Calvino y Sola Scriptura

29 Oct

Este post fue originalmente publicado como una Facebook Note el jueves 28 de Octubre del 2010
 

LA BATALLA POR LA PREEMINENCIA DE LA BIBLIA Y SU SUFICIENCIA

“Todo lo que no está basado en las Escrituras es inútil ”

Juan Calvino

 

 

“En la época de Calvino, el tema principal de la hora era la autoridad en la iglesia. Las tradiciones de la Iglesia, los edictos papales, y las decisiones de los consejos eclesiásticos habían tenido prioridad sobre la verdad bíblica. Pero Calvino se mantuvo firme en la piedra angular de la Reforma: Sola Scriptura ” 

 Él creía que las Escrituras eran el Verbum Dei (la Palabra de Dios) y sólo ella debía regular la vida de la iglesia y no los Papas, Concilios, o la tradición.

Sola Scriptura identifica a la Biblia como la única autoridad de Dios en Su Iglesia, y Calvino abrazó esta verdad de todo corazón, insistiendo en que la Biblia era la autoritativa, inspirada, inerrante, e infalible Palabra de Dios.

Calvino creía que cuando la Biblia era abierta y explicada con razón, la soberanía de Dios era ejercida directamente sobre la congregación. Como resultado de ello, sostuvo que el mandato principal del ministro era predicar la Palabra de Dios. Él escribió: “Toda su tarea (del ministro) se limita al ministerio de la Palabra de Dios, toda su sabiduría al conocimiento de su Palabra, toda su elocuencia, a su proclamación.”

 JH Merle D’Aubigné, historiador de la Reforma, señala, “En vista de Calvino, todo lo que no tenía por fundamento la Palabra de Dios era inútil y efímera gloria; y el hombre que no se apoyara en las Escrituras debía ser privado de su título de honor. “

Con esta convicción profunda acerca de la autoridad bíblica, Calvino entró varias veces al púlpito para servir exclusivamente a partir de “la base pura de la Palabra.”

El reformador de Ginebra (nombre con el que se conoce a Calvino) sabía que la autoridad de su predicación no se encuentra dentro de sí mismo. Él dijo: “Cuando entramos en el púlpito, no es para que podamos llevar a nuestros propios sueños y fantasías con nosotros.” 

Veía al predicador (y sobre todo a sí mismo) como un simple mensajero enviado con el mensaje divino.

Él sabía que “tan pronto como los hombres se apartan, incluso en lo más mínimo de la Palabra de Dios, no puede predicar otra cosa que mentiras, vanidades, imposturas, errores y engaños.” 

En este sentido, Calvino admitió que no tenía autoridad sobre los demás más allá de lo que la Escritura enseña: “Una regla es prescrita para todos los siervos de Dios: que no lleven sus propias invenciones, sino ofrecer simplemente, como de mano en mano, lo que han recibido de Dios.”

Estaba seguro de que el estatus eclesiástico no era un permiso para agregar algo a la Palabra de Dios. Para Calvino, cualquier maestro de la Biblia, pequeño o grande, que decida “mezclar sus propias invenciones con la Palabra de Dios, o sacar ventaja con cosas que no pertenecen a ella, debe ser rechazado, sin importar lo honorable que sea su rango.”

Esta comprensión del papel del predicador producía un profundo sentido de humildad en Calvino cuando predicaba. Él se veía como de pie bajo la autoridad de la Palabra.

Como Hughes Oliphant Old explica: “los sermones de Calvino. . . (revelan) un alto sentido de la autoridad de las Escrituras. El predicador mismo creía que él estaba predicando la Palabra de Dios. Se veía a sí mismo como un siervo de la Palabra.

THL Parker dijo: “Para Calvino el mensaje de la Escritura es soberano, soberano sobre la congregación y soberano sobre el predicador. Su humildad se demuestra por su sumisión a esta autoridad.

La alta consideración de Calvino por la autoridad bíblica también alimentó una profunda reverencia por las Escrituras. 

La majestad de las Escrituras“, dijo, “merece que sus expositores deban ponerla de manifiesto, para que procedan a manejarlas con modestia y reverencia.” 

Su admiración por la Biblia fue impulsado por su mezcla de enseñanzas sencillas y profundo estudio semántico, lenguaje sencillo, matices complejos, y su unidad cohesiva.

 En vista de Calvino, explorar la altura, profundidad, ancho y amplitud de la Biblia era venerar a su Autor sobrenatural.

Philip Schaff, historiador protestante muy respetado , escribe, “(Calvino) tenía la más profunda reverencia por las Escrituras, como aquellas que contienen la Palabra del Dios vivo, y sirven como única regla infalible y suficiente de la fe y el deber.”

Entonces para Calvino, el manejo de las Escrituras era una responsabilidad sagrada. Old capta bien cuando señala que “el hecho mismo de que el ministerio [de Calvino] era exponer la Palabra de Dios lo llena de un profundo respeto por la tarea que tenía delante.”

 Como Calvino resueltamente declaró: “Le debemos a la Escritura la misma reverencia que debemos a Dios, porque ésta ha procedido de Él solamente, y no tiene nada del hombre mezclado en ella.”

Este es el fundamento inquebrantable de la predicación de Calvino: La autoridad de las Escrituras divinamente inspiradas. Él creía firmemente que cuando la Biblia habla, Dios habla.

 – Steven J. Lawson –

Juan Calvino (10 Julio 1509 – 27 Mayo 1564)

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