Casting Crowns, desaparecidos, restauración

12 Mar

Mientras escribo esto, escucho Casting Crowns gracias a una amiga que me hizo acuerdo que ellos existen.

Graziash, jaja

Maybe this time I’ll speak the words of life… with Your Fire in my eyes…

Bueno, el asunto es que este es el asunto… (Qué?)

En mi corto tiempo de cristiano, he podido ver como amigos y hermanos de ambos sexos han desaparecido del mapa. No solo del mapa del “Jet Set cristiano” (eso no me preocupa, porque significaría que están invirtiendo el tiempo en servir, tal vez) sino del mapa de su iglesia local.

Aunque yo mismo tengo un record de épocas en que me desaparecí, eso fue antes de mi compromiso con Cristo.

No puedo comparar las situaciones (cada situación es diferente y tampoco me gusta que me comparen) pero pienso y creo que por muy difícil que sea la causa por la que una persona decide apartarse de su congregación siempre existen amigos que escuchan y pueden ayudar a sobrellevar la carga. Es un mandato bíblico (Gálatas 6:2).

Y tal vez ese sea parte del problema: nosotros no estamos dispuestos a escuchar a esa persona y ayudarla con su carga. (Shame on Us mil veces)

Otro posible caso es que es persona no haya llegado a confiar en nosotros para abrirse y compartir su problema o alguna situación (sea cual sea) no permite que ella se abra hacia sus amigos.

Según una encuesta la mayoría de personas que dejan de asistir a su congregación es porque no encuentran la amistad y confianza que encontraban al inicio ó no están dispuestas a abrirse hacia sus amigos y hermanos debido a una situación X que haya ocurrido.

¿Pero cuál es el problema con que una persona deje de ir a una iglesia?

Para que una persona decida dejar de asistir deliberadamente tiene que haber pasado por un proceso. No es algo que se decide de la noche a la mañana simplemente y ya.

La persona en cuestión ya ha dejado de tener una comunión con Dios (mediante la oración), ha dejado de mantener una comunión con sus hermanos cristianos (compañerismo), y en caso de mantenerla con amigos de alguna otra iglesia (tal vez, no es regla general, sería mejor que si se queda en esa otra iglesia). Por lo tanto, es casi seguro que ha dejado de leer la Biblia de la forma en que debería leerse: para corregir, NO SOLO para instruir.

Entonces dicha persona toma la decisión sin tomar en cuenta lo que dice Dios en su Biblia, ni toma en cuenta que es un miembro más del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

Claramente se nos advierte que no dejemos de congregarnos, si así lo hemos hecho es debido a que hemos dejado de confiar en Dios ó en la esperanza que tenemos en El y en el amor hacia nuestros hermanos. (Leer contexto de Hebreos 10:23-25)

¿Qué ocurre cuando un órgano es separado del cuerpo?

Biológicamente hablando es cuestión de tiempo para que ese órgano empiece a pudrirse (o corromperse si quieres que suene bonito). Está muriendo sin remedio. Tal vez lo puedes remojar en formol, en salmuera o algún otro preservativo, pero al estar separado del cuerpo está sin vida, no importa que no se pudra, está sin vida.

Pues Pablo nos dice que cada uno somos un miembro en el cuerpo de Cristo. Y yo añado que una persona que deja de estar en unión al Cuerpo, poco a poco está dejando de recibir nutrientes y a la larga terminará por ser alguien muy distinto a como era cuando estaba unida al Cuerpo. No importa cuánto desee no terminar así, si permanece en ese estado terminará siendo diferente, muy diferente incluso a como era antes de ser cristiano.

¿QUE SE PUEDE HACER?

Si sabemos de personas que han dejado de asistir debido a algún pecado, deberíamos dejar a un lado lo que nos convierte automáticamente en jueces y de alguna manera ayudar a que esa persona sea restaurada.

Gálatas 6:1 nos lo dice claramente: …si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales, restáurenlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

Alguien dirá: claro, que fácil es escribirlo. Ya te quiero ver como lo haces. (Yo mismo me estoy diciendo eso en este momento).

Creo que la clave es orar mucho por esa persona, mantener una relación fuerte con el Señor. Y recordar que Dios nos ha dado su Espíritu de amor. El amor cubre una multitud de pecados. Si realmente somos guiados por el amor hacia nuestros hermanos y amigos. No es facil, pero tampoco es imposible

Si lo que te detiene es tu orgullo por no querer ir y ayudar a tu hermano o alguna otra razón, deberías examinarte ante el Señor y pedirle perdón primero y que te restaure primero a ti. Esto aplica también si lo que te detiene es falta de amor hacia esa persona (entiéndase por indiferencia).

Si conocemos alguna otra causa por la que esa persona se ha alejado de su iglesia local, tratemos de conversar con ella o busquemos alguien con la suficiente confianza para que hable con ella y la ayude a regresar. Siempre dejando a un lado la falta de amor. Desgraciadamente sufrimos de falta de amor por naturaleza (es genético, diría alguien por ahi)

Para terminar esta entrada, solo queda decir que era tan solo cuestión de tiempo para que escribiese acerca de este tema… El Señor me ha hablado seriamente mientras escribo esto. Más que un consejo para otros, fue escrito directamente para mí. Si es de ayuda a otros, pues mucho mejor, GLORIA A DIOS!

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