Bajo La Aguja pt.2

29 Ene

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¿Profanación de la Imagen de Dios?

Tradicionalmente, los cristianos han visto a los tatuajes como inmorales sobre la base que profanan la imagen de Dios. Los adherentes a este punto de vista dicen: (1) Los tatuajes profanan el aspecto estructural de la imagen de Dios porque violan nuestras conciencias (Rom. 2:15) y la Ley de Dios (Lev. 19:28). En referencia a su tatuaje, un cristiano escribe, “Con mi mente depravada y apóstata, justifiqué una abominación para Dios mismo, quien nos instruye a través de su divina ley a no imprimir marca alguna en nuestros cuerpos (Lev. 19:28).”

(2) Los tatuajes profanan el aspecto funcional de la imagen de Dios porque mutilan el cuerpo que se supone debe ser nutrido y sostenido, haciéndolo vulnerable a infecciones.

(3) El aspecto relacional de la imagen de Dios es profanado por los tatuajes porque dificultan la unidad dentro del cuerpo de Cristo y violan las conciencias de hermanos cristianos (1 Cor. 8:9–12). El psiquiatra Armando R. Favazza sintetiza: “Muchas personas—especialmente aquellos pertenecientes a grupos no conformistas—se tatúan para demostrar su rebeldía a la autoridad tradicional…Muchos estudios vinculan múltiples tatuajes con personalidades antisociales, [y] un incremento de incidencia comportamiento agresivo”

(4) Finalmente, el aspecto teleológico de la imagen de Dios es profanado por los tatuajes porque glorifican lo impío y lo vulgar, así como también transmiten narcisismo, rebeldía y arrogancia—vicios que son inapropiados para los cristianos (1 Pet. 3:3). Jean-Chris Miller, autor de “The
Body Art Book”, apoya este punto al declarar, “Muerte y oscuridad han sido siempre un tema clásico de tatuajes—calaveras, serpientes, demonios, y telarañas son todas parte de los tatuajes tradicionales.” Muchos de estos mismos argumentos son usados para apoyar la idea que los piercings son inmorales.

Proponentes de este punto de vista dicen:

(1) Los piercings profanan el aspecto estructural de la imagen de Dios porque son una adición no natural al marco físico del cuerpo.

(2) Profanan el aspecto funcional de la imagen de Dios porque mutilan el cuerpo.

(3) Los piercings profanan el aspecto relacional de la imagen de Dios porque dificultan la unidad dentro del cuerpo de Cristo y violan las conciencias de hermanos cristianos.

(4) Los piercings profanan el aspecto teleológico de la imagen de Dios porque son ostentosos (1 Tim. 2:9) y pueden indicar enfermedades psicológicas y de comportamiento. En su libro, “In the Flesh”, Victoria Pitts escribe, “Prácticas tales como hacerse piercings, escarificaciones, y marcas están vinsuladas a anorexia, bulimia, y lo que ha sido llamado  ‘síndrome de autolesiones delicado,’ que es una forma de cortarse la piel adictiva, repetitiva, no decorativa, usualmente en brazos o piernas. Esto es considerado como una expresión absoluta de odio e ira.”

¿Demostración de la Imagen de Dios?

Una pequeña minoría está en desacuerdo con la opinión tradicional y cree que los tatuajes son morales sobre la base que son una demostración de la imagen de Dios. Proponentes de este punto de vista dicen:

(1) Los tatuajes son una demostración del aspecto estructural de la imagen de Dios porque los humanos son creados con la habilidad de reconocer belleza artística y decorarse a sí mismos en consecuencia. Miller identifica la estética como una de las muchas razones por las que la gente se hace tatuajes.

(2) Los tatuajes son una demostración del aspecto funcional de la imagen de Dios porque los humanos tienen la libre voluntad de hacer lo que deseen con sus cuerpos (1 Cor. 6:12). Miller, nuevamente, sin rodeos afirma, “Es tu cuerpo y puedes hacer lo que desees con él.

(3) El aspecto relacional de la imagen de Dios es demostrado por los tatuajes porque crean diversidad dentro del cuerpo de Cristo. Amy Krakow clama por unidad entre la humanidad cuando exclama que los tatuajes son “solo tinta; arte corporal. No alguna letra escarlata diciéndole al mundo que somos criminales desenfrenados, pervertidos sexuales, motociclistas, marineros, soldados o simplemente raros.”

(4) Finalmente, los tatuajes demuestran el aspecto teleológico de la imagen de Dios porque son un medio por el cual un cristiano puede comunicar el carácter de Dios. A. Gell expresa la naturaleza comunicadora externa e interna de los tatuajes diciendo, “El rostro interior y el rostro exterior de la piel son…una estructura indivisible, y de esta manera la piel continuamente comunica el mundo externo al interior, y el mundo interior al exterior.”

Muchos de estos argumentos son usados para apoyar la idea que los piercings son morales. Proponentes de este punto de vista dicen:

(1) Los piercings demuestran el aspecto estructural de la  imagen de Dios porque los humanos son capaces de decorarse a sí mismos en una forma que ellos ven como estéticamente placentera.

(2) Demuestran el aspecto funcional de la imagen de Dios porque los humanos tienen la libre voluntad de hacer lo que deseen con sus cuerpos (1 Cor. 6:12).

(3) El aspecto relacional de la imagen de Dios es demostrada por los piercings porque crean diversidad dentro del cuerpo de Cristo.

(4) Los piercings demuestran el aspecto teleológico de la imagen de Dios porque son medios por los cuales los cristianos pueden comunicar el carácter de Dios.

Pasajes Bíblicos Relevantes

La palabra hebrea qa‘aqa‘, traducida como “tatuaje,” aparece solo una vez en el Antiguo Testamento, en una prohibición:
“No haréis sajaduras en vuestro cuerpo por un muerto, ni os haréis tatuajes; yo soy el SEÑOR” (Lev. 19:28). Qa‘aqa‘ es comúnmente definida como “corte, incisión” o “corte grueso de la piel,” sin embargo dentro del contexto es más probable que se refiera a pinturas o escarificaciones de la piel. Es poco probable que qa‘aqa‘ se refiera a automutilación, ya que esa idea ya fue referida previamente en el versículo en la prohibición en contra de cortarse el cuerpo.

Creo que el contexto cultural ayuda a explicar esta prohibición en contra de los tatuajes. Durante este período, los tatuajes tenían el significado de propiedad y devoción, ya que una práctica común en Babilonia y Egipto era tatuar un esclavo con el nombre de su dueño o el nombre de un dios. Tatuajes y automutilación eran también ritos religiosos de duelo conectados con la diosa canaanita de la fertilidad. El teólogo Gerhard Kittel explica la naturaleza idolátrica de los tatuajes en la cultura israelita: “Cuando una persona era tatuada, era dedicada al dios y se convertía en su siervo, también se encontraba bajo su protección, para que no sea lastimado.” Los tatuajes, por lo tanto, estaban fuertemente asociados con la idolatría y fueron prohibidos porque la demanda exclusiva de propiedad y devoción a Jehová no es compatible con los cultos a falsos dioses.

Algunas fuentes rabínicas sugieren que la prohibición estaba limitada solo a tatuajes paganos, idolátricos y supersticiosos. Por ejemplo, los rabinos creían que el hecho que el amo que marcara a su esclavo para que no huyera, era un acto exento de la prohibición en Levítico 19:28, y la Tosepta registra una prohibición rabínica de únicamente no tatuar el nombre de otro dios. Juzgando por el número de referencias bíblicas, parece aparente que las perforaciones corporales eran una costumbre establecida entre los israelitass. Estas decoraciones eran utilizadas primariamente por razones estéticas, aunque ellas también representaban propiedad y estatus.

Realeza, novias, y la nación de  Israel son todos descritos como adornados con anillos nasales (Gen. 24:47; Isa. 3:21; Eze. 16:12) y aretes (Isa. 3:19; Eze. 16:12). Estas decoraciones eran utilizadas no solo por mujeres, sino tambien por hombres y niños (Éxodo. 32:2; Jueces 8:24).
Igual a los tatuajes, los piercings pueden tener una connotación idolátrica. Por ejemplo, cuando Jacob renovó el pacto con Jehová, su casa entregó “todos los dioses extranjeros que tenían en su poder y los pendientes que tenían en sus orejas” (Gen. 35:4).

A diferencia de los tatuajes que fueron prohibidos en el Pentateuco, los piercings fueron prescritos. Éxodo 21:6 y Deuteronomio 15:17 indican que un amo debía perforar la oreja de de su esclavo para simbolizar su propiedad y permanente servidumbre.

Los tatuajes y piercings no son mencionados en el Nuevo Testamento. En Gálatas 6:17, sin embargo, Pablo exclama, “De aquí en adelante nadie me cause molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús”. La palabra griega traducida como “marca” es stigma, que era una marca en el cuerpo. Similar a los tatuajes en la cultura mesopotámica, un stigma denotaba propiedad y devoción, así como identificación. En el mundo greco-romano, propiedades como animales, esclavos, criminales y soldados llevaron estas marcas. Era probable que a los reclutas del ejército romano se les tatuase en la mano con el nombre abreviado del emperador, los criminales y esclavos eran marcados en la frente con sus ofensas.

Cuál era el significado de las marcas de Pablo, es algo que no puede ser contestado con completa certeza. Históricamente, un tatuaje, era fuente del imaginario y exageraciones en literatura. En el quinto siglo a.C, un esclavo en “Las Avispas” de Aristófanes se queja: “Me están tatuando hasta la muerte con un palo.” El humor yace en la similitud de un tatuaje con las marcas negras y azules dejadas por una golpiza. Quizás Pablo estaba usando “marcas” como una metáfora a sus magulladuras, verdugones y cicatrices—los signos visibles del maltrato que recibió como esclavo de Cristo (2 Cor. 11:23–29; Hechos 14:19). Las marcas de Pablo además servían como señas de su devoción, y señas de propiedad a Jesús. Tal como los tatuajes simbolizaban devoción y protección de parte de un dios, nadie era capaz de lastimar a Pablo—el esclavo y propiedad de Jesús—y salir impune.

Simbolismo a través del Antiguo y Nuevo Testamentos

Otros pasajes bíblicos también describen marcas literales y figuradas y escritos en el cuerpo que pueden simbolizar propiedad, o devoción a un amo. En Génesis 17:11, Dios instituyó la circuncisión como un símbolo del pacto entre Abraham y Él mismo. Para Israel, el Shema (Deut. 6:4) debía ser recordado como si estuviera permanentemente marcado en sus manos y frentes (Deut. 6:8). El profeta Isaías proclama que un día la gente escribirá en sus manos, “Del SEÑOR soy” (Isa. 44:5), y en referencia a Jerusalén, Dios mismo declara, “He aquí, en las palmas de mis manos, te he grabado” (Isa. 49:16). El profeta Ezequiel describe una marca que un ángel colocará en las frentes de los fieles para protegerlos de la espada del ángel vengador (Eze. 9:4, 6). La infame marca de la Bestia en el libro de Apocalipsis es descrita como una marca que reciben los impíos en sus frentes o manos como símbolo de su devoción a ella (13:16–17). Los fieles reciben una marca diferente en sus frentes: el nombre de Dios o Cristo (14:1; 22:4).

Para resumir, el Antiguo y Nuevo Testamentos indican que los tatuajes y piercings son símbolos de propiedad, devoción e identificación. Estos símbolos denotan protección de parte de la deidad o amo a quienes ellos se adhieren, y venganza hacia aquellos que lastimen a quienes los lleven.

Continuará y finalizará en el siguiente post.

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SOLI DEO GLORIA

Una respuesta to “Bajo La Aguja pt.2”

Trackbacks/Pingbacks

  1. Bajo la Aguja pt.3 « Blog de Panchorobles™ - 5 febrero, 2013

    […] estudio de estos pasajes bíblicos (puedes encontrar los pasajes a los que se hace referencia en el post anterior) revela que los tatuajes, piercings y marcas permanentes no son esencialmente inmorales; en cambio, […]

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