Tag Archives: Abraham Kuyper

Gracia Común & Cultura

27 Sep

Aquí me encuentro, intentando abarcar la inmensidad de la gloria de Dios en el día a día. Felizmente no me encuentro abandonado  en esta loca y autoimpuesta tarea.  Cuento con la asistencia de personas que han recorrido los mismos pasos y han dejado su propia huella como una guía para el caminante. Cristianos que no se limitaron a ver a Dios dentro de cuatro paredes sino que a través de una correcta y completa exposición  y aplicación de la Biblia y del correcto conocimiento del Dios de la Biblia, abrieron camino para que la sociedad entera sea transformada.

Especialmente, para este post de última hora, tengo al holandés Abraham Kuyper, periodista, estadista, reformador político, Primer Ministro de la reina, teólogo y fundamentalmente cristiano. 

Según Kuyper, la gracia común es el fundamento de la cultura. Y la gracia común fluye de la absoluta soberanía de Dios.

La soberanía de Dios abarca cada aspecto del creyente, en cualquier lugar y situación en las que esté viviendo.

No existe ni un solo centímetro de creación que no le pertenezca, y sobre el cual no quiera ejercer su dominio y planes de redención.

Juntando esos dos conceptos (Gracia Común y Soberanía Absoluta) encontramos que es el deber del cristiano buscar el bien común en todo ámbito.

Tanto amaron y aceptaron la dirección de este hombre de Dios y hombre de Estado, que el día de su cumpleaños número 70 fue declarado feriado nacional.

Vivió para hacer ver a otros que Dios es todo en todo y benefició a su nación al hacerlo. De esta manera dejó bien claro que así también Dios es glorificado.

Por medio de él y de muchos otros, podemos saber que es posible “traer” a Dios a la esfera pública de una manera sabia, sencilla, sin fórmulas mágicas o algún tipo de  manipulación extraña a los ojos del pueblo no cristiano.

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About 1890, Singel Canal by TravelPod Member Chronometers

Amsterdam a inicios del siglo XX

Estoy empezando a leer un libro relacionado al tema en cuestión y quisiera compartir un pequeño fragmento del mismo:

“La gracia común, aunque es no-salvadora y está restringida a esta vida, tiene su fuente en Cristo como el mediador de la creación puesto que todas las cosas existen por medio de la Palabra eterna.”

El Concepto Calvinista de la Cultura – Henry R. Van Til

SOLI DEO GLORIA

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Vintage: Conferencias sobre Calvinismo

25 May

Conferencia sobre el Calvinismo o Cosmovisión Cristiana

Una de estas verdades olvidadas es la injerencia de nuestras convicciones cristianas, no solamente en nuestra vida privada, sino también en el mundo “secular”. Encuentro a muy pocos cristianos que se preocupan por aplicar principios bíblicos a su trabajo diario “secular”. Las iglesias evangélicas de hoy han dividido el mundo en dos esferas: una esfera “religiosa” de la iglesia, donde gobierna Dios y se aplica Su Palabra, y una esfera “secular” donde la Biblia no tiene nada que decir. El cristiano promedio, si tiene algún celo por su Señor, se esfuerza por escapar de la “esfera secular” y por entregar la mayor parte de sus esfuerzos a la “esfera religiosa”. Pero de esta manera, abandona su deber en el mundo y permite que todo tipo de influencias anti-cristianas invadan la “esfera secular”.
La Biblia no conoce ninguna “esfera secular” que se encuentre afuera del gobierno de Dios. Por eso, es de mucha actualidad el llamado de Kuyper a reconquistar el mundo para Cristo, en todas sus esferas. El conflicto entre cristianismo y modernismo no ha desaparecido en los cien años que pasaron desde entonces, sino se ha agudizado aun más. Y la polémica esporádica de Kuyper contra los anabaptistas no se dirige en contra del bautismo de adultos, sino exactamente en contra de esta tendencia de muchos evangélicos: de aplicar la Biblia solamente a una “esfera religiosa” limitada, pero no a su vida diaria en el “mundo secular”.

Hans Ruegg, 2003
Prefacio del traductor a “Conferencias sobre el Calvinismo”por Abraham Kuyper

Abraham Kuyper

Octubre 29, 1837 – Noviembre 8, 1920

Pensamientos fugaces… ¿en serio?

10 Nov

No he tenido la oportunidad últimamente de escribir (ni siquiera de pensar) de la manera en que quisiera. Mis posts programados se terminaron y es hora de producir nuevos.

Este es el fruto de pensamientos fugaces y sin mucha meditación, pero con convicción. 

El mes pasado publiqué un post en el que compartía un poco acerca de un libro de John Piper: “Los Deleites de Dios”.

Bueno, en esta ocasión quiero centrarme en un parrafo que me ha movido a pensar y analizar mi manera de ver las cosas, en cuanto a la “vida de iglesia” que solemos llevar. 

La pregunta que viene a mi mente tal vez no sea: ¿Es correcto lo que hacemos?, sino ¿Estamos haciendo las cosas en base a la motivación correcta?

“…saber que Dios se deleita en la obediencia es una buena noticia, porque la obediencia que a Él le agrada es aquella que viene de la fe. Otra manera de formular esto sería afirmando que Dios está contento por nuestra obediencia cuando esa obediencia constituye un desborde de nuestra felicidad con Dios. Dios se deleita e la obediencia cuando es el fruto de nuestro deleite en Él. Nuestra obediencia se convierte en el deleite de Dios cuando demuestra que Dios es nuestro tesoro. Esas son buenas noticias, porque significa que el mandamiento de obedecer es simplemente el mandamiento de estar contentos en Dios. Es difícil obedecer los mandamientos de Dios cuando nos es difícil creer en sus promesas. Es difícil obedecer la Palabra de Dios cuando nos es difícil apreciar la belleza de Dios”
John Piper, Los Deleites de Dios

 

Sabemos por el testimonio de la Biblia que “sin fe es IMPOSIBLE agradar a Dios” (Hebreos 11:6).

Si cumplimos algún mandamiento o cualquier otra cosa que hagamos, y no existe fe genuina de por medio, es claro y se tiene por entendido que esa obra (por muy buena que pueda parecer) no agradará a Dios en lo absoluto. 

El Catecismo de Heidelberg de 1563 lo deja muy claro en la Pregunta/Respuesta 91:

Buenas Obras son aquellas que se realizan con fe verdadera conforme a la Palabra de Dios y se aplican solamente a Su Gloria, y no aquellas que están fundadas en nuestra propia opinión o en preceptos humanos.

De ahí la importancia de analizar nuestra motivación.

Pero lo interesante de la cita de Piper es que él va un poco más allá, y la dirige hacia un punto en el cual casi nunca nos detenemos a pensar (tal vez  no es un tema nuevo para quienes siguen este blog): La relación entre vivir satisfechos con Dios y la manera en que expresamos nuestra fe de manera pública/privada.

Lo he dicho antes, lo diré en este momento y lo volverá a decir en el futuro:

¡Deléitate en Dios!

Deleitarse (hallar placer, vivir contento y satisfecho) en Él una de las claves para poder llevar una vida que fluya en obediencia y adoración. 

El problema inicia con nosotros; nuestra tendencia es no permanecer por mucho tiempo en ese “estado” de deleite debido a que nos es difícil creer, lo cual es simplemente una manifestación de otra cosa: nos es difícil apreciar cuan grande, majestuoso y digno de nuestra confianza es Dios.

La solución, a mi parecer, es Simple y Complicada al mismo tiempo: Dios mismo y su obra en nuestras vidas. Parte de esa obra es hacer morir nuestros propios deseos a través del Espíritu, y confiar en que lo que Dios tiene para cada uno es mucho mejor de lo que podamos imaginar. 

Sin embargo pienso que una parte fundamental de la solución (y para algunos la parte complicada), es aprender a apreciar de verdad al Dios de La Biblia de una manera pura y sin diluir. Sólo de esa manera podemos en realidad permanecer asombrados y humildes ante Él con un corazón dispuesto y enseñable.

Existe en la actualidad una necesidad (enorme, maratónica y casi imposible de percibir) de conocer y dar a conocer a Dios de una manera fiel a Las Escrituras; existe también la necesidad de ser sinceros (y humildes) ante la revelación de lo que Dios quiere cambiar en nosotros.

Para llegar a esto es necesario romper con muchas ideas que hemos heredado y poner otras en la balanza de La Biblia para comprobar si son en realidad ideas que agradan a Dios o si son simples artificios humanos “disfrazados de Palabra de Dios”.

Esta inquietud ha estado rondando en mi cabeza por algún tiempo y sé que no soy el único (estoy convencido de ello).

Dios continúa hablando y lo seguirá haciendo mientras alrededor del mundo existan personas que no lo conocen aún cuando profesan hacerlo. Y aún más, mientras existan personas que nunca han oído el verdadero Evangelio de la Gracia de Dios en la persona de Jesucristo.  

¿Estás orando por un cambio? Yo no.

Yo estoy orando por algo mucho más allá de eso, estoy orando por una verdadera revolución, una revolución donde cada persona que asista a una iglesia lo haga con verdadera convicción, verdadera convicción!

Donde todos podamos echarnos y disfrutar en las profundidades de la Gracia de Dios y así mismo podamos vivir y comunicar esa verdad de una manera que demuestre cuan grande es Él y cuan profundo es Su amor y Su bondad hacia Su pueblo.

Donde ese pueblo capte y entienda de una vez por todas que la “vida de iglesia” no es para que se “viva” EN la iglesia únicamente. 

Lo que Dios demanda de nosotros es todo nuestro ser, no simples secciones de nuestra vida.

Con el fin de profundizar más en esta idea termino con una frase del holandés Abraham Kuyper tomada de sus renombradas “Conferencias Stone” de 1898:

“Dondequiera que el hombre esté, cualquier cosa que haga, en la agricultura, en el comercio, en la industria o en la mente, en el mundo de las artes, en la ciencia, en cualquier cosa que sea; el hombre está constantemente parado ante el rostro de Dios, es empleado en el servicio de su Dios, tiene que obedecer estrictamente a su Dios, y sobre todo tiene que apuntar hacia la Gloria de Dios”

 

 

Soli Deo Gloria
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