona habla de una Religión Cristiana Evangélica es negar la historia y negar a muchos hermanos que dieron su vida alrededor del mundo por defender esta fe que se basa única y exclusivamente en la maravillosa Gracia de Dios. Puedo añadir además sin duda algna que hacerlo es un comportamiento muy legalista y arrogante.

Sé muy bien que en nuestro trasfondo cultural-religioso dominado por una mayoría católico-romana (que persiguió a hermanos cuando estaban llegando con La Biblia a nuestras tierras) deseemos desligarnos de la etiqueta de “religión” pero seamos sinceros, ¿Dónde enseña la Biblia que el Cristianismo no puede ser considerado como Religión? ¿Quién te enseñó que el Cristianismo no es Religión, Cristo o un simple ser humano?

Estamos llevando las cosas un poco más allá de lo que enseña La Biblia y estamos tomando enseñanzas humanas para ser muchas veces, causa de discordia entre la sociedad en la que vivimos y entre los mismos cristianos al comportarnos de una manera sectaria y separatista.

¿Recuerdas las palabras de Jesús en Juan 17?

 “…que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” Juan 17:21

Como dije al principio, estoy en la etapa de crecimiento, de cometer errores y de aprender de ellos. No quiero ser motivo de opiniones polarizadas, sé muy bien que soy una persona que se encuentra muy lejos de ser infalible pero pienso que lo que he compartido tiene validez porque intento ser fiel a las Escrituras.

Simplemente termino con un sano consejo: “¡Abre los ojos, Abre tu Biblia, Léela y Piensa lo que lees!”

El Muro de los Reformadores, Ginebra – Suiza.
De izquierda a derecha: Guillermo Farel, Juan Calvino, Teodoro de Beza y John Knox.

 

 

*Quisiera, en un futuro cercano, hacer una ampliación del tema con algunas otras interrogantes que puedan nacen al leer este post. Estén atentos*

Soli Deo Gloria

A %d blogueros les gusta esto: