Santo, Santo, Santo

13 Oct

La Biblia nunca dice que Dios es amor, amor, amor. Además nunca dice que es Dios es misericordioso, misericordioso, misericordioso. Pero sí dice que Dios es Santo, Santo, Santo. Y la repetición es importante, muy importante. ¿Usted quiere conocer quién es Dios? Dios es santo. Y si hay un mensaje en el día de hoy que América tiene que escuchar, es ese.

Paul Washer

Soli Deo Gloria

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Lutero & Calvino

9 Oct

Juan Calvino & Martín Lutero

Es interesante ver la manera en que Dios obra por medio de su Providencia:

  • Martín Lutero en desobediencia a su padre dejó sus estudios de leyes para ser monje.
  • Juan Calvino en obediencia a su padre dejó sus estudios de teología para ser abogado.

Al final del camino ambos ayudaron a cumplir los planes de Dios al rescatar el Cristianismo a través de la Reforma Protestante y su énfasis en la majestad de la Escritura y la grandiosa Soberanía de Dios.

SOLI DEO GLORIA

Gracia Común & Cultura

27 Sep

Aquí me encuentro, intentando abarcar la inmensidad de la gloria de Dios en el día a día. Felizmente no me encuentro abandonado  en esta loca y autoimpuesta tarea.  Cuento con la asistencia de personas que han recorrido los mismos pasos y han dejado su propia huella como una guía para el caminante. Cristianos que no se limitaron a ver a Dios dentro de cuatro paredes sino que a través de una correcta y completa exposición  y aplicación de la Biblia y del correcto conocimiento del Dios de la Biblia, abrieron camino para que la sociedad entera sea transformada.

Especialmente, para este post de última hora, tengo al holandés Abraham Kuyper, periodista, estadista, reformador político, Primer Ministro de la reina, teólogo y fundamentalmente cristiano. 

Según Kuyper, la gracia común es el fundamento de la cultura. Y la gracia común fluye de la absoluta soberanía de Dios.

La soberanía de Dios abarca cada aspecto del creyente, en cualquier lugar y situación en las que esté viviendo.

No existe ni un solo centímetro de creación que no le pertenezca, y sobre el cual no quiera ejercer su dominio y planes de redención.

Juntando esos dos conceptos (Gracia Común y Soberanía Absoluta) encontramos que es el deber del cristiano buscar el bien común en todo ámbito.

Tanto amaron y aceptaron la dirección de este hombre de Dios y hombre de Estado, que el día de su cumpleaños número 70 fue declarado feriado nacional.

Vivió para hacer ver a otros que Dios es todo en todo y benefició a su nación al hacerlo. De esta manera dejó bien claro que así también Dios es glorificado.

Por medio de él y de muchos otros, podemos saber que es posible “traer” a Dios a la esfera pública de una manera sabia, sencilla, sin fórmulas mágicas o algún tipo de  manipulación extraña a los ojos del pueblo no cristiano.

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About 1890, Singel Canal by TravelPod Member Chronometers

Amsterdam a inicios del siglo XX

Estoy empezando a leer un libro relacionado al tema en cuestión y quisiera compartir un pequeño fragmento del mismo:

“La gracia común, aunque es no-salvadora y está restringida a esta vida, tiene su fuente en Cristo como el mediador de la creación puesto que todas las cosas existen por medio de la Palabra eterna.”

El Concepto Calvinista de la Cultura – Henry R. Van Til

SOLI DEO GLORIA

Determinación

19 Sep

“No existe nada más lleno que LLENO, ni nada más largo que PARA SIEMPRE.

Así que no puedes ofrecerme nada mejor que la vida con Jesús”

John Piper

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SOLI DEO GLORIA

Cita

Dios Es Justo …

4 Sep

Dios Es Justo

“…no debe oscurecer el modo invariable de su justicia el que Él permita algunas veces que los malhechores y delincuentes vivan a su gusto y sin castigo por algún tiempo, y que los buenos, que ningún mal han hecho, sean afligidos con muchas adversidades, y hasta oprimidos por el atrevimiento y crueldad de los impíos; antes al contrario, debemos pensar que cuando Él castiga alguna maldad con la muestra evidente de su ira, es señal de que aborrece toda suerte de maldades; y que, cuando deja pasar sin castigo muchas de ellas, es señal de que habrá algún día un juicio para el cual están reservadas.”


Juan Calvino

SOLI DEO GLORIA

Cuarta Acusación

8 Ago

La cuarta acusación: Una ignorancia del Evangelio de Jesucristo.

Quiero decirles que este país no está endurecido al Evangelio. Es ignorante del Evangelio porque la mayoría de sus predicadores lo son. Y permítanme repetir esto. La enfermedad en este país no está en los políticos liberales, la raíz del socialismo, Hollywood, o cualquier otra cosa. Es el llamado pastor evangélico de hoy en día, y el predicador de hoy en día, y el evangelista de hoy en día, es allí donde se encuentra la enfermedad.

No conocemos el Evangelio.

Hemos tomado el glorioso Evangelio de nuestro Dios bendito y lo hemos reducido a cuatro leyes espirituales, y cinco cosas que “Dios quiere que tú sepas”, con una pequeña oración supersticiosa al final y si alguien lo repite después de nosotros con la suficiente sinceridad nosotros “papalmente” lo declaramos como nacido de nuevo.

Hemos cambiado la regeneración por decisionismo.

En primer lugar, me asombra ‐después de hablar acerca de lo que voy a hablar por unos pocos minutos‐, de la cantidad de creyentes que llevan de entre 30 y 40 años caminando en la fe, que llegan conmigo con lágrimas diciendo: “Hermano Pablo, yo nunca había escuchado esto antes en toda mi vida.”

Y, sin embargo, es la doctrina histórica de la redención, de la propiciación.

Verán, cuando hablan del Evangelio, mi querido amigo, vamos a establecer esto claramente. El Evangelio comienza con la naturaleza de Dios, y luego de allí se va a la naturaleza del hombre, y su naturaleza caída. Y luego se va desde allí, las dos grandes columnas del Evangelio vienen a establecernos lo que debería de ser llamado y conocido como, ‐en la boca de cada creyente‐, El Gran Dilema.

¿Y cuál es ese dilema?

Si Dios es justo, no puede perdonarte.

El mayor problema en toda la Escritura es este.

¿Cómo puede ser Dios justo y, al mismo tiempo ser el justificador del impío, cuando a través de la Escritura, la Biblia dice –especialmente, voy a tomar un texto de Proverbios ‐ “El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a Jehová” Y, sin embargo, todas nuestras canciones presumen de cómo Dios ha justificado a los malvados.

Ese es el mayor problema. Esa es la acrópolis de la fe cristiana como dijo Martyn Lloyd‐Jones y Charles Spurgeon y cualquier otra persona que ha leído Romanos 3.

Verán, tiene que hacerle ver esto a la gente. El gran problema es que Dios es verdaderamente justo y todos los hombres son verdaderamente impíos; para que Dios sea justo, El debe condenar al hombre malvado.

Pero entonces Dios, para Su propia gloria, por el gran amor con la cual nos amó, envió a su Hijo que caminó sobre esta tierra como un hombre perfecto. Y luego, de acuerdo al plan, el eterno plan de Dios, se fue a ese madero. Y en ese madero llevó nuestros pecados, y se convirtió, poniéndose en el lugar de la ley de Su pueblo, llevando nuestra culpa, se convirtió en una maldición.

“Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.”

Cristo nos redimió de la maldición al convertirse en una maldición en nuestro lugar.

Muchas personas tienen una perspectiva del Evangelio romántico y sin poder; que el Cristo que estaba colgando en el madero sufriendo las heridas del Imperio Romano, y que el Padre no tuvo la fortaleza moral para soportar los sufrimientos de Su Hijo y es por lo que se alejó.

NO!!!

Se alejó porque Su Hijo se convirtió en pecado!

Y entonces, tanta gente, cuando está en el jardín y clama, “Pasa de mí esta copa”

La gente especula, “Bueno, ¿qué estaba en la copa?

Oh, es la cruz romana.

Es el látigo.

Son los clavos. Es todo esto y todo aquello.”

No quiero menospreciar el sufrimiento físico de Cristo en ese madero, pero la copa fue la copa de la ira de Dios Padre que tenía que ser derramada sobre el Hijo.

Alguien tenía que morir, llevándose la culpabilidad del pueblo de Dios, abandonado por Dios por su justicia, y aplastado debajo de la ira de Dios, porque le complació al Señor aplastarlo.

Estuve en Alemania hace tiempo, o en un seminario alemán en Europa hace tiempo y había un libro “La Cruz de Cristo”, no el de John Stott, era otro.

Lo saque, comencé a leerlo, y esto es lo que decía: “El Padre vio desde el cielo al sufrimiento infligido sobre Su Hijo por las manos de los hombres, y lo contó como pago por nuestros pecados”.

Eso es herejía.

Ahora, ese sufrimiento físico, el clavarlo al madero, todo eso fue parte de la ira de Dios. Tenía que ser un sacrificio de sangre. No voy a menospreciar nada de eso. Pero, amigo, si te quedas allí, tú no tienes un Evangelio.
Y déjenme preguntarles. Cuando el Evangelio se predica hoy en día, y cuando se comparte en evangelismo personal hoy en día, ¿alguna vez escuchas las cosas que acabo de decir? Casi nunca.

Nunca se deja claro que Cristo fue capaz de redimir porque fue aplastado por la justicia de Dios, y habiendo satisfecho la justicia divina con Su muerte, Dios es ahora justo, y es el justificador del impío.

Reduccionismo del Evangelio.

Nos preguntamos por qué no tiene poder.

Nos preguntamos: “¿Por qué? ¿Qué pasó?”

Voy a decirles. Cuando dejan el Evangelio atrás, y ya no hay poder en su supuesto mensaje del Evangelio, entonces tienen que recurrir a todos los pequeños trucos que son utilizados tan prominentemente el hoy en día para convertir a los hombres,‐ todos conocemos la mayoría de estos trucos ‐, y ninguno funciona.

Mi querido amigo, permítanme decir lo siguiente. Hace varios años, al graduarme de seminario, tuve que tomar una decisión en cuanto a que si iba a estudiar un doctorado.

Dios, a fin de salvar mi vida espiritual, me envió en medio de la selva en Perú. Tan lejos del mundo académico como podía ir. Y ahí, empecé a darme cuenta de algo.

Como dijo Spurgeon, “Mejores hombres con mejores mentes que yo, se han acercado a esta doctrina de la Segunda Venida, pero en vano. Es una doctrina grandiosa y poderosa.” Dijo, “Yo me apartare para esto: el tratar de comprender algo de Jesucristo y de Él crucificado.”

Déjenme decirles esto.

¡Esto es lo que me hace enojar tanto!

Cuando los hombres tratan al Evangelio glorioso de Cristo como si fuera el primer paso en el cristianismo que sólo toma alrededor de 10 minutos de consejería, y después de eso, se van a cosas más importantes.

Eso te demuestra qué patéticos somos en cuanto a nuestro conocimiento de las cosas de Dios.

Amigo, en el día de la Segunda Venida, vas a entender absolutamente todo acerca de la Segunda Venida, pero vas a estar en la Eternidad de eternidades en el Cielo, y no vas a ni siquiera comenzar a comprender la gloria de Dios en el Calvario!

!De eso es todo lo que se trata!

Joven, predicador joven, escúchame. Ve hacia El en ese madero; lo que significa. No necesitarás nada para construir fuegos extraños en tu horno, si sólo puedes observar un momento de lo que El hizo en ese maderol; lo que El hizo en ese madero.

Me encanta decir esto. Lo he dicho un millón de veces.

Abraham llevó a Isaac a esa montaña. Su hijo. Su único hijo, a quien amaba. ¿Creen que el Espíritu Santo estaba tratando de decirnos algo sobre un acontecimiento futuro? Y ese hijo no luchó, sino que se acostó, y cuando ese padre se sometió a la voluntad de Dios, se llevó ese cuchillo para perforar el corazón de su propio hijo. Pero su mano fue detenida, y se le dijo a ese hombre, que Dios había proveído un carnero.

Muchos cristianos piensan, “Oh, qué hermoso final para esa historia.” No es el final. Es el intermedio.

Miles de años después, Dios Padre puso Su mano sobre Su Hijo, Su Hijo único, a quien amaba, y tomó el cuchillo de la mano de Abraham, y sacrificó a Su Hijo unigénito bajo la fuerza completa de Su ira.

Ahora, ¿sabes porque ese pequeño Evangelio que predicas no tiene poder?

Porque no es el Evangelio.

Dirígete al Evangelio!

Pasa tu vida de rodillas!

Aléjate de los hombres!

Estudia la cruz!

***

Soli Deo Gloria

Tercera Acusación

18 Jul

La tercera acusación: Fracaso para confrontar la maldad del hombre.
Cuando veo el libro de Romanos, ‐que es uno de mis libros favoritos de la Biblia‐, no es una teología sistemática, pero si pudieras decir que algún libro de la Biblia es teología sistemática, el libro de Romanos sería el más cercano. ¿No es sorprendente que Pablo se haya tomado los primeros tres capítulos de ese libro buscando hacer una sola cosa? Llevar a todos los hombres a la condenación. Llevar a todo hombre a la condenación.
Pero no es que la condenación sea el gran tema en su teología. No es su propósito,  o su objetivo final. Es el medio para traer salvación a sus lectores, porque los hombres deben de ser traídos al conocimiento de sí mismos antes de entregarse a a sí mismos ante Dios. Los hombres están hechos de una manera tan caída ahora que se debe cortar absolutamente toda esperanza en la carne antes de que sean llevados a Dios. Es tan importante en todo, pero es especialmente importante en evangelismo.
Recuerdo, esto fue…
Tenía 21 años y acababa de ser llamado a predicar y entré a una tienda vieja donde se le vendían trajes a los ministros por la mitad de precio. Ellos lo habían estado haciendo por 50, 60 años. Entré allí. Estaba buscando un traje en Paducah, Kentucky.
De pronto la puerta se abrió. Escuche una campana sonar. Se cerró la puerta. Estaba un hombre muy, muy viejo de pie. Nunca supe su nombre, pero cuando caminaba, se me quedaba viendo.
Me pregunto: “Muchacho, has sido llamado a predicar, ¿verdad?” Le respondí: “Sí, señor.”
Era un evangelista, muy, muy viejo. Me pregunto, “¿Ves ese edificio que está justo afuera de este edificio?” Le conteste: “Sí.” Me dijo, “Yo solía predicar allí. El Espíritu de Dios descendía y se salvaban las almas”.
Le conteste: “Señor, por favor platíqueme acerca de eso”. Me dijo, “No hay nada como esto que está sucediendo en el evangelismo hoy en día.”
Continuó diciendo, “Nosotros predicábamos por dos y tres semanas, y no dábamos ninguna invitación a los hombres pecadores. Arábamos y arábamos, y arábamos y arábamos el corazón de los hombres hasta que el Espíritu de Dios comenzó a trabajar y quebrantar sus corazones.”
Le pregunté: “Señor, ¿cómo supo cuándo el Espíritu de Dios estaba descendiendo a quebrantar sus corazones?” Y él respondió: “Bueno, déjame darte un ejemplo.” Continuó diciendo, “Hace muchas décadas entré a esta tienda a comprar un traje. Alguien me había entregado 30 dólares y me dijo, ‘Predicador, vaya a comprar un traje mañana.’ Y cuando entre por la puerta, el joven que cuidaba  el negocio se dio la vuelta y me vio, y cuando me vio, se puso de rodillas y clamó, ‘¿Quién puede salvar a un hombre impío como yo?’ Y yo  sabía que el Espíritu de Dios había descendido sobre el lugar”.
Ahora solo entramos y hablamos con ellos, les damos tres preguntas exploratorias, y les preguntamos si quieren orar una oración y pedirle a Jesús que entren en su corazón, y luego hacemos de esa persona un doblemente hijo del infierno que nunca volverá a estar abierto al Evangelio por la mentira religiosa que nosotros, como evangélicos, hemos escupido de nuestras bocas.
Voy a decir algo que Leonard Ravenhill solía decir. “Ahora entiende por qué predico en muchos lugares solo una vez.” Pero es la verdad.
Cuando tratamos al pecado de manera superficial, en primer lugar, estamos luchando contra el Espíritu Santo. “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.”
Hay predicadores muy populares hoy en día que están más preocupados por darles “su mejor vida ahora”, que por la eternidad. Y luego presumen del hecho de que no mencionan el pecado en sus predicaciones. Les puedo decir esto: El Espíritu Santo no tiene nada que ver con sus ministerios a menos de esté trabajando contra ellos! Eso sería el único motivo.
¿Por qué?
Cuando un hombre dice que no tiene ningún ministerio tratando con el pecado de los hombres, el Espíritu Santo sí lo tiene. Es el ministerio principal del Espíritu Santo venir y traer convicción al mundo de su pecado. Entonces sepan esto. Cuando no se ocupan específicamente, con pasión y con amor, de los hombres y su condición depravada, el Espíritu Santo no está, en lo absoluto, cerca de ustedes.
También somos engañadores cuando tratamos con ligereza la maldad de los hombres, como los pastores en los días del profeta Jeremías. “Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.”
No sólo somos engañadores, pero también somos inmorales, como un médico que niega su juramento Hipocrático porque no quiere darle a alguien una mala noticia porque piensa que esa persona se va a enojar con él; que estará muy enojado con él; que va a estar triste, y entonces no les da la noticia que más necesita para salvar su vida.
He escuchado predicadores de hoy en día decir, ellos dicen, “No. No, no, no, no. Usted no entiende, hermano Pablo. Nosotros no somos como la gente que vivía en los días de Juan y Carlos Wesley. No somos como la cultura a la que Whitefield o Edwards se dirigió. No somos tan fuertes como ellos fueron. Nosotros estamos rotos. No tenemos tanto autoestima como ellos. Somos débiles. No podemos soportar ese tipo de predicaciones”.
¡Escúchenme!
¿Alguna vez han estudiado la vida de esos hombres? Lo que ellos predicaron en su cultura tampoco podían soportarlo.
¡Nadie ha sido capaz de soportar la predicación del Evangelio!
¡Se irán en contra del Evangelio con la fiereza de un animal, o se convertirán!
Y luego que les digan que nosotros somos más débiles y que no tenemos autoestima.
Nuestro país, y este mundo, está siendo invadido con esta enfermedad repugnante de la autoestima. Nuestro mayor problema es que nos estimamos más a nosotros mismos que lo que estimamos a Dios.
También somos ladrones cuando no hablamos mucho sobre el pecado. Somos ladrones.
Déjenme hacerles una pregunta. Esta tarde, esta mañana, ¿a donde se fueron todas las estrellas? ¿Vino algún gigante cósmico con una canasta, las recogió, las metió a la canasta y se las llevo a otro lugar? A dónde se fueron las estrellas esta mañana? Estaban allí, pero no podían verlas. Pero luego, el cielo se hacia más oscuro, y más oscuro, y más oscuro, y al oscurecerse totalmente la noche, las estrellas salieron en la plenitud de su gloria.
Cuando se niegan a enseñar sobre la depravación radical de los hombres, es imposible que puedan traerle gloria a Dios, Su Cristo y Su cruz, porque la cruz de Jesucristo, y la gloria de ello, se  magnifica aun más cuando se coloca delante del telón de nuestra depravación.
“Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amo mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.”
Oh, tenemos miedo de hablarles a los hombres de su maldad, y ellos nunca podrían amar a Dios por esa razón. Les hemos robado la oportunidad de gloriarse, no de sí mismos, pero de seguir la amonestación,
“El que se gloría, gloríese en el Señor.”

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SOLI DEO GLORIA

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