Tag Archives: Jonathan Edwards

Vintage: Una Luz Divina y Sobrenatural

30 may
Título Completo en español de la Obra: Una luz divina y sobrenatural, directamente impartida al alma por el Espíritu de Dios, manifestada por ser una doctrina tanto escritural como racional
Jonathan Edwards preguntó en Una Luz Divina y Supernatural:
“¿es racional suponer que aquellos cuyas mentes están llenas de contaminación espiritual y bajo el poder de sucios deseos deban saborear o sentir la belleza divina o su excelencia, o que sus mentes deban ser sensibles de esa luz que es en su propia naturaleza tan pura y celestial?

SOLI DEO GLORIA

Vintage: Edwards & la Gloria de Dios

11 mar

La felicidad de la criatura consiste en regocijarse en Dios, mediante lo cual también Dios es magnificado y exaltado.

Dios es Glorificado no solo cuando vemos su Gloria, sino cuando nos regocijamos en ella. De esta forma es recibida por el alma entera, tanto el entendimiento como el corazón

Dios hizo el mundo para poder comunicar su Gloria y que la criatura la recibiera, y para que se pudiera recibir tanto con la mente como con el corazón.

Jonathan Edwards

SOLI DEO GLORIA

Vintage: Cristo según Edwards

1 dic
Muy a menudo me ha parecido algo delicioso el estar unido a Cristo; tenerlo a Él por mi Cabeza, y ser un miembro de su cuerpo;  también tener a Cristo por mi Maestro y Profeta.
Muy seguido pienso con dulzura, anhelos y palpitaciones del alma, el ser un niño pequeño, agarrándose de Cristo para ser conducido por Él a través del desierto de este mundo. Ese texto (Mateo 18:3) ha sido muy dulce frecuentemente para mí, el recibir la salvación de Él, siendo yo pobre en espíritu, y estando bastante vacío en mi ser, humildemente exaltarlo a Él únicamente;  cortado completamente de mi propia raíz, cambiar de dirección para crecer por dentro y fuera en Cristo; tener a Dios en Cristo para que sea el todo en todo; y vivir por la fe en el Hijo de Dios, una vida de humildad, teniendo una genuina confianza en Él.
Esa escritura ha sido frecuentemente dulce para mí (Salmo 115:1): “No a nosotros oh Jehová, no a nosotros, sino a tu Nombre da gloria por tu misericordia, por tu verdad.” Y esas palabras de Cristo que aparecen en Lucas 10:21 “En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu y dijo: ‘Yo te alabo oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó’.”
Esa soberanía de Dios, en la cual Cristo se regocija, me parece digna de tal gozo; y ese regocijarse me muestra la excelencia de Cristo y de qué Espíritu Él era.
Jonathan Edwards
Soli Deo Gloria

Vintage: Edwards sobre el Infierno

28 ago
El crimen de despreciar a alguien es más o menos atroz en proporción al grado de obediecia que se le debe a ese alguien. Y, por lo tanto, si hay un ser al que debemos amor y honor infinitos, y una obediencia total, actuar de forma contraria es absolutamente condenable.
Nuestra obligación a amar, honrar y obedecer será proporcional al amor, honor y autoridad de ese ser… Pero Dios es un ser de amor infinito, porque Él ya tenía una excelencia y una belleza infinitas…
Así que el pecado contra Dios, siendo una violación de obligaciones infinitas, tiene que ser un crimen infinitamente atroz y, por tanto, merece un castigo infinito… La eternidad del castigo de los hombres impíos lo convierte en infinito… y por tanto, lo convierte en algo que es tan solo proporcional a aquello de lo que son culpables”
Jonathan Edwards
La Justicia de Dios en la Condenación de Pecadores

Vintage: Edwards acerca de Dios

3 ago
Dios se me ha manifestado  como un glorioso y amoroso Ser, principalmente en cuanto a su libertad. La santidad de Dios siempre me ha parecido el más hermoso de todos sus atributos. Las doctrinas de Dios una absoluta soberanía y gracia gratuita, al mostrar misericordia a quién El desea mostrarla; y  la absoluta dependencia del hombre para sus obras, del Espíritu Santo de Dios, me han parecido muy frecuentemente, unas dulces y gloriosas doctrinas.  Estas doctrinas han sido en gran manera mi delicia. La soberanía de Dios siempre me ha parecido como una gran parte de su gloria. Ha sido  mi deleite el acercarme a Dios y adorarlo como a un Dios soberano, y pedirle de su soberana misericordia.
Jonathan Edwards
SOLI DEO GLORIA

Sufrimiento y Soberanía de Dios III

20 may

Razón #2
2. El sufrimiento hace que tu copa aumente
Cuando soportamos el sufrimiento con paciencia, lo que ocurre es que la recompensa de experimentar la gloria de Dios en los cielos aumenta. Esto es parte de lo que Pablo dice en 2da Corintios 4:17-18:
Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”
La aflicción de Pablo “prepara” o “produce” un peso de gloria que sobrepasa toda comparación. Debemos tomar estas palabras muy en serio. No solo está diciendo que la esperanza que tiene en los cielos le ayuda a soportar el sufrimiento. También está diciendo que el sufrimiento tiene un efecto sobre el peso de gloria. Parece que hay una relación entre el sufrimiento que uno soporta y el grado de gloria del que disfrutará. Está claro que la gloria supera con creces el sufrimiento, como Pablo dice en Romanos 8:18 “Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada”. No obstante, el peso de esa gloria, o la experiencia de esa gloria, parece depender en parte, de las aflicciones que hayamos soportado con fe y con paciencia.
Jesús apuntó a la misma idea cuando dijo: “Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande” (Mateo 5:11-12). Estas palabras deberían ser suficientes para regocijarnos en medio de cualquier tribulación, si lo que Jesús está diciendo es que cuanto más sufras por la fe, mayor será tu recompensa.
Si un cristiano que ha sufrido mucho por causa de Jesús experimentara la misma gloria final de Dios del mismo modo  y en el mismo grado que un cristiano que no ha sufrido mucho, resultaría extraño decirle al cristiano que sufre que se alegre y salte de gozo (en el día del sufrimiento; cf. Lucas 6:23) por una recompensa que iba a recibir de todos modos. Parece ser, pues, que la recompensa recibida será en función del sufrimiento que uno ha soportado. Aunque este texto no lodice de forma explícita, queda claramente implícito en otros pasajes del Nuevo Testamento.
Dejaré que Jonathan Edwards así lo demuestre. Leamos una de las reflexiones más profundas que jamás he leído sobre este tema. En estas líneas, Edwards explica, de una manera impresionante, la posibilidad de que en un mundo de gozo haya diferentes grados de felicidad.

En el cielo hay diferentes grados de felicidad y gloria… La gloria de los santos en los cielos se corresponderá a la eminencia de su santidad y buenas obras aquí en la Tierra [y la paciencia en medio de la tribulación es una de esas obras más elevadas, cf. Romanos 2:7]. Cristo recompensará a todos los cristianos según sus obras. El que ganó diez minas recibió autoridad sobre diez ciudades y el que ganó cinco minas, sobre cinco ciudades (Lucas 19:17-19).

“El que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará” (2da Corintios 9:6). Y el apóstol Pablo nos dice que del mismo modo en el que una estrella es distinta a otra en gloria, así también será en la resurrección de los muertos (1era Corintios 15:41). Cristo dice que el que dé un vaso de agua fría a un discípulo en el nombre de un discípulo, no perderá su recompensa. Pero eso no sería cierto si una persona que hubiera hecho muchas buenas obras no fuera a recibir una mayor recompensa que si no hubiera hecho tantas buenas obras.

No obstante, eso no significa que el hecho de que haya personas con una gloria mayor afectará a los de menor gloria y felicidad: todos experimentarán una felicidad perfecta, una satisfacción perfecta. Todas las vasijas de aquel océano de felicidad estarán llenas, aunque habrá vasijas más grandes que otras. En el cielo no habrá envidia, sino que en aquella sociedad reinará el amor perfecto. Los que tengan una gloria menor no tendrán envidia de los que tengan una gloria mayor, sino que los amarán con un amor tan puro, tan intenso, que se gozarán por su felicidad superior; los amarán de tal manera que se recijarán al saber que son más felices que ellos; así que en lugar de afectarles negativamente, les hará más felices.

Y, por otro lado, los que tienen una gloria mayor, de forma proporcional también tendrán más benevolencia y más amor; y tendrán más amor hacia Dios y hacia los santos que aquellos que son inferiores en santidad y felicidad. Y, además, los que tienen más gloria tendrán más humildad. Aquí en este mundo, los que están por encima de los demás son objeto de envidia; pero en el cielo no ocurrirá así, sino que los santos de mayoe felicidad, serán mayores en santidad y, en consecuencia, en humildad… Aunque en los cielos se exaltará más a unos que a otros, eso no disminuirá el gozo perfecto de los que están por debajo de los que han recibido una mayor exaltación; la unión será tal que los unos serán partícipes de la felicidad de los otros y viceversa. Entonces se cumplirá de forma perfecta lo que dice en 1ra Corintios 12:26: “Y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él” 

Así, uno de los objetivos del sufrimiento de los santos es aumentar su capacidad de disfrutar la gloria de Dios tanto aquí como en la era venidera. Cuando Dios recoja sus vasos de entre “la escoria del mundo” (1era Corintios 4:13) y los lance al océano celestial de la felicidad, contendrán más felicidad cuanto más despegados hayan estado del mundo y más dependientes hayan sido de Dios.
John Piper, Alégrense Las Naciones

Experiencias Vintage: Edwards

22 abr
He tenido un vasto y muy grande sentido de mi propia iniquidad, y la maldad de mi corazón, más de lo que  lo había  tenido  antes de mi conversión. Me ha parecido muy seguido, que si Dios me culpara de iniquidad, yo aparecería como el peor de toda la humanidad; de todo lo que ha existido desde el principio de este mundo hasta este día; y que yo debería tener el lugar más bajo del infierno.
Yo no sé como expresar mejor como me parecen mis pecados a mí, que amontonando lo infinito sobre lo infinito, y multiplicando infinito por infinito. Frecuentemente, por todos estos años, estas expresiones han estado en mi mente y en mi boca, “INFINITO SOBRE INFINITO—-INFINITO SOBRE INFINITO!” Cuando veo dentro de mi corazón y  tengo una visión de mi iniquidad, se ve como un abismo, infinitamente más profundo que el infierno. Y pienso que si no fuera por la gracia gratuita, exaltada y levantada hasta las infinitas alturas de la plenitud y gloria del gran Jehová, y el brazo de su poder y gracia extendido en toda la majestad de su poder, y en toda la gloria de su soberanía, yo estaría hundido en mis pecados debajo del mismo infierno;  mucho muy lejos de la vista de cada cosa, excepto del ojo de la gracia soberana que puede perforar aún hasta tal profundidad.
Y aún así, me parece que mi convicción de pecado es extraordinariamente pequeña y débil; esto es suficiente para sorprenderme de que no tenga yo una mayor percepción de mi pecado. Yo sé ciertamente que tengo un muy pequeño sentido de mi pecaminosidad. Cuando he estado teniendo turnos de lágrimas y llanto por mis pecados, he pensado que yo sabía en ese tiempo, que mi arrepentimiento era nada comparado con mi pecado. Yo he anhelado grandemente desde hace tiempo, el tener un corazón quebrantado, y de postrarme delante de Dios, y  cuando yo pido humildad,  no puedo soportar los pensamientos de no ser más humilde que otros Cristianos. Me parece que a pesar de que sus grados de humildad pueden ser adecuados para ellos, aún así, sería una vil auto-exaltación en mí, el no ser el más bajo en humildad de toda la humanidad. Otros hablan de sus anhelos, de ser “humillados hasta el polvo”; y  esa sería una expresión adecuada para ellos, pero yo siempre he pensado de mi mismo, que yo debería, y esta es una expresión que ha sido desde hace mucho tiempo algo natural para mí el utilizarla en la oración, “morar infinitamente bajo delante de Dios.”
Jonathan Edwards

Soli Deo Gloria

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