Gozo 3.0

4 Oct

Cualquier parecido a algún post anterior no es simple coincidencia. Intentaba añadir algo pero decidí hacer uno nuevo ya que el anterior se centra más en nosotros, (los seres humanos) y nuestra respuesta hacia la Gracia de Dios y el Gozo que Él produce en nuestras vidas. Quiero tratar de hacer algo diferente con éste, quiero centrarlo más en Dios mismo.

No me canso de repetir este tema y de ir poco a poco enriqueciéndolo con nuevas ideas mías o prestadas.

Mientras escribo un poco, suelo escuchar música. En esta ocasión escucho Andrew Belle, album The Ladder (incluyo link del último video lanzado para que lo disfruten). Es uno de los músicos que más frecuentemente escucho últimamente.

Me pueden tildar de meláncolico o nostálgico (la verdad no sé cuál es la diferencia, si es que existe, nunca he estudiado acerca de esos temas). Pero me gusta repetir lo que me da placer: una buena película, un buen album, un buen libro se deberían repetir de vez en cuando para refrescar la memoria y para evocar esos buenos recuerdos. 

Bueno ahora sí, el tema que me interesa compartir empieza así:

C.S. Lewis (autor de Las Cronicas de Narnia) escribió alguna vez:

“Pienso que nos deleita expresar satisfacción por lo que disfrutamos porque dicha alabanza no expresa simplemente nuestro disfrute, sino que lo completa.”

Nuestra relaciones personales se encuentran dentro de esta cita de Lewis que es una verdad que se vive diariamente.

 Algunos estarán de acuerdo conmigo, que cuando vivimos una experiencia que nos ha gustado o de la que disfrutamos constantemente (ya sea escuchar una canción, cantar una canción, leer un buena historia, un buen  libro, una caída de sol a solas, disfrutar de buena compañía, una tarde en la playa, escalar el Chimborazo, cazar, surfear, lanzarse de 9 metros de altura en el Mindo, caminar junto a tu mejor amigo por horas hacia el nevado, o un largo etc.) y la compartimos con nuestros amigos, familiares, o pareja se logra cerrar un ciclo de deleite (placer) que empezó el mismo instante en que vivimos dicha experiencia.

 En otras palabras, nos causa mayor alegría (agrado, disfrute, gozo, placer) compartir nuestra experiencia con otra persona.

Sin ese acto de querer hacerlos partícipes (a pesar de no haber estado en ese momento) no podríamos sentirnos totalmente satisfechos.

Es decir, no nos sentiríamos completamente satisfechos (alegres) sin compartirlo con ellos.

Y ese deleite se ve en “turbo” cuando la otra persona escucha con atención nuestra experiencia y se une a nuestra satisfacción (es decir nos corresponde, se alegra con nosotros). 

Todas esas ganas de desear compartir lo bueno con otros nace en nuestro interior debido a que somos creados a imagen y semejanza de Dios. Es decir que en eso, somos parecidos a Él.

Podemos decir con total seguridad que Dios creó al ser humano para compartir esa felicidad que le produce vivir en Trinidad.   

Mis pensamientos respecto a esto se han visto influenciados por las enseñanzas de John Piper quien a su vez  ha sido influenciado por los escritos de Jonathan Edwards y otros cristianos del pasado.

Quisiera en esta ocasión recomendar un libro acerca del tema. La verdad es que pudiera hacer múltiples posts en referencia a  “Los Deleites de Dios”  de Piper, pero prefiero (dentro de lo posible) que las experiencias y enseñanzas sean de primera mano.

Este es sin lugar a dudas un libro cargado de una pasión por dar a conocer al Dios de La Biblia de una manera que que no se halla con facilidad en la actualidad.

En él, Piper hace referencia a un antiguo libro de Henry Scougal “La Vida de Dios” que le ayudó a iniciar una serie de estudios acerca del carácter de Dios y predicaciones que lo llevaron posteriormente a escribir el libro del que estoy escribiendo. 

Parte desde una cita de Scougal que puede ser ampliada y profundizada en muchas maneras:

“El valor y la excelencia de un alma se miden por el objeto de su amor”

Piper le da un giro añadiendo:

Del mismo modo ocurre con Dios.
…la única manera de meditar en la excelencia de Dios es meditar en sus deleites. Una forma de ver su gloria es llegar a ver su gozo.

Un problema que encontramos actualmente es que pocas personas pensamos en Dios como alguien capaz de sentir felicidad por algo o alguien. Hemos heredado un entendimiento de Dios que no es correcto y aún al leer nuestras Biblia, no logramos leerla con esto en mente y simplemente lo pasamos por alto. 

“Lo que la iglesia y el mundo necesitan hoy, más que ninguna otra cosa, es conocer y amar a Dios, el Dios grandioso, glorioso, soberano y feliz que muestra la Biblia. Muy pocas personas ven a Dios como alguien que disfruta sumamente de la comunión con la Trinidad, y de la obra de creación y redención”
“En los lugares del mundo en los que se alaba a Dios, el deleite que Dios tiene en ser Dios no se canta con el asombro y la pasión con que debería ser cantado. Y cada vez somos más pobres y débiles al respecto”

Quienes llevamos una relación personal con Él debemos pedirle que nos muestre mediante su Palabra esos versículos clave donde se da a conocer sin reservas. Y aunque no me gusta ser “aguafiestas” y arruinar lo que Dios pueda mostrarles en intimidad, puedo compartir que este libro da pautas muy bíblicas respecto a este tema y puede ser de gran ayuda para los que deseen un análisis más profundo y un festín de parte de Dios.

Piper además menciona que:

“Tenemos la tendencia a convertirnos en aquello que admiramos y disfrutamos. Y cuanto mayor sea nuestra admiración, mayor será la influencia que aquello ejercerá sobre nosotros”
“Si podemos admirar los deleites de Dios admirando su excelencia, y si tendemos a ser conformados a la imagen de aquello que admiramos, entonces el enfocarnos en los deleites de Dios podría ayudarnos a ser conformados a su imagen”

En conclusión, este libro correctamente leído (el fin debe ser siempre Dios) puede ser un agente que nos ayude a conocer más al Dios Feliz del que nos enseña la Biblia y conociéndolo llegar a amarlo más y a ser más como Él.

Soli Deo Gloria

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Una respuesta to “Gozo 3.0”

Trackbacks/Pingbacks

  1. Pensamientos fugaces… ¿en serio? « Blog de Panchorobles™ - 10 noviembre, 2011

    […] mes pasado publiqué un post en el que compartía un poco acerca de un libro de John Piper: “Los Deleites de […]

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