Vintage: Heidelberg 27 y 28

23 May

LA DIRECCIÓN Y PROVIDENCIA DE DIOS

Dios cuida de la creación a través de los siglos, e incluso se ocupa de ella cada día. Jesús dijo a los fariseos: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5:17). Aludiendo a su Padre de esta manera cuando los fariseos le recriminaban que curase enfermos en el día de descanso, sábado, quería decirles que su Padre cuida también en sábado de la creación: “Él hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre” (Salmo 104:14), manteniendo con su dirección y providencia a todas las criaturas. Pero no debemos olvidar que, cuando la cristiandad se aparta de sus caminos, Dios puede responder con la venganza; puede quebrantar el ritmo normal de la vida, y demostrar que no fue la casualidad la que  hizo que no descendiese la lluvia durante tres años y medio en días del rey Acab. Dios envió esta sequía en contestación al ruego de Elías, e hizo que volviese a llover cuando Elías clamó por la lluvia.

Tanto la prosperidad como la adversidad vienen de su mano, e incluso el aire que respiramos viene de Él, que se cuida de satisfacer todas las necesidades de nuestra vida material y espiritual. Bajo su mano están el oro y la plata de la tierra, y los da a quien cree conveniente. Todas las cosas están bajo su dirección.

Los hijos de Jacob pudieron trazar planes malvados acerca de la venta de José; pero la mano de Dios le protegía para impedir que su familia pereciese por el hambre (la familia de Jacob estaba destinada por Dios para el cumplimiento de las promesas). Lo que los hermanos pensaron para mal, Dios lo encaminó a bien (Génesis 50:20). Por eso la Iglesia admira la dirección de Dios, le agradece la prosperidad, y le alaba por sus dones, mostrándose al mismo tiempo paciente en la adversidad. Sabemos que el mal que nos puede venir ha sido permitido por Él. Cuando Job lo perdió todo, habló con humildad, diciendo: “Jehová dio, y Jehová quitó; bendito sea el nombre de Jehová” (Job 1:21).

Dios mantiene todo lo creado bajo su vigilancia, e incluso Satanás no puede hacer lo que quiere, de manera que nada nos acontece por casualidad, ni nadie puede arrebatarnos de la mano del Pastor, nuestro Señor Jesucristo (Juan 10:29)

J.C. Janse

SOLI DEO GLORIA

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