Primera Acusación

17 Jun

En primer lugar, la primera acusación: una negación de la suficiencia de la Escritura, especialmente en mi denominación; una negación de la suficiencia de la Escritura. 2 Timoteo 3:15 en adelante dice: “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”
Durante las últimas décadas ha habido una poderosa batalla con respecto a la inspiración de la Escritura. Ahora algunos de ustedes no han formado parte de esa batalla, pero muchos de nosotros en denominaciones más liberales sin duda sí; una batalla por la Biblia. Pero sólo hay un problema. Cuando llegas a creer que la Biblia es inspirada, sólo se ha luchado la mitad de la batalla porque la pregunta no es meramente sí la Biblia es inspirada, sino que si es infalible. La siguiente pregunta importante que debe ser respondida: ¿Es suficiente la Biblia o tenemos que traer toda clase de estudios de ciencias sociales y culturales con el fin de saber cómo administrar una iglesia?
Esa es una pregunta importante. Las ciencias sociales, en mi opinión, han tomado precedente sobre la Palabra de Dios de tal manera que la mayoría de nosotros ni siquiera lo podemos ver. Se ha infiltrado tanto en nuestra Iglesia, nuestra evangelización y en nuestra misionología que ya casi no se le puede llamar “cristiano” a lo que hacemos.
La psicología, la antropología, y la sociología se han convertido en influencias primarias de la Iglesia. Hace varios años, muchos años, cuando yo estaba en el Seminario recuerdo a un profesor que entró al salón y comenzó a dibujar huellas de pie en el pizarrón. Las dibujaba como sí caminaran a través del pizarrón y luego se dirigió a nosotros y en voz baja sólo dijo esto: “Aristóteles está caminando por los pasillos de esta institución. Tengan cuidado, ya que escucho sus pisadas con más claridad que las del apóstol Pablo y el equipo de hombres inspirados que estaban con él, y aun incluso del mismo Jesucristo”.
Hemos llegado a creer que un hombre de Dios puede manejar ciertas áreas pequeñas en la vida de la Iglesia pero cuando realmente se pone duro necesitamos ir con los expertos. Eso es una mentira absoluta. Dice aquí en la Escritura que el hombre de Dios puede estar equipado, adecuado, preparado para toda buena obra.
¿Qué tiene que ver Jerusalén con Roma? ¿Y qué tenemos nosotros que ver con todas estas ciencias sociales de esta era moderna que fueron realmente creadas como una protesta en contra de la Palabra de Dios? ¿Y por qué será que la evangelización y las misiones y todo aquello denominado como “crecimiento de la iglesia”, está más conformado por el antropólogo, el sociólogo y el estudiante de Wall Street que está enterado de cada tendencia cultural? Todas las actividades en nuestra iglesia deben estar basadas en la Palabra de Dios; todas las actividades de misiones deben estar basadas en la Palabra de Dios.
Nuestra actividad misionera, la actividad de nuestra iglesia, todo lo que hacemos debe de provenir del teólogo y del exégeta; el hombre que abre su Biblia y sólo tiene una pregunta: “¿Cuál es tu voluntad, oh Dios?” No debemos enviar cuestionarios a personas carnales para investigar a qué tipo de iglesia quieren asistir.
Una iglesia debe buscar ser amistosa, pero la iglesia debe reconocer que sólo hay un buscador. Su nombre es Dios, y si quiere ser amigo de alguien, si quiere ser amable con alguien, si desea tomar en cuenta a alguien, tome en cuenta a Dios y Su gloria, independientemente de si es rechazado por todos los demás. Nosotros no fuimos llamados a construir imperios. Nosotros no fuimos llamados a ser excesivos. Fuimos llamados a glorificar a Dios. Y si quieres que la Iglesia sea algo distinto y que no sea solamente un pueblo diferenciado, entonces deseas algo que Dios no quiere.
Quiero que escuches a Isaías sólo por un momento; en el capítulo ocho. Escucha lo que dice. “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando…”. Esta es una perfecta definición o por lo menos ilustración de las ciencias sociales, los gurús del “igle-crecimiento” y todo lo demás, porque cada dos o tres años todas las teorías principales cambian. No sólo en la definición de qué es el hombre, o cómo puedes corregirlo, sino también qué es una iglesia y cómo hacerla crecer. Cada dos o tres años sale otra cosa que se pone de moda con respecto a qué es lo que puede convertir a tu iglesia en algo grande en los ojos del mundo. Recientemente, uno de los mejores expertos, o el más conocido que habla sobre el crecimiento de iglesias, dijo que descubrió que su teoría estaba totalmente equivocada. Pero en lugar de guiarlos a la Escritura, de rodillas, quebrantado y llorando, fue a encontrar otra teoría.
Ellos no hablan claramente. Dice aquí, en Isaías, “¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?”
Nosotros debemos, como hombres de iglesia, como predicadores, como pastores, como cristianos, ¿debemos salir y consultar a los que están espiritualmente muertos en nombre de aquellos a quienes el Espíritu Santo ha hecho vivos? De ninguna manera, de ninguna manera.

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SOLI DEO GLORIA

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