Sufrimiento y Soberanía de Dios

20 Abr

¿Los mensajeros de Dios sufren porque Dios lo permite, o porque ése es su destino?

¿Por qué Dios permite que pasen cosas así?
No, no es así como debemos formular la pregunta, lo que en todo caso deberíamos preguntarnos es: ¿Por qué Dios ha determinado que ocurran estas cosas así? Estas cosas forman parte del plan de Dios para su pueblo, del mismo modo en que el sufrimiento y la muerte de Jesús eran parte del plan de Dios para la Salvación (Isaías 56:10; Hechos 4:27-28). Es verdad que Satanás puede ser el agente inmediato del sufrimiento, pero él no puede hacer nada si no tiene el permiso de Dios.
Pablo describe el sufrimiento como un don de Dios: “Porque a vosotros se os ha concedido por amor de Cristo, no sólo creer en El, sino también sufrir por Él…”(Filipenses 1:29). En dos ocasiones Pedro menciona que el sufrimiento puede ser parte de la voluntad de Dios:
Pues es mejor padecer por hacer el bien, si así es la voluntad de Dios, que por hacer el mal…” “Por consiguiente, los que sufren conforme a la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, haciendo el bien” (1 Pedro 3:17; 4:19).
Santiago dice claramente que todo lo que ocurre en la vida, incluso las cosas que estorban o truncan nuestros planes, están bajo la soberana voluntad de Dios: “Oíd ahora, los que decís: ‘Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y pasaremos allá un año, haremos negocio y tendremos ganancia’. Sin embargo, no sabéis cómo será vuestra vida mañana. Sólo sois un vapor que aparece por un poco de tiempo y  luego se desvanece. Más bien, debierais decir: ‘Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello’.” (Santiago 4:13-15). Un pinchazo, un accidente de coche, una carretera en obras – cualquier obstáculo que te impida llevar a cabo tus planes – están dentro de la voluntad de Dios. Si Dios quiere, vivirás y harás esto o aquello.
El autor de Hebreos dice más: todo nuestro sufrimiento tiene que ver con la disciplina de un Dios que nos ama. El sufrimiento por el que pasamos no es un accidente que Dios permite; es el plan que Él ha establecido para santificarnos.
Porque todavía, en vuestra lucha contra el pecado, no habéis resistido hasta el punto de derramar sangre; además, habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige: HIJO MIO, NO TENGAS EN POCO LA DISCIPLINA DEL SEÑOR, NI TE DESANIMES AL SER REPRENDIDO POR ÉL; PORQUE AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO EL QUE RECIBE POR HIJO. (Hebreos 12:4-6)
El sufrimiento de los misioneros no es algo que el Señor no conozca. Él ya lo vio, lo experimentó, y envió a sus discípulos a que pasaran por los mismos peligros. “Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos” (Mateo 10:16). “Les enviaré profetas y apóstoles, y de ellos, matarán a algunos y perseguirán a otros” (Lucas 11:49). Como Pablo dice en 1era Tesalonicenses 3:3: “hemos sido destinados” para estas cosas.
John Piper, Alégrense Las Naciones
La Supremacía de Dios en las misiones a través del sufrimiento

El autor expone a continuación seis razones bíblicas por las que Dios ha establecido que sus siervos sufran, que nos muestran cuán grande y valioso es, y cuán fuerte es su compromiso por ver que su gloria sea conocida hasta los confines de la Tierra .

 Tengo planeado publicarlas en otros posts.

Soli Deo Gloria

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