Intro: 2 Hechos

14 Abr

Existen dos hechos que han moldeado mi vida  que me gustaría dejar brevemente explicados, y que al mismo tiempo son la base para este post introductorio.

Hecho 1: Soy un personaje que ama La Biblia y al Dios revelado en ella (si has leído algún post anterior tal vez te hayas dado cuenta de ello).

Creo que todo lo necesario para conocer de Dios, y para conocerlo a Él, se puede hallar en La Biblia.

El cristianismo bíblico, histórico, tradicional, conservador, ortodoxo (o como quieras llamarlo) cree que si alguno referente a Dios no está afirmada de manera explícita o implícita en ella, es decir, si no se encuentra fundamentada por alguna referencia bíblica veraz, simplemente no es una idea válida y por lo tanto no debería ser tomada en serio por ningún creyente.

Declaraciones, informaciones acerca de Dios o ideas que se encuentren fuera de lo revelado en Su Palabra, deberían ser escuchadas (tal vez) pero no creídas (nunca).

De esta manera, intento que mis pensamientos se encuentren alineados y sometidos a este libro que CONTIENE, estoy convencido, palabras de Dios, y ES la Palabra de Dios.

Pero en realidad, no siempre creí lo que estoy afirmando.

Hace algún tiempo, al empezar a leer en serio La Biblia, estuve luchando mucho en mi interior durante algunos años, resistiéndome a aceptar las declaraciones con las que poco a poco me iba encontrando.

Ahora recuerdo que alguna vez en época de colegio escribí como respuesta a una pregunta que me hicieron: “uno de mis mayores temores es saber que todo lo que creo es en realidad mentira”

Lo que sucedió después de revisar detenidamente Las Escrituras fue que al ir conociendo a ese Dios, mis temores empezaron hacerse realidad. Empezaron a caer sobre mí como cuando empieza a quebarse el techo de una casa antigua en la cual vives y te rehúsas a abandonar.

Aquellos pensamientos que creía y tenía por verdaderos, dejaron de estar en la parte principal de mi mente y fueron, poco a poco, lentamente, reemplazados por otros nuevos pensamientos acerca de este Dios enorme del que me contaban las Escrituras.

Y dentro de un proceso, que no fue para nada rápido, mi mente fue abierta para creer que ese Dios, descrito en simples páginas de papel y en idioma español , es mucho más poderoso de lo que pensé, y que seguirlo era mucho más “riesgoso/seguro” de lo que antes pude imaginar; y para creer y valorar La Biblia como nunca antes lo había hecho.

Gracias a ese tiempo en el que mi mente absorbió como esponja cuán bueno de que Dios, quedaron firmes las bases para creer con total convencimiento el siguiente hecho.

Hecho 2: Soy un ser que ama la Soberanía de Dios.

Creo que Dios, es un Dios que es Soberano por encima de todas las cosas.

Por Soberano entiendo que: “Dios, el Gran Creador de todo, sostiene, dirige, dispone, y gobierna a todas las criaturas, acciones y cosas, desde la más grande hasta la más pequeña, por su sabia y santa providencia, conforme a su presciencia infalible y al libre e inmutable consejo de su propia voluntad, para la alabanza de la gloria de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia” (Confesión de Fe de Westminster – V.I)

Dios reina sobre cada una de las cosas, causas, ciscunstancias, situaciones, pensamientos y acciones en el universo entero.

Por eso, simplemente no le quiero dar el gusto a NADIE cuando desean atribuirle alguna situación al azar, a la suerte, al poder de la mente, al “santito whatever” o a cualquier otra causa que no sea al “bienaventurado y único Soberano, el Rey de reyes y Señor de señores” (1 Timoteo 6:15).

Estoy totalmente convencido, por el testimonio que me enseña la Biblia, que nada, absoultamente NADA, de lo que ocurre en el universo, en toda su inmensidad, complejidad y maravilla, ocurre sin que Dios se halle detrás de ello.

Y no hubiera llegado a pensar de esta manera si no hubiese sido por ciertas citas bíblicas que destrozaron mi anterior manera de pensar.

Comparto algunas para que tengan una idea de lo que encontré en el camino:

“Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del SEÑOR; Él lo dirige donde le place” (Proverbios 21:1)
“La suerte se echa en el regazo, mas del SEÑOR viene toda decisión.” (Proverbios 16:33)
Muchos son los planes en el corazón del hombre, mas el consejo del SEÑOR permanecerá. (Proverbios 19:21)
“…su dominio es un dominio eterno, y su reino permanece de generación en generación. Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nada, mas Él actúa conforme a su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra; nadie puede detener su mano, ni decirle: ¿Qué has hecho? (Daniel 4:34-35) 
“Todo cuanto el SEÑOR quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos” (Salmo 135:6)
“Acordaos de las cosas anteriores ya pasadas, porque yo soy Dios, y no hay otro; yo soy Dios, y no hay ninguno como yo, que declaro el fin desde el principio y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: “Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré” (Isaías 46:9-10)
“Nuestro Dios está en los cielos; El hace lo que le place.” (Salmo 115:3)

He llegado a la conclusión que cualquier persona que lee esto no puede permanecer sin reaccionar de alguna manera, positiva o negativa. Es casi imposible permanecer sin respuesta alguna ante estas declaraciones.

Muchos se resistirán a creerlas o inclusive a pensarlas por encontrarlas desagradables y contrarias a la idea que tiene cada ser humano en cuanto a quién es el que controla su vida y lo que lo rodea.

Por otro lado, para mí, meditar en ellas, pensarlas y creer en estas verdades, es causa de gozo, esperanza y confianza.

Creer estas verdades sólo aumenta mi admiración y mis ganas de adorarlo, porque significa que pase lo que pase, nos encontramos guardados y seguros en Dios para movernos de acuerdo a su voluntad.

Significa tambien que Él nunca nos ha abandonado, ni se ha apartado y nos ha dejado en manos extrañas. Eso es algo que Dios nunca hará, porque lo ha prometido y estoy absolutamente convencido que Él no cambia.

Y es este justamente el tema que quiero tratar:

“A pesar que las cosas cambian, a pesar que todo cambia a nuestro alrededor, Dios no cambia y permanece siendo el mismo”.

Sin embargo, voy a dejarlo para un próximo post.

Continuará…

SOLI DEO GLORIA

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