Un post de Tim Brister

17 Mar

Para Ser Evangelio-Céntrico, Necesitas al Espíritu Santo

Si crees en la centralidad del evangelio, sabes que las buenas noticias de Jesucristo no son la puerta hacia la fe cristiana, sino la casa entera. El evangelio no es solamente el punto de entrada sino el camino en el que caminamos toda nuestra vida cristiana. Por lo tanto, el viaje de la experiencia cristiana crece más y más en el evangelio.

Se ha discutido e incluso debatido si todo lo que se habla acerca del poder y centralidad del evangelio está descuidando el poder y la necesidad de ser llenos del Espíritu. ¿Estamos hablando del evangelio descuidando el trabajo del Espíritu en nuestras vidas? ¿Estamos sustituyendo el evangelio por el Espíritu al explicar cómo funcionamos como cristianos en el mundo? Pienso que son preguntas válidas, y quiero contestarlas brevemente en este post.

Estoy convencido que el objetivo primordial del Espíritu Santo en el mundo es magnificar a Jesucristo. Una de las maneras más básicas para saber si eres lleno del Espíritu es si Jesús está siendo magnificado y glorificado en tu vida. Eso es lo que hace el Espíritu. Jesús es magnificado en el Evangelio–porque todo es acerca de quién es Él y qué ha hecho por los pecadores. Por lo tanto, es razonable pensar que la magnificación de Jesús por el Espíritu  será a través de pecadores deleitándose más y más en el glorioso evangelio de nuestro Señor.

Esta es la lógica que veo en la Escritura, ¿pero cómo funciona en la práctica?

El evangelio de Dios es fuertemente Trinitario. Dios Padre administra la salvación; Dios Hijo lleva a cabo la salvación; Dios Espíritu Santo aplica la salvación. En Su aplicación del evangelio, el Espíritu Santo nos trae un verdadero entendimiento y una experiencia genuina en la gracia de Jesucristo. Sin la aplicación del Espíritu, el evangelio no sólo sería teórico sino que nuestro tratamiento sería superficial cuanto mucho.

Los componentes de un verdadero entendimiento del evangelio generalmente (y correctamente ) se han formulado como: Dios, Hombre/Pecado, Cristo y concluye con una Respuesta adecuada. ¿Cómo aplica el Espíritu el evangelio para magnificar a Cristo en estas áreas?

DIOS

El evangelio comienza con Dios. Pero ¿cómo conocemos quién es Dios, cómo es y qué espera de nosotros? Dios nos ha dado Su Palabra, cuya inspiración y autoría es del Espíritu Santo (2 Tim. 3:16; 2 Pedro 1:21). En la Biblia, los pensamientos de Dios nos son comunicados por el Espíritu quien también nos capacita para entenderlos y apreciarlos como tales (1 Cor. 2:9-13).  El accionar del Espíritu toma la mediación de la Palabra a través de la inspiración, iluminación y convicción para darle a los pecadores un verdadero conocimiento de quien es Dios y lo que Él requiere de nosotros.

HOMBRE/PECADO

A la luz de la santidad de Dios, entendemos la pecaminosidad del hombre. El Espíritu Santo trae convicción de pecado, justicia y juicio (Juan 16:8-11), así el pecador es hecho consciente de la pecaminosidad del pecado. Separados de la aplicación del Espíritu de la Palabra, no podríamos conocernos exactamente y reconocer nuestra necesidad desesperada de salvación.

CRISTO

A medida que el Espíritu Santo nos da el verdadero conocimiento de la santidad de Dios y nuestra pecaminosidad quedamos destrozados. Separados de Cristo, esto significa malas noticias porque la santidad de Dios demanda perfección y nuestra pecaminosidad destruye toda esperanza de salvación a través de nuestra propia justicia y justificación por nuestras buenas obras. Las buenas noticias son que el mismo Espíritu Santo que magnifica la santidad de  Dios y nuestra propia pecaminosidad, también magnifica las riquezas de la gracia y misericordia en Jesucristo por los pecadores. Él derrama el amor de Dios (Rom. 5:5). El Espíritu Santo llama a los pecadores y los atrae hacia Jesús (Juan 6:44). Él abre los oídos sordos para escuchar la voz de Jesús quien llama a los suyos por nombre (Juan 10:4). Él abre los ojos ciegos para ver la luz de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo (2 Cor. 4:4-6). ¡Él es el que nos une a Cristo!

RESPUESTA

La única respuesta bíblica al evangelio es arrepentimiento del pecado y fe en Jesucristo. Estos son actos inseparables de un pecador que ha sido regenerado por el Espíritu Santo. Lo que Dios demanda de nosotros, Él lo provee para nosotros por Su Espíritu. Somos responsables de apartarnos del pecado (arrepentimiento) y volvernos a Cristo (fe), y nos es concedida tal habilidad por el Espíritu que nos capacita.

Cómo el Espíritu Lleva a la Centralidad del Evangelio

Este obrar del Espíritu no solo toma lugar en el momento que un pecador es convertido a Cristo. ¡De hecho, esta es la manera de actuar del Espíritu a lo largo de toda la experiencia cristiana! ¿Cómo sabes que estás creciendo en gracia? Tienes un mayor entendimiento y apreciación del carácter de Dios y de su obra. Dios no se vuelve más santo en esencia, pero tu entendimiento y consciencia de Su santidad aumentan mientras tú creces en experiencia, dirigido por el Espíritu. Además, creces al reconocer la pecaminosidad del pecado y al enfrentarlo bíblicamente. No creas excusas por el pecado, no lo racionalizas, no tratas de manejarlo, de ignorarlo o intentas cubrirlo con medidas de auto-expiación. Eres su dueño porque Cristo es tu dueño.

¿Qué sucede cuando estás cada vez más consciente de la santidad de Dios y de tu pecaminosidad? Te vuelves consciente de cuan desesperado y necesitado eres de la justicia de Cristo y Su gracia. La realidad de Su vida, muerte, y resurrección se vuelve cada vez más dominante mientras tu identidad descansa más y más segura en Cristo.  De esto es lo que trata el cuadro de la cruz o el gráfico del evangelio.

crosschart

Recuerda, el Espíritu Santo aplica el evangelio–llevado a cabo por Cristo. Haciendo esto, Él magnifica a Cristo. Si no aumenta tu convicción de las gloriosas excelencias del carácter y maneras de Dios así como de tu pecaminosidad, entonces la necesidad de deleitarte y gloriarte en el trabajo cumplido de la cruz sería dejada al margen y Jesús no sería magnificado.

Cuando el evangelio es central, el arrepentimiento y la fe serán algo normal. Para que sean algo normal, necesitamos al Espíritu trabajando en nosotros con la obra renovadora del evangelio para producir una vida caracterizada por apartarnos del pecado y volviendo a Jesús en todo tiempo más y más, hasta que nuestra fe se convierta en vista.

Si quieres ser Evangelio-céntrico, necesitas al Espíritu Santo. Él magnificará a Cristo a través de ti porque tú no puedes. Él magnificará a Cristo a través de ti porque es muy bueno aplicando el evangelio en tu vida para que atesores y adores a Jesús. ¡Que Dios nos guíe a disfrutar y experimentar la vida Evangelio-céntrica, llena del Espíritu, para la cual nos redimió!

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El link hacia el post original, en inglés, está en el título.

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SOLI DEO GLORIA

Una respuesta to “Un post de Tim Brister”

  1. Juan Callejas 19 marzo, 2013 a 15:37 #

    Reblogged this on Discusión Inteligente and commented:
    ¡Excelente post y una lectura importantísima para la Iglesia en general! El gráfico está de primera.

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