Vintage: Edwards sobre el Infierno

28 Ago

El crimen de despreciar a alguien es más o menos atroz en proporción al grado de obediecia que se le debe a ese alguien. Y, por lo tanto, si hay un ser al que debemos amor y honor infinitos, y una obediencia total, actuar de forma contraria es absolutamente condenable.
Nuestra obligación a amar, honrar y obedecer será proporcional al amor, honor y autoridad de ese ser… Pero Dios es un ser de amor infinito, porque Él ya tenía una excelencia y una belleza infinitas…
Así que el pecado contra Dios, siendo una violación de obligaciones infinitas, tiene que ser un crimen infinitamente atroz y, por tanto, merece un castigo infinito… La eternidad del castigo de los hombres impíos lo convierte en infinito… y por tanto, lo convierte en algo que es tan solo proporcional a aquello de lo que son culpables”
Jonathan Edwards
La Justicia de Dios en la Condenación de Pecadores

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