Verdades

28 Feb

John Piper escribió una vez refiriéndose a la oración gramatical: “Los libros no cambian vidas, las oraciones las cambian“.

El poder de las ideas plasmadas por escrito ha quedado demostrado a lo largo de la historia de la Humanidad porque es algo que ha logrado cambios a nivel mundial.

Manifiestos revolucionarios, constituciones políticas, discursos históricos, declaraciones de independencia, declaraciones de guerra, discursos y frases motivacionales de Hollywood, cánticos, libros majestuosos, cuentos infantiles, moralejas, notas periodísticas, poesías, refranes, proverbios populares, canciones populares, frases de enamorados, facebook status, tweets, son todos ejemplos del poder de las palabras. En resúmen, las palabras importan. Las palabras importan mucho.

Para el cristiano, esta afirmación toma mucho significado debido a que nuestras bases de fe están cimentadas en El Libro de Dios. Conocer y dar a conocer las palabras que Dios dejó para nosotros es un honor y privilegio; y al mismo tiempo es una responsabilidad que conlleva una gran tarea que muchas veces sobrepasa nuestros esfuerzos propios.

Tarea noble es comunicar ideas por escrito, tarea mucho más noble es comunicar por escrito verdades que edifiquen al pueblo de Dios.

En ocasiones puede ser frustrante encontrarse con convicciones honestas en su opinión, pero que demuestran al mismo tiempo ser más congruentes con enseñanzas humanas y falibles que con las enseñanzas de La Biblia.

Pienso que el estado de frustración depende de cuán fuerte sea tu convicción y compromiso de ser fiel a La Escritura y de “contender ardientemente por la  fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos” (Judas 1:3).

He dicho en posts anteriores que algunas de las cosas que aprendemos, creemos y proclamamos como verdades absolutas, a veces son más bien adaptaciones culturales añadidas al Evangelio que verdades bíblicas en sí mismas  y, que con el pasar del tiempo erróneamente “son ascendidas” o “promovidas” y de alguna manera “dejan de ser terrenales” para llegar a ser consideradas como “sagradas” (tristemente, muchas veces más que la misma Biblia).

Como cristianos que amamos La Biblia y al Dios que nos la dio, no podemos ni debemos dejarnos llevar por este tipo de influencias.

Quiero compartir en este momento algo que David Platt escribió, que puede ser de ayuda para abrirnos los ojos a la falta de congruencia  bíblica en la cual vivimos actualmente, y así apreciar claramente los vacíos que tenemos en cuanto al conocimiento del Dios de Las Escrituras. Todo esto con el ánimo de volver a las verdades bíblicas, y a buscar y promover el rescate de las mismas con amor y con valentía.

Léelo hasta el final:

Jesús es el Alfa y la Omega.

Él es Principio y el Fin, el Primero y el Último.

Él es el Amén final.

Él es el Pan de Vida.

Él es Cristo, nuestro Creador, nuestro Libertador, nuestro Padre Eterno, Él es Dios.

Él es el Buen Pastor, Él es el Gran Pastor, Él es el Sumo Sacerdote, Él es el Santo, la Esperanza de Gloria.

Él es la imagen del Dios invisible, el Gran YO SOY, el Juez de los vivos y los muertos.

Él es Rey de reyes y Señor de señores.

Él es majestuoso y poderoso, nadie se compara a Él. Es el Hijo Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad, Él es el poder de Dios.

Él es la Resurrección y la Vida, el sacrificio supremo, el Camino, la Verdad y la Vida.

Él es la Palabra de Dios hecho carne.

Jesús es todas estas cosas.

Pero nosotros lo hemos reducido a un Salvador pobre y débil que está suplicando que lo aceptemos.

Como si Jesús necesitara de nuestra aceptación.

Jesús no necesita de nuestra aceptación.

Él no nos necesita ni a mi ni a usted en lo absoluto, NOSOTROS  lo necesitamos a Él.

Nosotros lo necesitamos desesperadamente.

Lo necesitamos en cada aliento que respiramos.

La única razón por la que tu corazón o mi corazón está latiendo es porque Jesús mismo le está dando los latidos.

¿De dónde sacamos la idea que Jesús necesita de nuestra aceptación?

Él es INFINITAMENTE DIGNO de toda gloria en todo el universo.

Somos nosotros quienes necesitamos desesperadamente de Él.

David Platt*

*David Platt es pastor de The Church at Brook Hills en Birmingham, Alabama, E.E.U.U.

SOLI DEO GLORIA

2 comentarios to “Verdades”

  1. Daniel Avila 28 febrero, 2012 a 11:27 #

    Profundo, edificante y revelador. Las oraciones cambian vidas, de eso doy testimonio.

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