Meditaciones

26 Ago

Tal vez el título no te diga nada acerca de lo que intento comunicar o implique la idea de algo demasiado amplio como para definir un tema concreto, pero siempre toma en cuenta que a veces así funciona mi mente, y si me tomo el tiempo de pensar y ahondar más en algo a lo mejor resulte en un buen post… quién sabe!

El punto es que todo lo que escribo tiene una finalidad o al menos eso intento hacer: Que todo lo que comunico a través de este humilde blog sirva de motivación, enseñanza, exhortación o lo que Dios desea que produzca en tí y que todo se encuentre centrado en Él; que al final de cada post no recuerdes quién lo escribió, sino acerca de quién fue escrito.

Entrando al tema que quiero compartir y dejando a un lado tanta palabrería, a continuación mi exposición.

Estuve esta semana leyendo un libro que me obsequiaron el año pasado en la II Jornada de Teología Social en la que tuve el privilegio de participar, organizada por Misión Alianza. El libro da ciertas pautas y testimonios acerca del papel que debería tener una iglesia que obedece al mandato de la Misión Integral.

Es un tema un poco complejo de explicar en este momento, espero poder ampliar el tema por partes y en diferentes posts.

Se podría decir que la Misión Integral busca que el Evangelio no sea compartido de un modo sesgado (de la manera que muchos lo hemos aprendido) hacia las personas receptoras del mensaje, todo esto de acuerdo a las enseñanzas bíblicas de Jesús y sus apóstoles, escritores de las cartas que forman parte del Nuevo Testamento.

Es algo que involucra un entendimiento de la soberanía y señorío de Jesús sobre algunas de las áreas en las que hemos mostrado negligencia como protestantes a través de la historia reciente.

Preguntas como ¿Cuál debería ser el papel de un cristiano salvado por gracia ante una sociedad que no tiene idea que existe la gracia de Dios y en otros casos no tiene la más mínima idea de lo que puede abarcar? (Pareciera que la mayoría de cristianos tampoco tienen idea) ¿Estamos siendo esos agentes promotores de Sal y Luz en medio de la corrupción y oscuridad?, son algunas de las que salen a flote.

Esas preguntas se mezclan con otras que se relacionan con la gracia de Dios actuando en la vida del creyente en el día a día. Y aunque me gustaría seguir escribiendo en este momento, prefiero segmentar mis ideas en diferentes posts para que exista claridad y facilidad de lectura y así haya una mejor captación de lo que pienso y lo que he aprendido últimamente de diferentes fuentes, por las cuales estoy agradecido en extremo.

Simplemente quiero dejar claro que: El Evangelio de la Gracia de Dios es un terreno por el que tenemos que cruzar todos los creyentes (antes de nuestra conversión, durante nuestra conversión y durante nuestra vida como creyentes) y sería inteligente y útil explorarlo si queremos continuar glorificándolo y viviendo la Vida por la que Él derramo su sangre. Pienso además que negarnos a hacerlo sería un insulto a lo que significa ese sacrificio y un insulto al amor incondicional de Dios.

Con estas ideas preliminares, sólo me queda decir: Hasta la siguiente publicación!

Soli Deo gloria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: